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El futuro de Alisson en el Liverpool: ¿reemplazo inevitable?

Desde que Liverpool fue a buscar a Alisson a la Roma en 2018, Anfield dejó de vivir con miedo cada vez que el rival cruzaba la línea de tres cuartos. El brasileño no solo tapó un agujero histórico bajo palos; se convirtió en una pieza definitiva de un puzle que acabaría levantando Premier League, Champions League, FA Cup y League Cup. El eslabón que transformó un buen equipo en un campeón implacable.

Seis años después, la historia entra en una zona delicada. Alisson suma ya 333 partidos con la camiseta del Liverpool, luce dos títulos de Premier League en el palmarés y, a los 33 años, encara los últimos 12 meses de contrato. El reloj corre y, con él, crece la pregunta incómoda: ¿es este el momento de vender, mientras el club aún puede exigir un traspaso importante?

En Italia ya han olfateado la oportunidad. Grandes clubes siguen de cerca la situación, conscientes de que porteros de este nivel rara vez llegan al mercado con solo un año de contrato. Cualquier movimiento, sin embargo, dejaría un vacío enorme en el vestuario y en el proyecto deportivo.

¿Dolería más que la salida de Salah?

El exguardameta del Liverpool Brad Friedel, ahora analista, no duda al medir el impacto potencial. Cuestionado sobre si perder a Alisson sería un golpe mayor que despedirse del máximo goleador reciente del club, el ‘Egyptian King’ Salah y sus 257 tantos, el estadounidense abre una puerta que en Anfield pocos se atrevían a tocar.

“Desde la perspectiva de Arne Slot, posiblemente”, explica, aludiendo a la complicada sintonía entre el nuevo técnico y la estrella egipcia. Según Friedel, la relación empezaba a parecer “aceite y agua”. El ciclo de Salah, brillante y casi inigualable durante la última década, parece encaminado al cierre y su marcha será un golpe emocional evidente.

Pero el foco, para Friedel, está claro: el agujero que dejaría Alisson es de otra dimensión.

“Alisson sería uno de los porteros más difíciles de reemplazar en el fútbol mundial si se fuera. Creo que sería muy complicado para el Liverpool sustituirlo”, subraya. No habla solo de paradas, sino de jerarquía, de calma, de la seguridad que contagia a una defensa entera.

Un guardián casi irreemplazable

Friedel no escatima elogios. Desde su mirada de exprofesional y también de aficionado ‘red’, traza el perfil de un guardameta que ha marcado una era sin necesidad de grandes gestos.

“Odiaría verlo irse, profesionalmente hablando, y como seguidor del Liverpool estaría particularmente devastado si se marchara por lo bueno que ha sido para el club”, admite. Recuerda un comportamiento impecable, sin episodios que mancharan la imagen de la entidad, y un rasgo poco habitual en figuras de ese tamaño: asumir los errores, escasos, sin excusas.

Para Friedel, Alisson es “uno de los mejores porteros en el 1 contra 1 que ha jugado este deporte”. Y ahí se asienta el núcleo del problema para Liverpool. Porteros así no abundan. Ni siquiera cuando los años pasan.

“Ese tipo de guardametas, incluso cuando declinan con la edad, incluso con un par de lesiones, siguen siendo mejores que casi todos en el mundo. Reemplazarlo sería difícil, muy difícil”, remata. El mensaje es claro: el club no solo se arriesga a perder a un gran portero, sino a alguien que, aun en la recta final de su carrera, puede seguir marcando diferencias a un nivel que pocos alcanzan.

¿Y si se va? La encrucijada del relevo

La gran pregunta se impone: si Liverpool se ve empujado a vender, ¿a quién acudir en pleno mercado? El margen de error es mínimo. Un fallo en esta decisión puede costar títulos, estabilidad y credibilidad.

El nombre de James Trafford aparece en la conversación. El internacional inglés de 23 años, propiedad del Manchester City y por detrás de Gianluigi Donnarumma en la jerarquía, despierta interés como opción de futuro. Friedel reconoce su talento, pero introduce un matiz clave: no basta con parar bien.

“Posiblemente”, concede sobre Trafford, “pero necesitas a alguien con piel de cuero, alguien que pueda jugar todos los grandes partidos”. No se trata solo de nivel técnico, sino de mentalidad. En Liverpool, el portero no puede conformarse con disputar la Champions League. Tiene que esperar ganarla. Lo mismo con la Premier League, la FA Cup y la League Cup. La exigencia es total, constante, casi despiadada.

Trafford gusta a Friedel, y mucho, pero cargarle de golpe con ese peso le parece un riesgo evidente. El salto de promesa a guardián de un gigante europeo no siempre sale bien.

El perfil que pide Anfield

En medio de ese escenario, Friedel lanza otro nombre: Emi Martínez. Un portero curtido, acostumbrado a soportar focos, críticas y elogios sin descomponerse. “Alguien así, que pueda jugar todos los partidos todo el tiempo, soportar cualquier crítica, cualquier elogio, y saber cómo gestionarlo”, describe.

Esa es la vara de medir. No se trata solo de manos, reflejos o juego de pies. Se trata de carácter. De saber convivir con la obligación de ganar cada tres días. De levantarse tras un error en un partido grande y volver a imponerse en el siguiente.

Liverpool puede decidir hacer caja ahora o estirar el vínculo con Alisson hasta el límite, asumiendo el riesgo de perderlo más adelante por menos o incluso gratis. En cualquier caso, la elección marcará el rumbo del nuevo proyecto de Arne Slot.

Porque cambiar de entrenador siempre es un giro importante. Cambiar al portero que sostuvo una era entera es otra cosa. Es tocar el corazón del equipo. Y en Liverpool saben que, si se equivocan con el relevo de Alisson, no habrá red de seguridad. Solo la caída.

El futuro de Alisson en el Liverpool: ¿reemplazo inevitable?