Fabián Ruiz y su lucha por el Balón de Oro: la mejor temporada en títulos
Fabián Ruiz no se esconde. Campeón del mundo con España, campeón de Europa con Paris Saint-Germain. Una rodilla dañada durante tres meses no ha bastado para frenar su convicción: su temporada le coloca, como mínimo, en la conversación por el Balón de Oro.
En una entrevista con L'Équipe, el centrocampista lanzó un mensaje directo al jurado: «En cuanto a títulos, nadie ha tenido una mejor temporada que yo. Individualmente, grandes jugadores han hecho una temporada excelente. Un Mundial con tu país es el título más grande que puedes ganar».
No es una frase al azar. Es la carta de presentación de un futbolista que ha construido su candidatura desde lo colectivo, desde la influencia silenciosa del mediocampo, lejos del foco que suelen monopolizar los goleadores.
Entre la gloria y la competencia feroz
Ruiz sabe que no camina solo en esta carrera. En su discurso aparece un nombre propio inevitable: Lamine Yamal. La joya adolescente del Barcelona se ha instalado como uno de los grandes favoritos al premio, símbolo de una nueva generación que mezcla talento precoz y cifras llamativas.
El internacional español no ignora ese contexto. Asume la competencia, la respeta, pero reivindica otro tipo de impacto: el que no siempre se mide en goles o asistencias, sino en jerarquía, en control de partidos, en títulos levantados al final del curso.
De ser 24º a reclamar un sitio entre los grandes
Ruiz no olvida de dónde viene. En declaraciones anteriores a France Football, recordó su 24º puesto en la votación del año pasado, un detalle que también alimenta su ambición.
«¿Dónde me veo en la carrera por el Balón d'Or? Eso depende de los votantes», explicó. «Lo más importante para mí es ponerme a disposición del equipo, y al mismo tiempo aspirar a estar entre los mejores. Tuve la suerte de estar entre la lista de treinta nominados el año pasado. Estar entre los treinta es un gran honor».
Ese “honor” ya no le basta. El contexto ha cambiado. Ahora llega con una Copa del Mundo y una Champions League bajo el brazo. Con un peso competitivo distinto. Con argumentos que le permiten, al menos, elevar el tono de su candidatura.
El mensaje del mediocentro: el fútbol no es solo goles
Los centrocampistas siempre han tenido que remar contracorriente en los premios individuales. El propio Ruiz lo sabe, pero también se agarra a un precedente muy cercano: Rodri.
En su conversación con France Football, el jugador del PSG lo dejó claro: «Rodri ganó el Balón d'Or hace dos años. Y aunque a defensas y porteros todavía les cuesta obtener reconocimiento, creo que hoy lo que importa es el papel que desempeña un jugador más que su posición en el campo».
Ahí está el núcleo de su discurso. No se trata solo de él, sino de una reivindicación más amplia. «Es importante dar ejemplo a los niños que empiezan a jugar al fútbol, para que también miren a los centrocampistas, defensas y porteros», añadió.
Ruiz no solo pelea por un trofeo. Pelea por cambiar la mirada. Si los votantes compran ese argumento o vuelven a inclinar la balanza hacia el brillo de los atacantes marcará, en buena medida, el relato de esta edición del Balón d'Or. Y quizá también el lugar que ocupa el mediocentro en el fútbol del futuro.






