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Anthony Gordon: el nuevo ícono del Barça de Flick

Cinco partidos. Ningún gol. Y, aun así, el Camp Nou ya corea su nombre.

Anthony Gordon apenas aterrizó en Barcelona en mayo y ya se ha metido al club en el bolsillo. El extremo inglés, fichado desde Newcastle United por unos 70 millones de libras, suma cuatro asistencias en sus primeros cinco encuentros con un Barça desatado de cara a portería.

No marca, pero manda. Y eso, en este Barça, pesa tanto como el gol.

De duda cara a fichaje clave

El traspaso levantó cejas. Un desembolso enorme por un jugador de 25 años que venía de una Premier irregular y unos números discretos: seis tantos y dos asistencias en 26 partidos de liga con Newcastle, tres de ellos desde el punto de penalti, en un equipo que terminó duodécimo.

En Europa, sin embargo, la historia había sido otra. Gordon firmó 10 goles en 12 apariciones en la Champions League, elevando su nivel contra la élite del continente. Solo Kylian Mbappé, con 15, y Harry Kane, con 14, marcaron más que él en la competición la pasada temporada.

La pregunta era clara: ¿ese jugador europeo podía sostenerse en el día a día de un gigante como el Barça?

Hansi Flick y Deco tenían la respuesta. Y era un sí rotundo.

Un estilo hecho a medida del Barça de Flick

Gordon ha entrado directo en el once. Ocupa el costado izquierdo, la zona que la temporada pasada había sido territorio de Marcus Rashford durante su cesión. Hoy, ese perfil tiene nuevo dueño.

Velocidad, verticalidad, agresividad sin balón. El inglés encaja como un guante en la idea de Flick, un Barça que ha arrancado la temporada con 22 goles a favor y solo tres en contra en sus primeros cinco partidos, la mejor salida desde la llegada del técnico alemán en mayo de 2024.

“Nuestra idea de juego está mucho más ligada a Anthony”, explicó Deco cuando le preguntaron por qué el club se decantó por Gordon y no por prolongar la etapa de Rashford. “Su estilo encaja con lo que busca el entrenador”.

En el césped se entiende rápido por qué. Gordon estira defensas, ataca el espacio, fija al lateral si se abre a la cal, o se mete por dentro para asociarse con los otros atacantes. Su sociedad con Lamine Yamal y Raphinha empieza a tener pinta de problema serio para cualquier defensa.

Y cuando el Barça pierde la pelota, él es el primero en saltar a la presión. No se desconecta, no se esconde.

Flick lo resumió con pragmatismo: “Como delantero, desde su posición, quieres marcar goles. Ha tenido ocasiones y las ha fallado. Pero ha dado el último pase para preparar los goles y eso también es muy importante”.

Una jugada que lo explicó todo

Su carta de presentación en LaLiga llegó ante Elche. Dos asistencias en cuatro minutos en su debut liguero. Y una acción que retrató su mentalidad.

Solo ante el portero, con todo para marcar su primer gol con la camiseta del Barça, eligió otra cosa. Levantó la cabeza, vio a Fermín López llegar franco y le regaló el tanto con un pase raso al corazón del área. Gol fácil para el canterano, ovación para los dos.

Para muchos aficionados, ese gesto valió tanto como un hat-trick. Renunció a la gloria inmediata del debutante para elegir la opción más limpia para el equipo.

“Siempre quieres ganar, pero siempre se trata del equipo primero. Especialmente en este club”, dijo después del partido.

Ese “especialmente en este club” sonó a declaración de principios.

Integración exprés: del vestuario al idioma

Gordon no solo ha entrado bien en el once. Ha entrado bien en el vestuario, en la ciudad y hasta en el idioma.

En su discurso de bienvenida habló en castellano, lengua que asegura haber aprendido con ayuda de un fisioterapeuta español en Newcastle. Luego se animó a soltar un par de frases en catalán ante los aficionados.

“I feel at home already. The city is amazing. The guys have made me feel so welcome. I think I will get better and better the longer I'm here”, aseguró, dejando claro que la adaptación va más rápida de lo previsto.

La grada, que al principio miraba el fichaje con curiosidad y algo de escepticismo por el precio, ahora ya corea su nombre. Porque ve compromiso, ve sacrificio, ve un jugador que no viene solo a lucirse, sino a encajar en un engranaje colectivo que funciona.

Un Barça que arrasa… y un inglés sin gol

El contexto también ayuda. El equipo de Flick ha arrancado como un rodillo. 22 goles en cinco partidos, solo tres encajados. Raphinha, con ocho tantos, y Lamine Yamal, con cinco, tiran del carro goleador.

Gordon, en cambio, sigue con el casillero a cero. Y, sin embargo, su impacto es indiscutible.

Su capacidad para romper al espacio abre pasillos para los demás. Sus desmarques arrastran marcas, liberan a los interiores, dan aire a los laterales. Su presión tras pérdida sostiene la estructura cuando el Barça no tiene la pelota.

No todo se mide en goles. Y él, de momento, lo está demostrando.

De la goleada sufrida al nuevo hogar

La historia tiene un giro curioso. Hace solo unos meses, Gordon pisó el Camp Nou como visitante. Newcastle viajó a Barcelona para el partido de vuelta de octavos de final de la Champions y se llevó un correctivo monumental: 7-2 esa noche, 8-3 en el global de la eliminatoria.

Para el inglés, entre la goleada y el ruido del estadio, quedó algo más. Una especie de anticipo de lo que vendría después. Aquella atmósfera que ahora siente como propia.

Hoy, ese mismo escenario que lo vio caer con Newcastle lo ve brillar de azulgrana.

Lo que viene

Sería precipitado decir que Gordon ya ha contestado a todas las dudas. No ha marcado todavía, y mantener este nivel de energía, agresividad y producción durante toda una temporada en la élite es una prueba que aún tiene por delante.

Pero el debate ya no es el mismo que cuando se cerró el traspaso. Entonces se preguntaba si estaba a la altura del Barça. Ahora la conversación ha cambiado de tono.

La cuestión ya no es si pertenece a este equipo.

La cuestión es hasta qué punto puede llegar a ser imprescindible.