Benjamin Sesko vuelve y marca, pero se marcha con frustración
Benjamin Sesko regresó de su lesión como sueñan todos los delanteros: marcando un gol clave. Pero el gesto con el que abandonó el césped lo decía todo. No había celebración, había frustración. Su tanto parecía encaminar el triunfo, hasta que el equipo se desplomó en el último suspiro y dejó escapar los tres puntos.
El delantero de 23 años no maquilló el sentimiento en sus palabras. Habló con sinceridad, todavía con la adrenalina del final en el cuerpo. “Estamos muy decepcionados, por supuesto, porque estuvimos muy cerca y, sin embargo, tan lejos”, admitió en los micrófonos de MUTV. “Encajar un gol así en el último minuto es doloroso para todos, porque todos lo estaban dando todo para intentar ganar el partido. Cada persona aquí quiere eso. En momentos como este, en los que un último disparo lo decide, es muy doloroso”.
El golpe emocional contrasta con lo que supone su regreso. Su pretemporada se vio prácticamente arruinada por los problemas físicos y necesitaba un partido así. Volver, jugar, sentir el área, reencontrarse con el gol. Un alivio para cualquier atacante. Un recordatorio de por qué está ahí.
Sesko lo explicó con la naturalidad de quien vive del gol. “Para mí es la mejor sensación cuando marco, especialmente para un club así”, subrayó. “Cuando puedo aportar los goles y los puntos para el equipo, es mi trabajo al final del día. Es bonito estar de vuelta con el equipo y vivir todos los partidos otra vez. Por supuesto, desearía que hoy hubiéramos ganado, pero no podemos cambiar eso”.
El delantero no se quedó anclado en la queja. Prefirió agarrarse a lo que sí puede controlar: la reacción. “Es realmente importante tomar todo de forma positiva, incluso cuando hoy no es la mejor opción”, reflexionó. “Ver el partido desde un lado bueno, intentar mejorar y centrarse en el próximo encuentro”.
Gol en su reaparición, liderazgo en el discurso y una espina clavada por ese último minuto. Sesko ya ha dejado claro cuál será su respuesta: marcar, sumar puntos y evitar que un solo disparo vuelva a dictar sentencia.






