El derrape de Sterling: un antiguo Golden Boy ante el juez
El desplome de la carrera de Sterling ha dejado de ser solo futbolístico. El exinternacional inglés, de 31 años, se sentó este martes en el banquillo del Basingstoke Magistrates’ Court y se declaró culpable de conducción peligrosa, posesión de óxido nitroso y negativa a facilitar una muestra.
Todo arranca la noche del 28 de mayo, en Hampshire. Testigos alertaron de que el atacante conducía de forma errática por la M25 y la M3. Minutos después, su Lamborghini Urus terminó incrustado contra una verja metálica. Cuando la policía localizó el vehículo, cerca del enlace de Minley, el coche estaba seriamente dañado.
La escena que encontraron los agentes añadió gravedad al caso. En el interior del Lamborghini había seis botes de óxido nitroso. Las imágenes posteriores de la bodycam difundidas por la policía mostraban a Sterling sentado junto a las cápsulas, con un globo desinflado sobre las piernas, antes de intentar mover todo al asiento trasero.
El escrutinio público fue inmediato. Libre de contrato y sin club, el extremo eligió Instagram para decir algo, aunque fuera poco. Un mensaje corto, casi en clave de autoayuda: “Progress over perfection”. Sin explicaciones, sin detalles. Solo esa frase, como si quisiera marcar distancia con el escándalo sin negarlo.
En la sala, la fiscalía confirmó que las pruebas realizadas en carretera no detectaron alcohol, cannabis ni cocaína. No había rastro de esas sustancias. Pero el caso no se cerró ahí. Ya en comisaría, Sterling se negó a proporcionar una muestra de sangre, exigiendo la presencia de su abogado pese a que se le advirtió de que la investigación no podía esperar.
El propio jugador alegó después que estaba cansado y confuso, que no había dormido la noche anterior. Su abogado, Jason Bartfeld KC, habló de una “amplia mitigación personal” y subrayó que Sterling ha tomado voluntariamente medidas para afrontar sus problemas. No hubo dramatismos, pero sí el retrato de un futbolista en caída libre que intenta, al menos, frenar el impacto.
Un Brillante Pasado
El contraste con su pasado reciente es brutal. En 2014 fue coronado Golden Boy, símbolo del futuro del fútbol inglés. En el Manchester City se convirtió en pieza clave de la era Pep Guardiola, uno de los grandes extremos de la Premier League. En el Etihad levantó cuatro Premier League, cinco League Cups y una FA Cup. En 2019 fue elegido Jugador del Año del club, la cima de su influencia en un equipo que dominó Inglaterra.
Ese brillo se fue apagando cuando dejó Manchester. Sus etapas posteriores en Londres, con Chelsea y Arsenal, nunca alcanzaron el mismo nivel. Ni en cifras ni en impacto. El salto a los Países Bajos tampoco reactivó su trayectoria: solo ocho partidos con Feyenoord la temporada pasada antes de salir como agente libre.
El Futuro Incierto
Ahora, la batalla de Sterling ya no se libra en la banda, sino en los tribunales. El caso ha quedado aplazado hasta noviembre para la elaboración de los informes previos a la sentencia. Será entonces, cuando regrese a la corte, cuando conozca su castigo.
Mientras tanto, el tiempo corre en su contra. Con 31 años, sin equipo, arrastrando problemas legales y un rendimiento decreciente, su nombre ya no genera el mismo temor en las defensas ni el mismo entusiasmo en los despachos. Cualquier club que piense en ficharlo tendrá que asumir un riesgo deportivo y de imagen.
La pregunta es clara y cada vez más urgente: ¿habrá todavía un proyecto dispuesto a apostar por el antiguo Golden Boy cuando el juez dicte sentencia, o este capítulo marcará el punto final de una carrera que, no hace tanto, parecía destinada a la élite durante una década más?






