Antony revela propuesta de Liverpool en su carrera
Antony vive uno de esos momentos en los que el fútbol permite reescribir reputaciones. Tras un paso gris y carísimo por Manchester United, el brasileño ha recuperado brillo en el sur de España con la camiseta del Real Betis. Y, desde esa nueva plataforma, ha decidido contar una parte poco conocida de su historia: pudo haber sido el heredero de Mohamed Salah en Liverpool.
El extremo, que firma una temporada notable en el Betis —14 goles y 10 asistencias en 46 partidos— habló con ESPN Brasil sobre el verano de 2022, cuando dejó Ajax para aterrizar en la Premier League. El relato rompe con la versión simplificada de entonces, aquella que hablaba de un fichaje inevitable para Manchester United por la presencia de Erik ten Hag.
Según Antony, hubo otra puerta abierta. Y no cualquiera.
“Cuando fui a Manchester United, tenía una propuesta de Liverpool, de Klopp, sobre la mesa”, explicó el brasileño.
Una frase que, dos años después, cambia el enfoque de aquel mercado.
En ese momento, en Anfield se respiraba incertidumbre. Mohamed Salah negociaba su renovación y el club trabajaba con un escenario incómodo: perder a su gran figura ofensiva. Klopp y la dirección deportiva sondeaban el mercado, diseñando un plan de contingencia si el egipcio decidía marcharse. Ahí entra el nombre de Antony.
El brasileño asegura que la oferta de Liverpool “también era muy buena” y que la operación se activó precisamente por las dudas alrededor del futuro de Salah. El egipcio, finalmente, se quedó. Firmó un nuevo contrato, mantuvo su condición de líder indiscutible del ataque y cerró cualquier posibilidad de relevo inmediato.
En ese punto, la balanza cambió de lado. “Entonces el entrenador me llamó. El nombre de Manchester United pesa”, recordó Antony. Ten Hag, que lo conocía de sobra de su etapa en Ajax, insistió hasta el final. United pagó alrededor de 82 millones de libras para llevárselo a Old Trafford, una cifra que desde el primer día se convirtió en una losa.
Visto con perspectiva, el cruce de caminos es llamativo. Salah permaneció en Liverpool cuatro años más, levantó otro título de Premier League y siguió acumulando registros de leyenda: 257 goles en 442 partidos con el club. Esta temporada, eso sí, ha mostrado una caída en sus números, con solo 12 tantos en 41 encuentros, un descenso evidente para los estándares que él mismo había fijado.
Antony, en cambio, nunca terminó de justificar su precio en Manchester. Entre irregularidad, presión y un contexto colectivo inestable, su rendimiento quedó muy por debajo de las expectativas. El pasado verano salió de forma definitiva y, ya a cierta distancia, se ha animado a describir cómo vivió el día a día en Old Trafford.
“No soy el tipo de persona que se mete en controversias, que da nombres, de hecho no voy a mencionar el nombre de nadie”, dijo a ESPN Brasil.
Pero el mensaje de fondo fue duro. Habló de “falta de respeto” y hasta de “falta de educación” durante su etapa en el club. “Nadie te daba ni un buenos días, ni buenas tardes. Ni eso”, aseguró.
No señaló responsables, no apuntó a un vestuario concreto ni a dirigentes, pero dejó clara la sensación de aislamiento que arrastró en Inglaterra. Un contraste evidente con su presente en Sevilla, donde se siente cómodo, útil y valorado. “Ahora estoy aquí, en Betis, estoy viviendo aquí, eso es lo más importante para mí”, remató.
La confesión sobre Liverpool añade una capa más a un fichaje que ya estaba bajo la lupa por su precio y su rendimiento. Muestra también cómo un par de firmas en un contrato —la de Salah en Anfield, la suya en Old Trafford— pueden redibujar carreras enteras.
Antony hoy brilla de verde y blanco, lejos de la presión de Old Trafford y de la hipotética sombra de Salah en Anfield. La pregunta, inevitable, quedará flotando cada vez que encare por la banda: cómo habría sido su historia si aquel verano hubiera elegido el rojo de Liverpool en lugar del de Manchester United.






