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Drogheda United remonta y hunde a Shelbourne en Tolka Park

Drogheda United ha convertido Tolka Park en territorio de remontadas. Igual que en su última visita, volvió a golpear desde atrás para llevarse los tres puntos con un 2-1 que deja a Shelbourne atrapado en una temporada que no despega.

El guion parecía distinto al inicio. Dan Kelly adelantó a los locales y ofreció, por unos minutos, la ilusión de una tarde tranquila para un equipo que lleva semanas buscando aire. Pero la realidad se impuso con crudeza: un golazo descomunal de Warren Davis y un cabezazo ganador de Leo Burney voltearon el marcador y reforzaron la fe de Kevin Doherty en que la salvación es algo más que un deseo.

La victoria, que llega justo después del triunfo del viernes ante el colista Sligo Rovers, permite a Drogheda igualar a puntos con Waterford, octavo, y da un impulso serio a su intento de escapar del puesto de promoción de descenso. Shelbourne, en cambio, solo está dos puntos por encima y la estadística que persigue a John Russell ya pesa demasiado: siete partidos de liga sin ganar desde su llegada en julio.

Gol tempranero, golpe temprano

La tarde se torció pronto para los locales. Sean Boyd, uno de los tres cambios respecto a la derrota ante Derry City, tuvo que abandonar el campo a los 10 minutos tras una caída aparatosa en un choque con el defensa Andy Quinn. Un cambio obligado cuando el partido apenas empezaba a calentarse.

Antes de eso, Kelly ya había avisado. Su primer disparo, potente, se fue por encima del larguero de Luke Dennison. Era la primera señal de que Shelbourne quería marcar territorio.

Drogheda, sin embargo, no vino a refugiarse. Doherty repitió el once que había vencido 2-0 a Sligo tres días antes y su equipo respondió con valentía. A los 17 minutos creyó adelantarse: falta lateral botada por Brandon Kavanagh, cabezazo poderoso del capitán Conor Keeley y balón a la red. La bandera del asistente cortó la celebración de raíz. Offside y vuelta a empezar.

Y justo cuando esa decisión parecía castigar al equipo visitante, llegó el mazazo en el otro área. En el 22, un cambio ya decisivo: Rodrigo Freitas, que había entrado por Boyd, puso un envío diagonal perfecto desde la banda. Conor Kane rompió la línea al dar un paso adelante y dejó habilitado a Kelly, que atacó el espacio, se plantó solo ante Dennison y definió con una vaselina serena, su sexto tanto liguero del curso. Gol de manual.

Con el 1-0, Shelbourne se soltó. Seis minutos después, Dennison tuvo que sostener a los suyos con una buena parada al disparo de Sean Moore, que se había colado desde la derecha con una conducción incisiva. Era un momento delicado para Drogheda.

En el otro lado, Ed Beach entró en escena al atrapar un disparo potente de Ethan O’Brien. Drogheda empezó a ganar metros y a discutir el dominio. Reclamó penalti en una acción en la que Keeley pareció ser sujetado por Odhran Casey dentro del área. El árbitro dejó seguir y el enfado visitante fue evidente.

La obra de arte de Davis cambia el partido

La respuesta llegó desde la inspiración individual. Minuto 39. Warren Davis recibió, encaró y decidió que era el momento de firmar uno de los goles de la temporada. Pequeño de estatura, enorme de carácter, se abrió camino entre cuatro rivales a base de tenacidad y habilidad. El último gesto, un caño a Jack Henry-Francis, fue el preludio del trueno: disparo enroscado directo a la escuadra. Imparable. Quinto gol liguero del delantero y un golpe psicológico enorme justo antes del descanso.

Drogheda se marchó al vestuario con la sensación de haber sobrevivido al peor tramo y de tener ahora el partido donde quería. Shelbourne, en cambio, volvía a mirar al marcador con la incómoda sensación de déjà vu.

Burney decide a balón parado

Shelbourne salió del descanso con intención de mandar. Moore volvió a generar peligro desde la derecha, pero su disparo se marchó desviado. Era un aviso, no una amenaza real.

Al otro lado, Thomas Oluwa empezó a imponerse físicamente. Se abrió paso a empujones dentro del área de Shels, pero su disparo fue bloqueado por Kameron Ledwidge. Una acción que, por cómo se dio el juego, parecía más preludio que ocasión aislada.

Y el castigo llegó en el 57. Davis, hiperactivo entre líneas, forzó una falta al ser derribado por Milan Mbeng. Kavanagh se plantó sobre el balón y su envío fue quirúrgico. Centro tenso, perfecto, y Leo Burney se deshizo de la marca de Ledwidge para cabecear a bocajarro. Gol sencillo en la ejecución, demoledor en el contexto. 1-2 y el estadio enmudeció.

Drogheda, otra vez, había dado la vuelta al marcador en Tolka Park.

Russell movió el banquillo buscando reacción. Entraron Ali Coote y Mipo Odubeko para refrescar el ataque, mientras Will Jarvis reemplazó a Moore en el tramo final. Shelbourne apretó, empujó y llenó el área de centros y rechaces.

La ocasión más polémica llegó ya cerca del final: Kelly armó el disparo dentro del área y el balón impactó en Keeley. Los locales pidieron penalti por mano, pero el colegiado desestimó las protestas. No hubo señalización y Drogheda resistió los últimos minutos con oficio.

Drogheda respira, Shelbourne se inquieta

El pitido final confirmó algo más que un triunfo visitante. Drogheda encadena dos victorias clave, abandona la sensación de equipo condenado y se engancha de lleno a la pelea por evitar la promoción de descenso. La confianza, tras dos remontadas en un mismo escenario a lo largo del año, está en su punto más alto.

Para Shelbourne, el panorama es muy distinto. La ventaja sobre la zona peligrosa es mínima, el juego no convence y la racha de John Russell en la liga sigue sin estrenar el casillero de victorias. La pregunta ya no es solo cuándo llegará ese primer triunfo doméstico, sino cuánto daño habrá hecho la espera cuando, por fin, aparezca.