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Brighton empata sin goles en Noruega y busca revancha en el Amex

Brighton arrancó su temporada oficial con un empate sin goles que dejó un regusto amargo. Dominó, llegó, probó al portero rival, pero se marchó de Tromso sin ventaja y con la obligación de rematar la faena en casa si quiere estar en la fase principal de la Conference League.

Era el primer partido competitivo del curso para las Gaviotas. Tromso, en plena mitad de su campeonato doméstico, se notó más rodado, más duro, más incómodo. El choque se convirtió en un pulso entre el ritmo inglés aún por engrasar y la solidez noruega, que se aferró al 0-0 como a un tesoro.

Haugaard frena el arranque de Brighton

Brighton empezó mandando con balón y metros, pero se topó pronto con un muro llamado Haugaard. Al minuto 29, Rutter probó desde unos 25 metros con un disparo potente y ajustado. El guardameta de Tromso voló abajo a su izquierda y desvió a córner.

La presión se mantuvo en la jugada siguiente. En el saque de esquina, el balón le cayó a Osman. Control con el pecho, volea feroz y otra intervención magnífica de Haugaard, que reaccionó con reflejos felinos para enviar de nuevo a córner. Dos avisos serios en un minuto, dos respuestas de portero grande.

Justo antes del descanso, Brighton volvió a rozar el gol. En el 45+2, centro medido de Gross desde la esquina, aparición de Boscagli completamente solo en el corazón del área… y cabezazo por encima del larguero. Tromso respiró. Brighton se marchó al vestuario con la sensación de haber perdonado.

Tromso despierta y obliga a lucirse a Verbruggen

El guion cambió tras el descanso. Tromso dejó de mirar tanto hacia su propia área y se atrevió a castigar cualquier despiste inglés. Y casi lo consigue.

En el 49, un solo envío largo de Edvardsson rompió líneas y encontró a Heine Larsen. La bandera se quedó abajo, el delantero encaró y Verbruggen tuvo que salir disparado de su portería para tapar el mano a mano con una parada decisiva. Un aviso claro: si Brighton se despistaba, lo podía pagar muy caro.

La respuesta llegó con personalidad. Ayari empezó a adueñarse del balón y del partido. Se metió en la libreta del árbitro, pero no se escondió. En el 54, se deshizo de dos rivales con un par de quiebros y sacó un disparo que obligó a Haugaard a estirarse de nuevo para desviar a córner. Brighton volvía a mandar, aunque sin premio.

Ocasiones claras… y perdón en las dos áreas

Con el paso de los minutos, las piernas pesaron y el choque se abrió. Ahí aparecieron las segundas unidades. Y también las grandes oportunidades falladas.

En el 75, Cozier-Duberry sacó un centro magnífico desde la banda, tenso, al punto justo. En el área esperaba Kostoulas, recién salido desde el banquillo. Era la jugada perfecta: centro preciso, rematador bien colocado, defensa superada. Pero el cabezazo del delantero se marchó alto. Substituto a substituto, ocasión clarísima desperdiciada.

El castigo pudo ser máximo al final. En el 86, un error grave de Vuskovic abrió la puerta al desastre. Vadebu se plantó solo ante Verbruggen, con todo el tiempo del mundo para decidir. El estadio contuvo la respiración. El disparo, sin embargo, se fue fuera. Tromso tuvo la victoria en sus botas y la dejó escapar.

Todo se decidirá en Brighton… con la Premier en el horizonte

El 0-0 deja la eliminatoria completamente abierta, pero carga la presión sobre Brighton. Cualquier victoria en el Amex el próximo jueves le meterá en la fase principal de la Conference League. Un empate con goles complicaría la noche. Otro 0-0 enviaría el duelo a la ruleta de la prórroga y los penaltis.

Entre medias, el equipo afrontará también su estreno en la Premier League 2026/27, recibiendo a Aston Villa el domingo. Dos partidos en casa, dos competiciones, un mismo mensaje: ya no hay margen para seguir perdonando.