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El Black Country derby regresa a Molineux

El Black Country derby regresa a Molineux por primera vez desde 2021. Domingo, focos encendidos, rivalidad vieja, cuentas pendientes. Wolves contra West Brom, un duelo que en esta zona del mapa se marca en rojo desde que sale el calendario.

Los locales llegan con sensaciones mezcladas. Hace una semana se impusieron 1-0 a Sheffield United en liga, pero el impulso se frenó el miércoles con la eliminación en la EFL Cup ante Everton, también por 1-0. Un golpe deportivo… y físico.

El gran mazazo para César Peixoto es la baja de Raul Jimenez, lesionado de la rodilla frente a Everton. Sin su referencia más reconocible en ataque, el plan ofensivo cambia de rostro. Todo apunta a que Adam Armstrong asumirá el papel de nueve, con más movilidad, más rupturas y menos juego de espaldas.

Al otro lado, West Brom llega con algo más de calma y una semana completa de trabajo. Su 1-1 ante Queens Park Rangers les dejó en la parte alta: uno de los cuatro equipos igualados a 14 puntos tras siete jornadas. Sólidos, competitivos, difíciles de tumbar. James Morrison ha construido un bloque incómodo.

Wolves, con 11 puntos y un partido menos, miran esa zona alta sin complejos, aunque con la sensación de que el margen de error es mínimo. El derbi, además, no llega en el mejor momento a nivel médico.

Un derbi encendido, un guion muy abierto

El ambiente promete ser abrasador. En Molineux nadie entiende este partido como uno más. La grada lo vive como una cita de temporada, y los jugadores lo saben. Sin embargo, el contexto añade matices: el choque llega justo antes del parón internacional y tanto Peixoto como Morrison pueden ver con buenos ojos no salir dañados.

Eso no significa que el encuentro vaya a ser plano. Todo lo contrario. Los datos empujan hacia un duelo abierto. En los dos partidos de liga de Wolves en casa han marcado ambos equipos, incluido el 2-2 inicial ante Blackburn. El patrón se repite con West Brom: en cuatro de sus cinco salidas oficiales de este curso también vieron puerta los dos conjuntos.

Los números de la clasificación refuerzan la idea de equilibrio. Wolves han sumado 11 puntos en seis jornadas; West Brom, 14 en siete. Distancias cortas, ritmos similares, sensaciones de que cualquiera puede golpear… y de que ambos son capaces de responder.

Bajas, ajustes y protagonistas

La ausencia de Raul Jimenez condiciona el plan de Wolves. Sin el mexicano, el peso ofensivo se reparte. Armstrong se perfila como titular, mientras que la banda gana protagonismo. Bertrand Traore, recién estrenado con el equipo en el Hill Dickinson Stadium, podría acumular más minutos y añadir desborde en los costados.

El verano dejó otra incógnita aún sin resolver: Rafiki Said, fichaje estival, sigue sin debutar por una lesión muscular. Peixoto no podrá contar con él en un partido que pedía precisamente piernas frescas y desequilibrio.

En West Brom, el problema también pasa por la enfermería. Nolan Galves se queda fuera por una lesión de rodilla y obliga a ajustar la línea defensiva. Callum Styles tiene muchas papeletas para seguir en el lateral derecho, con Conor Townsend ocupando el carril izquierdo. Una zaga que mezcla oficio y cierta agresividad, algo que puede marcar el tono del duelo.

El centro del campo y las zonas de tres cuartos prometen batalla. Fer Lopez, cerebro de Wolves, ya ha sufrido 11 faltas esta temporada. En el otro bando, Jimmy-Jay Morgan ha cometido el mismo número de infracciones. Dos datos que anticipan un choque duro, con duelos constantes y poco margen para la pausa.

Rodrigo Gomes, el hombre a seguir

Entre las piezas ofensivas de Wolves, un nombre se repite: Rodrigo Gomes. El extremo portugués ha firmado dos goles y una asistencia en las primeras seis jornadas de Championship. No es solo producción; es influencia.

Su capacidad para aparecer entre líneas, caer a zonas interiores y atacar los espacios le convierte en un foco constante de peligro. En un partido donde los detalles pueden decidir, su habilidad para encontrar huecos y participar en jugadas de gol le coloca como uno de los candidatos claros a marcar diferencias.

El dato respalda esa sensación: Wolves cuentan con otros dos jugadores con al menos dos tantos esta temporada, así que la baja de Jimenez no deja el ataque desierto. Hay pólvora repartida, y Gomes suele estar cerca de la mecha.

Un derbi con aroma a empate… pero sin candados

El contexto del calendario pesa. Este derbi llega justo antes de un parón de tres semanas, un periodo que nadie quiere encarar con una derrota dolorosa ante el vecino. Peixoto y Morrison pueden optar por priorizar el no perder, por asegurar un punto que mantenga a ambos bien posicionados de cara a lo que viene.

Eso no encaja con la etiqueta de partido cerrado. Los antecedentes de la temporada dicen lo contrario: Wolves encajan y marcan en casa, West Brom hace lo mismo a domicilio. Dos equipos con recursos ofensivos, defensas que sufren cuando el ritmo se acelera y un estadio que empuja hacia el intercambio de golpes.

El guion más lógico apunta a un pulso tenso, con fases de dominio alterno y opciones en ambas áreas. Un derbi de nervios, de fricciones, de tarjetas… y de goles.

Pronóstico de marcador: Wolves 1-1 West Brom.

Un punto para cada uno, ruido en la grada, cuentas que seguirán abiertas. La pregunta es sencilla: ¿quién se atreverá a romper este equilibrio cuando la temporada entre en calor de verdad?