Arsenal se enfrenta a Como 1907 en el Emirates: Cesc Fàbregas regresa
El Emirates Stadium vivió una noche especial este miércoles 12 de agosto de 2026. No era un partido oficial, pero tenía alma de cita grande: último amistoso de pretemporada para Arsenal, primer cara a cara de la historia ante Como 1907 y, sobre todo, el regreso a casa de Cesc Fàbregas, ahora como entrenador del conjunto italiano.
El balón echó a rodar a las 19:30 (BST), pero la historia llevaba horas gestándose en las gradas. El público de North London miraba al banquillo visitante con una mezcla de nostalgia y curiosidad. El antiguo capitán gunner volvía al Emirates, esta vez para intentar aguar la puesta a punto del vigente campeón de Inglaterra.
Un ensayo general con la Community Shield en el horizonte
Para Arsenal, el duelo estaba marcado en rojo en el calendario. Era el último ensayo antes de la Community Shield frente a Manchester City, la frontera simbólica entre el verano y la competición real. Tocaba ajustar detalles, repartir esfuerzos y medir piernas.
El plan pasaba por rotar. Con el calendario cargado desde el primer día, jugadores clave como Bukayo Saka, Declan Rice y Eberechi Eze entraban en la lista de posibles descansos. La prioridad: llegar frescos al choque por el primer título del curso sin perder ritmo competitivo.
En medio de esa gestión, había un foco claro sobre el césped: el esperado debut de Bruno Guimarães tras su fichaje, valorado en unas 75 millones de libras, procedente de Newcastle. El centrocampista brasileño se presentaba ante su nueva afición como una de las grandes apuestas del verano. Un amistoso, sí, pero también la primera oportunidad para que la grada midiera su personalidad con la camiseta de Arsenal.
No todas eran buenas noticias. William Saliba seguía fuera de combate, todavía inmerso en su recuperación. Su ausencia recordaba que la pretemporada también sirve para convivir con los contratiempos.
Como, un invitado con ambición europea y un técnico muy conocido
Al otro lado, Como aterrizaba en Londres con un objetivo muy claro: llegar afilado a su histórica participación en la UEFA Champions League. No se trataba solo de un viaje glamuroso a un gran estadio inglés; era una prueba seria para un equipo que se asoma al máximo nivel europeo.
En el banquillo visitante, toda la atención recaía en Cesc Fàbregas. El excentrocampista de Arsenal, ahora al mando del proyecto italiano, convertía el amistoso en un reencuentro cargado de simbolismo. Su figura añadía emoción a un partido que, sobre el papel, estaba pensado para la pizarra y la preparación física.
Como también llegaba con sus propios matices de pretemporada. El nuevo defensor Trevoh Chalobah era duda tras su periodo de descanso posterior al Mundial, un detalle que obligaba a ajustar la zaga en pleno proceso de construcción. Arriba, en cambio, el plan era claro: dar minutos y confianza a los hombres de ataque, clave para afrontar con garantías el reto europeo que se avecina.
Un último examen para dos temporadas muy distintas
Más allá de la etiqueta de amistoso, el choque entre Arsenal y Como se convirtió en un examen final para ambos. Para los ingleses, la oportunidad definitiva de afinar automatismos, probar combinaciones y medir el encaje de fichajes como Bruno Guimarães antes de lanzarse a por otro año de títulos.
Para los italianos, una prueba de carácter: enfrentarse al campeón de la Premier League en un escenario imponente como el Emirates, justo antes de dar el salto a la Champions League.
Dos equipos en etapas distintas, pero con algo en común: sabían que, después de esta noche en Londres, ya no habría red de seguridad. La próxima vez que se equivoquen, ya no será pretemporada. Será temporada real. Y ahí no se permiten segundas tomas.






