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Andoni Iraola y su debut en Premier League con Liverpool: ¿puede sostener la presión?

Andoni Iraola se asoma a su primer partido de Premier League al mando del Liverpool con un escenario nada menor: visita a Newcastle el domingo, frente al equipo de Matthias Jaissle. Nuevo entrenador, nuevo libreto… y muchas incógnitas.

El club aún tiene deberes pendientes en el mercado de fichajes. Faltan piezas y, hasta que no lleguen resultados, el gran interrogante será el mismo: ¿puede un técnico sin experiencia en la élite sostener la exigencia de Anfield durante toda una temporada?

Lo que sí está claro es la idea. Iraola no ha llegado para bajar revoluciones, sino para pisar todavía más el acelerador. Un fútbol más intenso, más vertiginoso, con un dibujo muy cercano al que utilizó en Bournemouth. Esa fue, precisamente, una de las razones que convencieron a la directiva para apostar por él tras la etapa de Arne Slot.

La pretemporada ha ido marcando pistas. Con Curtis Jones rumbo al Inter de Milán y Florian Wirtz concebido como un mediapunta puro, el plan pasa por un doble pivote formado por Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai. Dos centrocampistas de zancada larga, con alma de llegadores, reconvertidos en la sala de máquinas.

Alexis Mac Allister y el joven Trey Nyoni aparecen como recambios naturales, tanto para ese doble pivote como, en parte, para la mediapunta. Pero ahí asoma un primer problema: la profundidad de plantilla. Detrás de Wirtz, el papel de Harvey Elliott no termina de convencer, y el margen de maniobra se estrecha si aparecen lesiones o sanciones.

El otro gran punto de fricción es táctico. La temporada pasada, el Liverpool se rompía con demasiada facilidad por dentro. El equipo quedaba expuesto en el carril central, vulnerable ante cualquier rival que se atreviera a combinar entre líneas. Sobre el papel, el nuevo sistema no se aleja demasiado de aquel riesgo.

Con Gravenberch y Szoboszlai como pareja de mediocentros y, por delante, cuatro futbolistas de vocación ofensiva, el escenario invita a pensar en un intercambio de golpes constante. Ambos son jugadores de mirada vertical, cuyo instinto natural es atacar. Durante buena parte de sus carreras han actuado más cerca del área rival que de su propia defensa, y solo en los últimos años han sido “reeducados” para ocupar zonas más retrasadas.

La apuesta de Iraola es clara: que la presión lo sostenga todo. Que la intensidad y las piernas de sus centrocampistas y delanteros tapen los huecos que el sistema abre por naturaleza. Si el Liverpool logra coordinar una presión alta agresiva, las posibles grietas en la medular se verán menos. Si no, la fragilidad del curso pasado puede reaparecer.

Los espacios existirán, pero la misión de los atacantes será cortar líneas de pase, morder en campo contrario y obligar al rival a jugar largo. Si el plan sale bien, el espectáculo está garantizado. Y, de paso, el equipo podrá explotar al máximo las grandes inversiones realizadas en Florian Wirtz y Alexander Isak, además de la posible incorporación de Bradley Barcola, otro perfil pensado para vivir cerca del área rival.

En una Premier League que, en su mayoría, ha virado hacia modelos más físicos, funcionales y pragmáticos, la propuesta del Liverpool rompe la corriente dominante. Es una apuesta arriesgada, sí, pero también una declaración de intenciones.

“‘Arriesgado’ suena a que no eres efectivo”, explicó Iraola en su conversación con Jamie Carragher esta semana. “Nuestro enfoque es así porque creemos que es la mejor manera de ganar. Prefiero ser un buen equipo y ganar cosas que ser solo entretenido”.

La frase marca el listón. El técnico no quiere que su Liverpool sea un simple equipo vistoso. Quiere títulos. Quiere competir en lo más alto sin renunciar a un estilo agresivo.

Con la plantilla actual, no tiene mucho margen para otra cosa. Si Iraola quiere triunfar en Anfield, su Liverpool tendrá que correr. Y mucho. Ese fútbol de alta intensidad ya le dio resultado en Bournemouth, al que llevó hasta un meritorio sexto puesto la pasada temporada, abriendo por primera vez la puerta de competiciones europeas para el club.

En este nuevo proyecto, una buena parte del éxito pasa por las piernas de Dominik Szoboszlai. Su capacidad para abarcar metros, presionar, llegar al área y sostener el ritmo del equipo será uno de los termómetros del plan.

Como mínimo, el Liverpool promete ser más divertido de ver este año. Iraola lo sabe mejor que nadie: el estilo ya está definido. Ahora solo falta lo único que de verdad cuenta en Anfield. Resultados.