Declan Rice: ¿Puede ser Balón de Oro en 2026?
El debate lleva meses flotando sobre el norte de Londres: ¿puede Declan Rice convertirse en Balón de Oro en 2026? Su impacto en el Arsenal campeón de la Premier League, que devolvió el título a esa parte de la ciudad tras 22 años de espera, ha encendido la discusión. Y no solo en Inglaterra.
Rice no ha sido un actor secundario en esta historia. Ha sido el motor. El fichaje de 105 millones de libras que cambió el pulso del equipo de Mikel Arteta. Desde que salió de la academia del West Ham para aterrizar en el Emirates, se ha instalado en el once como si siempre hubiera estado ahí, sosteniendo, ordenando, empujando a un equipo que dio un salto de gigante con él en el centro del campo.
Para muchos, era la pieza que faltaba en un rompecabezas delicado, el toque final en un proyecto que pedía títulos. Ya lo tiene: campeón de liga, líder silencioso, referencia táctica. Inglaterra mira esa transformación con la esperanza de que el efecto se repita este verano en suelo norteamericano, donde la selección persigue un trofeo que se le niega desde hace 60 años.
Un Rice campeón del mundo con los Three Lions sería otra cosa. Ese escenario lo catapultaría en la carrera por el Balón de Oro, sobre todo después del golpe que supuso la derrota en la final de la Champions con el Arsenal. Un título global con su país compensaría parte de esa herida y lo colocaría en una dimensión distinta ante los votantes.
Pero no todo el mundo compra el billete hacia el Olimpo tan deprisa.
Fowler frena la euforia: “No está al nivel de Gerrard”
Robbie Fowler, exdelantero de la selección inglesa y leyenda del Liverpool, no se deja arrastrar por la corriente. Consultado sobre si Rice puede convertirse en un aspirante habitual al Balón de Oro, su respuesta baja el volumen del entusiasmo.
“Me gusta Declan Rice”, arranca. Y ahí llega el matiz que incomoda a más de uno. Para él, cuando se habla del mediocentro del Arsenal hay que mirarlo al espejo de Steven Gerrard. Y en ese reflejo, hoy por hoy, pierde.
Fowler lo explica sin rodeos: no ve a Rice en el nivel de Gerrard. Subraya que el salto que ha dado desde que llegó al Arsenal es evidente, que es un jugador más completo, más dominante, pero insiste en que todavía está un escalón por debajo de la antigua estrella del Liverpool. Y recuerda un dato que pesa: ni siquiera Gerrard ganó nunca el Balón de Oro, pese a terminar tercero en la votación de 2005.
El exinternacional remarca que Rice ha sido excelente para el Arsenal, que ha elevado su rendimiento “un punto más”, pero que aún necesita otro empujón en sus actuaciones para entrar en la conversación seria por el premio. Lo dice con cuidado, sin ánimo de derribarlo, pero con la claridad de quien ha vivido en la élite: lo considera un futbolista fantástico, solo que todavía no lo ve dentro del grupo reducido que pelea por ser el mejor del planeta.
Del puesto 27 a la élite: el camino que falta
Los números recientes respaldan la prudencia. En la votación del Balón de Oro 2025, Rice terminó en el puesto 27, muy lejos del podio. En aquel curso ni siquiera había levantado un gran título con el Arsenal cuando los observadores de todo el mundo emitieron su juicio.
Ese contexto ya ha cambiado. Ahora puede presumir de una Premier League en su palmarés y de haber rozado un doblete histórico con el club londinense. La temporada lo ha confirmado como un futbolista de impacto directo en la élite, capaz de sostener un proyecto campeón y de asumir responsabilidades pesadas en partidos grandes.
Su horizonte inmediato, sin embargo, ya no está en el Emirates, sino en la camiseta blanca de Inglaterra. El foco se desplaza hacia la selección y hacia un torneo que puede redefinir su carrera. Un título internacional importante, con él como figura central, tendría un eco muy distinto al de cualquier campaña brillante a nivel de clubes.
Gerrard como techo y desafío
Rice, nacido en Kingston upon Thames y de carácter discreto, no se engaña. Sabe que hoy no se sienta en la misma mesa que Gerrard en términos de talento y legado. Lo admite, lo respeta. Pero también ha dejado claro a lo largo de su carrera que no se esconde ante los desafíos.
Su objetivo es llegar a ese nivel, o al menos acercarse lo máximo posible. Tiene condiciones, contexto y tiempo. En el Arsenal se ha consolidado como líder de vestuario y sobre el césped muchos lo señalan ya como futuro capitán de Inglaterra. Esa etiqueta no se regala. Se gana en cada balón dividido, en cada noche de presión, en cada partido en el que el equipo mira al mediocentro buscando respuestas.
¿Balón de Oro? Hoy su nombre no encabeza la lista. Ni siquiera figura en el grupo de favoritos inmediatos. Pero la trayectoria apunta hacia arriba, la influencia en el juego crece y el escenario que se abre con la selección le ofrece una oportunidad que muy pocos tienen a su edad.
Si logra convertir esa mezcla de jerarquía, consistencia y ambición en títulos con Inglaterra, la pregunta dejará de ser si puede estar en la conversación. La duda real será otra: ¿hasta dónde puede llegar un mediocentro que ya domina la Premier y ahora quiere conquistar el mundo?






