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Celtic arranca la temporada con victoria y dudas

La temporada empezó con lo que siempre se exige en Celtic Park: tres puntos. El apretado triunfo del lunes ante Dundee en el estreno de la Premiership dio aire en la clasificación… pero no calmó las pulsaciones. Con el play-off de Champions League ante LASK a la vuelta de la esquina, la grada no se engaña: el resultado acompañó, el rendimiento no.

Un comienzo ganador, pero frágil

Alistair lo resume con una mezcla de alivio y advertencia. El equipo ha abierto la liga con victoria y ya marca terreno frente a sus dos grandes rivales domésticos. Ventaja mínima, pero ventaja al fin y al cabo. Sin embargo, el optimismo choca con la realidad del plantel.

Para él, el diagnóstico es claro: hacen falta refuerzos y los hacen falta ya. Las carencias en las bandas y, sobre todo, en el lateral izquierdo quedaron demasiado expuestas ante Dundee como para ignorarlas en la previa de una eliminatoria de Champions. Ganar en agosto está bien; llegar corto a Europa, no.

Victoria sí, fútbol no

John M se queda con la esencia del escudo: “Celtic hizo lo que Celtic hace”. Ganar incluso cuando el juego no acompaña. El problema es que el listón del propio club es otro, y el lunes se quedó lejos.

El partido fue tosco, sin fluidez. Se puede atribuir a la falta de ritmo, a los automatismos aún por pulir con los nuevos fichajes. Pero la paciencia no puede tapar lo evidente: el equipo necesita más velocidad, más decisión, más agresividad en la circulación hacia arriba. Y si salen jugadores importantes, el reemplazo tiene que estar a la altura y llegar con la misma rapidez con la que se marchan.

LASK, un examen que llega demasiado pronto

George mira de frente al play-off ante LASK y no se esconde: la eliminatoria se presenta “muy difícil” dadas las circunstancias. Pocas incorporaciones, poco tiempo de trabajo con los nuevos, salidas de peso. La combinación es peligrosa cuando el premio es la fase de grupos de la Champions League.

Su lectura es tajante. Celtic deberá sacar una renta de un par de goles en casa para tener opciones reales de pasar. Y si el equipo repite algo parecido a la “horrible” actuación contra Dundee, esa misión se antoja lejana. El margen de mejora es grande; el margen de error, mínimo.

Un aviso para la directiva

Kevin, en cambio, ve en este cruce una oportunidad necesaria. Recuerda que el historial europeo reciente de Celtic en los inicios de temporada dista de ser brillante. Muchas veces, por verse las caras con rivales poco conocidos y por no llegar preparado.

Confía en que los dos nuevos delanteros marquen una diferencia clave, pero no se queda ahí: pide “unos cuantos jugadores más”. Para él, un duelo como este puede servir de despertador para el consejo de administración. Un empujón definitivo para cerrar fichajes antes de que sea tarde. Aun así, se moja: cree que Celtic pasará.

Confianza en el gol, presión máxima en la mente

John ve el sorteo como duro, sí, pero también como una bendición disfrazada. Un rival exigente obliga a mantener la concentración en el césped y no en el ruido exterior. A esta eliminatoria, insiste, solo se puede entrar con mentalidad de “obligación de ganar”.

Su fe se apoya en algo muy concreto: la pólvora. Con dos delanteros que ya han demostrado saber marcar en Europa, se siente más seguro que hace unas semanas. El plan es sencillo en su cabeza: que el talento arriba compense las dudas atrás mientras el club termina de armar la plantilla.

La afición de Celtic se mueve entre la inquietud y la convicción. Sabe que el equipo aún está verde, que faltan piezas, que el margen competitivo en Europa es cruel. Pero también sabe que hay escudos que no entienden de excusas en agosto.

LASK no esperará a que Celtic esté listo. La pregunta es si el club, desde el césped hasta el despacho, reaccionará a tiempo para que esta eliminatoria sea un trampolín… y no otro recordatorio de lo caro que sale llegar tarde al mercado.