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Barcelona remonta en Sevilla con hat-trick de Raphinha

Barcelona salió del Ramón Sánchez-Pizjuán con algo más que tres puntos. Se llevó una remontada, otro hat-trick de Raphinha y una nueva muestra de autoridad en LaLiga. Pero también dejó al descubierto el reto silencioso que acompaña a este inicio perfecto: gestionar un vestuario lleno de nombres pesados que no siempre caben en el once.

Golpe de Sevilla, respuesta inmediata

El partido se torció pronto. En el minuto 19, Youssouf Fofana castigó la pasividad azulgrana en la frontal y adelantó a Sevilla, encendiendo al estadio y obligando al equipo de Hansi Flick a remar a contracorriente tras una primera parte floja, dispersa, sin colmillo.

La reacción, sin embargo, fue fulminante. Tres minutos después, un pase milimétrico de Andreas Christensen rompió líneas y encontró a Raphinha, que controló y definió con la frialdad de un nueve puro. 1-1 y un mensaje claro: este Barça no se descompone a la primera.

Raphinha, nuevo nueve y verdugo

Lo que vino tras el descanso confirmó la metamorfosis del brasileño. Sin Robert Lewandowski ni Ferran Torres en la plantilla, Raphinha se ha adueñado del rol de delantero centro. Y lo está disfrutando.

Ya en la segunda mitad, con Barcelona más alto, más agresivo y con Sevilla cada vez más hundido, Lamine Yamal empezó a aparecer entre líneas. El joven extremo se convirtió en socio perfecto: dos asistencias, las dos para el mismo destinatario.

Primero, filtrando un pase que dejó a Raphinha perfilado para fusilar y completar la remontada. Después, habilitándolo de nuevo en el área para cerrar el 3-1 y el segundo hat-trick del brasileño en apenas 72 horas. Tres goles en el Sánchez-Pizjuán, 14 tantos en todas las competiciones esta temporada y la sensación de que el dorsal se ha convertido en referencia ofensiva indiscutible.

Barcelona, pese al inicio errático, encadenó así su séptima victoria consecutiva en Liga y mantuvo el pleno de puntos: 21 de 21.

Livakovic, apuesta de instinto

La otra gran historia de la noche se cocinó antes del pitido inicial. Hansi Flick sorprendió a todos al elegir a Dominik Livakovic por delante de Wojciech Szczesny en la portería. El técnico había dejado entrever que el polaco partía como segunda opción, pero en Sevilla decidió romper el guion.

Livakovic respondió con un debut sobrio, seguro, sin estridencias pero transmitiendo calma. Detrás de esa elección, Flick no escondió el motivo: no fue un informe, fue un presentimiento.

“Como sabéis, a veces no se trata solo de analizar todo. A veces también es cuestión de sensación”, explicó el entrenador, citado por SPORT. “Mi sensación hoy fue esta, hablé con el cuerpo técnico y tomamos esta decisión. No significa que hayamos analizado y decidido que no creemos en Szczesny ni nada parecido. Para mí, hoy, esta era la decisión correcta”.

El alemán insistió en que no hay una jerarquía cerrada bajo palos, que el debate sigue abierto y que lo de Sevilla fue una elección puntual: “Fue bueno. Pero al final, es una decisión que tomé yo. Ya lo dije antes: a veces ves a un jugador y sientes que quizá debe ser la primera opción en esa posición, y tomas una decisión diferente. Eso fue lo que pasó. No es tan grande el asunto. Esta decisión es solo para este partido”.

Un vestuario lleno… y un problema de lujo

Mientras el equipo suma victorias, el otro partido de Flick se juega en el banquillo. Y ahí no hay marcador que alivie.

“Al final, siendo honesto, para mí esto es lo más difícil ahora mismo”, admitió. Barcelona lidera LaLiga, el rendimiento colectivo crece, pero la lista de damnificados por jornada también. El técnico no lo esconde.

“Sé que todos pueden estar contentos porque tenemos una calidad enorme en la plantilla. Pero para mí no es fácil. Cuando miro al banquillo y veo que Gavi no va a jugar, que Xavi (Espart) no puede jugar, que [Jules] Kounde no puede jugar, que Szczesny no puede jugar, no es fácil”.

Flick habló de cercanía y distancia al mismo tiempo: se siente próximo a sus futbolistas, pero obligado a tomar decisiones frías.

“No es fácil para mí tampoco porque estoy cerca de todos, estoy con todos, y aun así tengo que tomar estas decisiones. Al final, es lo que hay. Siempre estoy pensando en el equipo. No hay nada personal. Se trata del equipo. Por eso tomamos esta decisión. Al final, sí, es mi trabajo. Pero ahora mismo no es fácil”.

Entre la euforia por el pleno de puntos y la competencia feroz por un puesto, Barcelona avanza. Raphinha marca el camino en el área, Livakovic se presenta bajo palos y Flick, desde la banda, equilibra un vestuario que rebosa talento. La pregunta es cuánto tiempo podrá mantener a todos enchufados mientras el equipo no deja de ganar.