Gales enfrenta la Nations League con tres bajas clave
El estreno de Gales en la Nations League A llega torcido. Antes de viajar siquiera a Lisboa, Craig Bellamy ha perdido a tres nombres que estaban llamados a ser importantes: Harry Wilson, Nathan Broadhead y Karl Darlow se caen de la convocatoria.
El caso de Wilson duele especialmente. El mediapunta de Leeds, el futbolista más influyente de la selección galesa en los últimos tiempos, arrastraba un problema en el cuádriceps y finalmente no estará. Sin su creatividad entre líneas, el plan ofensivo de Bellamy pierde a su faro.
Broadhead tampoco llega. El delantero de Wrexham, con molestias en el muslo, ya era seria duda y las pruebas han confirmado los peores presagios. Menos pólvora arriba para un equipo que ya vivía muy pendiente de su pegada.
El tercer golpe aparece bajo palos. Karl Darlow, portero titular de Gales, también se ha visto obligado a renunciar, pese a haber debutado recientemente con Manchester United en la EFL Cup y haber estado en el banquillo en el empate de Premier League ante Fulham. Justo cuando asomaba continuidad en su club, se desvanece su presencia con la selección.
Cornell, Taylor y Savage, al rescate
La respuesta del cuerpo técnico ha sido inmediata. Entra en escena la experiencia de David Cornell, guardameta de Leicester City, que a sus 33 años recibe por fin la llamada absoluta. Nunca ha jugado con la selección, pero aterriza como solución de urgencia en una posición delicada.
Arriba se incorpora Joe Taylor, atacante de Huddersfield Town, también inédito con el combinado nacional. Llega sin cartel, pero con una oportunidad enorme: un buen par de semanas pueden cambiarle la carrera.
El tercer nombre es el de Charlie Savage, centrocampista de Reading, que completa la lista de sustitutos. Juventud, piernas frescas y una opción más para Bellamy en la sala de máquinas.
Un calendario sin respiro
Todo esto sucede a las puertas de un arranque feroz. Gales debuta el jueves en Lisboa ante Portugal, un examen mayúsculo para un equipo en plena reconfiguración. Después espera Dinamarca en Copenhague el próximo domingo, otro rival de élite y un viaje que no admite distracciones.
La ventana se remata en casa. El 1 de octubre, Gales recibirá a Noruega en Cardiff, y tres días más tarde serán los daneses quienes visiten la capital galesa. Cuatro partidos de máximo nivel en menos de dos semanas, con la enfermería llena y caras nuevas obligadas a responder desde el primer minuto.
Sin Wilson, sin Broadhead y sin Darlow, la Nations League se convierte en un desafío aún mayor. Para Bellamy y para un grupo que, de golpe, tendrá que descubrir si tiene más fondo de armario del que muchos imaginaban.






