Arsenal busca a Bruno Guimarães mientras Newcastle evalúa a Froholdt
Arsenal ha elegido objetivo para inaugurar a lo grande su verano. Quiere que Bruno Guimarães sea el primer gran fichaje de la ventana, pero el camino no será sencillo. El primer intento ya ha sido rechazado por Newcastle, que el lunes dijo “no” a la oferta inicial de los londinenses.
El brasileño, mientras tanto, entrena. Se ha incorporado con normalidad a la concentración de pretemporada de Newcastle en España, pero su mente parece ir un paso por delante. Según Standard Sport, Guimarães ha trasladado a su entorno y al club su deseo de vestir la camiseta de Arsenal.
El marco está casi dibujado: en otros medios se apunta que el internacional brasileño ya tiene acordadas las condiciones personales para un contrato de cinco años. Solo falta que los clubes encuentren el punto de encuentro. En el norte de Londres hay confianza en que el acuerdo pueda cerrarse en los próximos días.
Newcastle, consciente de que retener a su estrella se complica, empieza a mover ficha para no quedarse desnudo en el centro del campo. Y ahí entra en escena Porto.
Froholdt, el elegido… que no se quiere mover
Según O Jogo, Newcastle ha dado el primer paso concreto por Victor Froholdt, centrocampista de Porto, contactando con los representantes del jugador para explorar un posible traspaso. No hay oferta formal aún, pero sí una llamada clara: saber si el danés está dispuesto a escuchar.
El matiz es importante. El club inglés ha sufrido varios rechazos sonoros en el último año y, antes de lanzarse, quiere asegurarse de que el futbolista ve con buenos ojos el proyecto. Esta vez no quieren otro “no” público.
El problema es que Froholdt, de momento, no se mueve. Lo ha dicho él mismo en repetidas ocasiones: su intención es seguir en Porto. Recién nombrado Jugador de la Temporada de la Primeira Liga, el centrocampista vive su mejor momento en Portugal y no siente urgencia por cambiar de escenario.
A nivel contractual, el asunto es aún más espinoso. Porto no ha recibido ninguna propuesta oficial y cualquier negociación arrancaría desde una posición muy clara: la cláusula de rescisión del jugador, cifrada en 73,4 millones de libras. Una cifra que obliga a pensar dos veces cada paso.
Froholdt, además, ha reforzado su mensaje de fidelidad. “La gente habla de dar el siguiente paso, pero para mí Porto ya es un club enorme”, afirmó recientemente. “Estoy centrado en el próximo partido de liga. Me gusta estar aquí. Ahora vamos con todo a por el campeonato”. No hay grietas públicas en su discurso.
Así se dibuja el triángulo del verano: Arsenal presiona por Bruno Guimarães, Newcastle se prepara por si pierde a su faro en la medular y Porto se aferra a su líder danés, blindado por contrato y por convicción.
La cuestión es quién cede primero: el club que vende, el que compra… o el jugador que, hoy, jura que no se mueve.






