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Arsenal comienza la defensa del título con victoria ante Coventry

Arsenal arrancó la defensa de su corona de la Premier League como si no hubiera pasado el verano. Sin nervios, sin drama, sin rastro de esa angustia que marcó tantos partidos en el Emirates el curso pasado. Fue un 3-0 cómodo ante un Coventry City recién ascendido que jamás pareció estar en la misma categoría, ni futbolística ni emocional.

El campeón necesitó apenas 15 minutos para abrir el marcador. Kai Havertz, confirmado ya como algo más que un parche en la delantera, controló y definió con calma para el 1-0. A partir de ahí, el guion quedó escrito: Arsenal mandando, Coventry persiguiendo sombras.

Antes del descanso llegó el segundo. Christos Tzolis, titular en la banda izquierda tras un verano lleno de rumores sobre extremos más rutilantes, robó arriba, aceleró la jugada y colgó un centro que el portero Carl Rushworth solo pudo desviar hacia Bukayo Saka. El inglés no perdonó. 2-0 y la sensación de que la noche se había acabado mucho antes del pitido final.

Nada más empezar la segunda parte, Martin Ødegaard se sumó a la fiesta. Cuatro minutos después de la reanudación, el capitán selló el 3-0 y convirtió el resto del encuentro en un entrenamiento de lujo para los de Mikel Arteta. Coventry, campeón de la EFL Championship el año pasado con 11 puntos de ventaja, descubrió de golpe la brutal diferencia entre dominar en segunda y sobrevivir en la élite.

El Emirates, que en la recta final del curso pasado vivió cada partido de liga como una prueba de resistencia emocional, respiró por fin. Ganar el primer título en 22 años ha cambiado el aire del estadio. El ambiente previo era de celebración; al final, era casi de paseo. Y el dato subraya la jerarquía: Arsenal ya suma 46 partidos consecutivos sin perder en casa ante equipos recién ascendidos.

Un campeón que impone y se refuerza

El rival fue limitado, sí, pero el mensaje es claro: Arsenal sigue siendo el equipo a batir. El 3-0 no engaña. El juego, tampoco. Control, presión alta, profundidad por bandas y una sensación constante de que, si hubieran querido, el marcador podría haber sido más amplio.

Y cuando el partido ya estaba resuelto, llegó otra señal de poder: la presentación sobre el césped de Ezri Konsa, fichado de Aston Villa por 55 millones de libras. Un central más para una plantilla que ya impresiona por su fondo de armario.

Desde el banquillo entraron Eberechi Eze, Noni Madueke, Mikel Merino, Martín Zubimendi y Piero Hincapié. Viktor Gyökeres ni siquiera disputó un minuto. La profundidad del campeón asusta. Y eso que los rivales realmente duros están por llegar: Aston Villa espera dentro de una semana y media.

Havertz, dueño del ‘9’

Hace un año, Viktor Gyökeres aterrizó como el delantero llamado a transformar el ataque de Arsenal. Un ‘9’ para dar el salto definitivo. Pero la temporada dio la vuelta al relato.

Entre dudas sobre el sueco y actuaciones crecientes, Havertz fue recuperando espacio hasta volver a hacerse con el puesto. Hoy, con ambos disponibles tras el Mundial, la jerarquía es evidente: el alemán es el titular. Y lo justifica.

Su gol ante Coventry no fue solo el primero de la noche. Fue la confirmación de un momento dulce: lleva cuatro partidos oficiales seguidos marcando —Burnley y Paris Saint-Germain el curso pasado, Manchester City y Coventry en este—, la mejor racha de su etapa en Inglaterra.

Gyökeres, mientras tanto, se quedó como suplente sin minutos. Y la situación no pinta sencilla para él. Arsenal mantiene interés en Julián Álvarez, de Atlético de Madrid, y desde España se apunta incluso a la posibilidad de que el sueco entre en una operación. El acuerdo, eso sí, se antoja complejo por la resistencia del club de LaLiga a dejar salir al argentino.

Sea como sea, el contraste es evidente: hace doce meses, Gyökeres era el proyecto de ‘9’ del futuro. Hoy, el que manda arriba es Havertz.

Zubimendi, cada vez más lejos del foco

La noche fue redonda para Arsenal, pero dejó un nombre señalado: Martín Zubimendi. El centrocampista español, fichado de Real Sociedad por 55,8 millones de libras hace apenas un año, empezó el partido en el banquillo pese a la ausencia por lesión de Bruno Guimarães.

Con Guimarães fuera, muchos esperaban a Zubimendi como pieza natural para el once. Arteta eligió otra vía. Repitió fórmula de los momentos grandes del final de la temporada pasada: Myles Lewis-Skelly en el medio, junto a Declan Rice y Ødegaard.

El joven, que ha actuado sobre todo como lateral izquierdo, volvió a responder y se afianza como opción real por delante del propio Zubimendi. El español entró solo a mitad de la segunda parte para dar descanso a Rice. Minutos, sí, pero sin peso.

Arteta aseguró el viernes que no quiere desprenderse de Zubimendi en este mercado. Sin embargo, la jerarquía está clara: Guimarães por delante, Lewis-Skelly ganando terreno y el ex de Real Sociedad obligado a aceptar un rol secundario o a replantearse su futuro si esto se convierte en costumbre.

Tzolis aprovecha el escaparate

El verano de rumores colocó nombres de impacto en la órbita de la banda izquierda de Arsenal: Vinícius Júnior, Bradley Barcola. Frente a ese ruido, la llegada de Christos Tzolis desde Club Brugge por 34 millones de libras no levantó tantas cejas como podría.

Sobre el césped, el griego está respondiendo. Tras un estreno interesante ante Manchester City, su debut en casa fue todavía más convincente. Intensidad sin balón, agresividad en la presión y participación directa en los dos primeros goles.

Primero, con la recuperación alta que desencadenó el 1-0 de Havertz. Después, con el centro que Rushworth no supo blocar y que dejó el balón franco para Saka en el 2-0. Eficacia pura.

Arsenal ha dejado marchar a Leandro Trossard rumbo a Besiktas y Gabriel Martinelli ni siquiera entró en la convocatoria mientras el club sigue rastreando el mercado en busca de más pólvora. Mientras tanto, Tzolis se ha colado en el escaparate. Y no parece dispuesto a salir de ahí.

Coventry, un baño de realidad

Para Coventry City, la única buena noticia es que ya ha pasado el partido más duro del año. Todo lo demás fue un aviso brutal. Nadie esperaba una gesta en el Emirates, pero la sensación de distancia con el campeón fue abrumadora.

El equipo de Frank Lampard llegó a la Premier tras ganar la EFL Championship con 95 puntos y tras invertir cerca de 140 millones de libras en reforzar la plantilla este verano. Nada de eso se vio reflejado en el campo. Errores constantes, desajustes atrás, poca claridad con balón.

Solo Ellis Simms, en su duelo físico con Gabriel Magalhães, dio la impresión de estar preparado para el salto de categoría. El resto dejó dudas serias. Tanto, que la broma amarga sobrevoló el análisis: con este nivel, Coventry necesitaría otros 140 millones solo para mantenerse a flote.

El calendario, al menos, ofrece un respiro inmediato: la próxima jornada reciben a Hull, también recién ascendido, en lo que ya se puede leer como un duelo directo por la permanencia en pleno agosto. Un posible “partido de descenso” en la segunda fecha.

Para Arsenal fue un paseo. Para Coventry, un espejo incómodo. La cuestión es simple: ¿ha sido solo el golpe lógico ante el campeón o el primer capítulo de una temporada muy larga para Lampard y los suyos?