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Florentino Pérez tiene en la mira a Michael Olise

En los despachos del Santiago Bernabéu ya han elegido objetivo. El nombre es Michael Olise. El francés de 24 años, explosivo en la banda y convertido en una de las grandes sensaciones de la Bundesliga, se ha colado en la lista de prioridades de Florentino Pérez para este verano. Y no como simple complemento: en Madrid están convencidos de que, pese a una delantera plagada de estrellas, el extremo podría elevar todavía un peldaño más el nivel del campeón de España.

La realidad, sin embargo, es menos romántica. Y mucho más áspera.

Un cortejo con guantes de seda

En el Real Madrid tienen claro que esta operación solo se juega con traje y corbata. Nada de guerras, nada de subastas públicas, nada de maniobras por la espalda. El mensaje a su entorno y a la cúpula del Bayern ha sido cristalino: no habrá batalla abierta por Olise.

Según apunta Mundo Deportivo, el club blanco mantiene una línea directa y transparente con el gigante alemán. Compromiso firme: si dan un paso oficial, Bayern será el primero en saberlo. Sin filtraciones interesadas, sin presiones mediáticas calculadas. Aviso previo y respeto absoluto.

Pero para que haya oferta, antes tiene que cambiar algo esencial.

La llave la tiene el jugador

El bloqueo actual solo se rompe de una manera: con un gesto inequívoco de Olise. El único escenario que activa al Real Madrid es que el futbolista comunique de forma explícita al Bayern su deseo de marcharse al Bernabéu.

Hasta que eso no ocurra, el club blanco permanecerá en la sombra. Sin llamadas insistentes, sin marear al entorno del jugador. Respeto al contrato vigente en Múnich y a la convivencia entre dos colosos que se miran como aliados, no como enemigos.

La puerta no está cerrada, pero apenas entreabierta. En Chamartín están preparados para reaccionar si la relación entre Olise y el Bayern se erosiona o si el francés, de repente, deja claro que su prioridad se llama Real Madrid. Mientras tanto, paciencia.

Un precio fuera de órbita

Hay otro problema. Y no es menor.

El ex de Crystal Palace está blindado en Baviera con una valoración que roza lo estratosférico. Informaciones desde Alemania apuntan a que en el Bayern ni siquiera se sientan a hablar por menos de cifras imposibles, hasta el punto de no contemplar su salida ni por 200 millones de euros.

Con ese listón, en las oficinas del Bernabéu se impone el realismo. Cada reunión interna desemboca en la misma conclusión: sacar a Olise de Múnich este verano roza lo imposible. Un club que no quiere negociar, un jugador aparentemente cómodo en la Bundesliga y un mercado que no perdona los errores estratégicos.

Desde Francia se desliza que el extremo vería con buenos ojos vestir de blanco. En España, en cambio, la sensación dominante es otra: el escenario está congelado.

Calma en Múnich, respeto en Madrid

En Alemania no cunde el pánico. Al contrario. La sensación dentro del Bayern es que Olise no forzará su salida. Esa convicción mantiene tranquila a la directiva bávara, que conoce bien la manera de actuar del Real Madrid y no espera puñaladas ni movimientos por sorpresa.

La relación entre ambos clubes se define desde dentro como “perfecta”. Y en el Bernabéu no están dispuestos a dinamitarla por un solo fichaje, por deseado que sea. Olise es el objetivo número uno, sí, pero no a cualquier precio y no de cualquier manera.

El protocolo es claro: nada de presiones públicas, nada de llamadas a destiempo, nada de intermediarios incendiando el mercado. Respeto a la jerarquía del Bayern, respeto al jugador y respeto a una alianza que se ha forjado durante años en la élite europea.

El Madrid observa, espera y mide cada movimiento. El balón, ahora mismo, no está en el césped. Está en los pies de Olise. Y la pregunta es sencilla: ¿se atreverá a pedir el pase hacia el Bernabéu o seguirá marcando diferencias bajo el escudo del Bayern?