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Brasil queda eliminada en octavos del Mundial 2026 ante Noruega: análisis de la derrota

Los aficionados brasileños han ido acostumbrándose a la frustración en los últimos veinte años. Esta eliminación temprana en los octavos de final del Mundial 2026 confirma otra decepción más para la selección en el escenario global.

La derrota por 2-1 ante Noruega, con un gol decisivo de Erling Haaland en el MetLife Stadium, marcó el fin del paso de Carlo Ancelotti en esta Copa del Mundo. No lograron evadir la eliminación y suman ya cinco ocasiones en las últimas seis ediciones del torneo donde ni siquiera alcanzan semifinales. La única excepción fue la infame derrota en casa ante Alemania en 2014.

¿Qué falló para Brasil en 2026?

Entre todos los problemas, el mayor fue la falta de eficacia frente al arco. El balón simplemente no entró cuando debía, y eso es parte del fútbol.

Brasil tuvo un desempeño inferior al esperado según las métricas de goles esperados (xG) en cuatro de sus cinco partidos. Anotaron 10 goles con un xG total de 12.02, pero si se excluye el partido contra Haití, donde anotaron cuatro veces con solo 1.75 xG, la realidad es que marcaron apenas seis goles con un xG de 10.27.

En el choque de eliminación frente a Noruega, un penalti de Bruno Guimarães fue atajado y Endrick falló una ocasión clara en un mano a mano con el portero. Esos momentos marcaron la diferencia. Desde el inicio contra Marruecos, donde Igor Thiago mostró un rendimiento muy bajo y no volvió a jugar, se evidenció el problema.

Vinicius Jr. estuvo activo en ataque, pero no contó con apoyo suficiente.

El medio campo resultó ser un dolor de cabeza para Brasil, obligando a Ancelotti a cambiar su forma de jugar.

Casemiro, a pesar de haber tenido una temporada revitalizada en Manchester United, mostró signos de desgaste durante el Mundial. A sus 34 años, se convirtió en un problema en la recuperación y distribución del balón, aunque siguió siendo fuerte en el juego aéreo dentro del área rival. Ancelotti lo sustituyó al descanso en dos partidos, pero insistió en ponerlo como titular.

Lucas Paquetá rindió mal hasta que una lesión lo sacó del torneo. Bruno Guimarães hizo un esfuerzo notable, pero cargó con demasiadas responsabilidades: defender, mantener la posesión, resistir la presión y generar juego ofensivo. Fue demasiado para uno solo.

Se esperaba que la dupla defensiva conformada por Marquinhos y Gabriel, ambos provenientes de los finalistas de la Champions League, fuera un punto fuerte. No fue así.

Gabriel especialmente sufrió en varias jugadas, siendo superado en el gol inicial de Haaland, su rival de club, en octavos.

Los centrales cedían demasiado espacio y rara vez presionaban, permitiendo que jugadores rivales como Haaland tuvieran libertad para definir con facilidad, como ocurrió en el segundo gol noruego.

Las bajas de Raphinha y Lucas Paquetá dejaron al conjunto debilitado. La ausencia de Raphinha fue un golpe duro; dejó espacio para que debutara Rayan, joven del Bournemouth que, aunque talentoso, no pudo igualar el nivel del lesionado.

En Barcelona, Raphinha había consolidado su rol como extremo de clase mundial, complementando el ataque con Vinicius Jr. Sin él, el equipo perdió profundidad y presencia ofensiva.

En la derrota ante Noruega, Carlo Ancelotti fue claramente superado en estrategia por Ståle Solbakken.

Brasil sabía que su mediocampo era frágil y decidió ceder la posesión a Noruega, esperando controlar el ritmo y evitar contragolpes. Noruega aceptó la posesión con paciencia, esperando alimentar a Haaland, mientras Brasil debía salir a buscar el partido.

Solbakken comentó tras el partido: "Nuestro plan era mantener el balón y ser pacientes. Sabíamos que Brasil intentaría atacar y empujar a Casemiro y Bruno Guimarães al área. Por eso decidimos jugar en las zonas externas y evitar que nos contragolpearan".

Al final, Brasil cayó víctima de su propia táctica, confiando en una estrategia que favoreció al rival. Ancelotti, considerado uno de los mejores entrenadores, fue superado claramente en este encuentro.

Análisis de la eliminación de Brasil en el Mundial 2026