Girona y Real Sociedad empatan 1-1 en Montilivi
En el atardecer de Montilivi, este Girona–Real Sociedad terminó 1-1, un marcador que encaja casi a la perfección con el ADN estadístico de ambos en esta Liga 2025. Tras 36 jornadas, Girona camina en la 15.ª posición con 40 puntos y una diferencia de goles total de -15 (38 a favor y 53 en contra), reflejo de un equipo frágil atrás pero competitivo. Real Sociedad, octava con 45 puntos y un goal average total de -1 (55 a favor, 56 en contra), vive en el filo: produce, concede y rara vez deja su portería a cero.
En total esta campaña, Girona ha jugado 36 partidos de liga con un promedio de 1.1 goles a favor y 1.5 en contra. En casa, sus 20 tantos en 18 encuentros (media de 1.1) contrastan con los 26 encajados (media de 1.4), radiografía de un Montilivi que ya no es fortaleza inexpugnable, pero sí escenario de partidos abiertos. Real Sociedad, por su parte, ha firmado en total 1.5 goles a favor y 1.6 en contra de media; lejos de San Sebastián, su perfil es similar: 21 goles a favor en 18 salidas (1.2) y 29 en contra (1.6). El 1-1 final parece casi una síntesis matemática de lo que son.
Formaciones
Sobre el césped, los dos técnicos se retrataron en sus pizarras. Michel apostó por un 4-3-3 más ortodoxo que en otros tramos de la temporada, con P. Gazzaniga bajo palos y una zaga de cuatro formada por A. Moreno, Vitor Reis, A. Frances y A. Martinez. Por delante, un triángulo de control con I. Martin, A. Witsel y A. Ounahi, y un tridente ofensivo móvil con B. Gil, V. Tsygankov y J. Roca. Frente a la irregularidad global del curso, este dibujo conecta con la tendencia más utilizada de Girona en la temporada (el 4-2-3-1, alineado 19 veces), pero aquí Michel apostó por un matiz más agresivo en la altura de sus interiores.
Pellegrino Matarazzo respondió con un 4-2-3-1 clásico, una de las señas de identidad de esta Real (12 partidos con este sistema en liga). A. Remiro en portería; línea de cuatro con S. Gomez y J. Aramburu en los laterales, más la pareja J. Martin–D. Ćaleta-Car en el eje. El doble pivote lo formaron J. Gorrotxategi e Y. Herrera, con una línea de tres creativa detrás de M. Oyarzabal: T. Kubo, L. Sucic y A. Barrenetxea. Un bloque con clara vocación de mandar con balón y de encontrar a su máximo goleador entre líneas.
Ausencias
Las ausencias pesaban en el guion previo. Girona llegaba sin Juan Carlos, Portu, V. Vanat, M. ter Stegen y D. van de Beek, todos catalogados como “Missing Fixture”, con un parte médico que iba de lesiones de rodilla a problemas en el tendón de Aquiles. La baja de Portu, en particular, restaba profundidad y amenaza al espacio a un equipo que ya sufre para encontrar gol con continuidad. Real Sociedad tampoco estaba completa: G. Guedes, A. Odriozola, I. Ruperez y el sancionado O. Oskarsson se quedaban fuera. La ausencia de Guedes privaba a Matarazzo de un recurso de desborde y remate desde el banquillo, obligando a exprimir aún más la creatividad de Kubo y la pegada de Oyarzabal.
Disciplinaria
En clave disciplinaria, el partido se jugaba sobre un hilo fino. Girona es un equipo que vive al límite en los tramos finales: el 39.47% de sus tarjetas amarillas llegan entre el 76’ y el 90’, y en total esta campaña ha visto rojas en varios intervalos, con un 14.29% de sus expulsiones también en ese tramo 76’-90’ y otro 28.57% entre el 91’ y el 105’. No sorprende que uno de sus referentes defensivos, Vitor Reis (Vitor Nunes), figure entre los jugadores con más rojas de La Liga, habiendo sido expulsado una vez y acumulando 7 amarillas. Su impacto defensivo es notable: ha bloqueado 39 disparos, sosteniendo a un Girona que concede demasiado volumen de ocasiones.
En el otro lado, Real Sociedad es un equipo intenso que también se calienta con el paso de los minutos: el 22.22% de sus amarillas llegan entre el 46’ y el 60’, y el 19.75% entre el 76’ y el 90’. J. Aramburu, líder de la clasificación de amarillas con 11 tarjetas, simboliza esa agresividad en los duelos: 100 entradas, 9 bloqueos, 45 intercepciones y 66 faltas cometidas. Su banda derecha es, al mismo tiempo, una fuente de solidez y un foco de riesgo disciplinario.
Duelo Clave
En el apartado de “cazador contra escudo”, el duelo más evidente pasa por M. Oyarzabal frente a la zaga gerundense. Con 15 goles y 3 asistencias en 32 apariciones, además de 61 tiros (36 a puerta) y 41 pases clave, el capitán ofensivo de la Real es un generador constante de xG y xA. Girona, que en total esta campaña encaja 1.5 goles por partido y solo ha dejado la portería a cero 6 veces (5 en casa), se enfrenta a un ejecutor clínico, además perfecto desde el punto de penalti con 7 transformaciones y ninguna errada. La fragilidad local, especialmente cuando el bloque se hunde, casa mal con un delantero que se mueve con inteligencia entre líneas y ataca bien el área.
Sala de Máquinas
En la “sala de máquinas”, el contrapunto lo ponen A. Witsel y A. Ounahi frente al doble pivote de Herrera y Gorrotxategi. Witsel, reciclado como mediocentro posicional, es el metrónomo que necesita Girona para compensar una estructura que, en total, genera 1.1 goles pero concede demasiado. Su lectura de juego y su capacidad para dar salida limpia son clave para evitar pérdidas en zonas donde la presión de Kubo y Sucic puede ser letal. Ounahi, más vertical, intenta romper líneas conduciendo y filtrando, tratando de arrastrar a Herrera lejos de su zona de confort.
Real Sociedad, en cambio, asume el riesgo de un equipo que ataca con muchos hombres y confía en la corrección posicional de su doble pivote y en la jerarquía de D. Ćaleta-Car. El central croata, también presente en la lista de jugadores con más rojas de la liga (1 expulsión y 6 amarillas), ha bloqueado 26 disparos y mantiene una precisión de pase del 90%. Su capacidad para corregir a campo abierto será decisiva cuando Girona logre lanzar a B. Gil y Tsygankov a la espalda de los laterales.
Pronóstico
Desde la óptica puramente estadística, el pronóstico previo a un duelo así apuntaba a un partido de xG relativamente parejo, con ligerísima inclinación hacia la Real por su mayor pegada total (55 goles frente a los 38 de Girona) y por la presencia de un finalizador de élite como Oyarzabal. Sin embargo, la debilidad defensiva compartida —Girona con 53 goles encajados y Real con 56— y la tendencia de ambos a partidos abiertos sugerían un marcador corto pero con goles en ambas porterías, algo que el 1-1 final confirmó.
En términos de solidez, ninguno de los dos se comporta como un bloque de hierro: Girona solo suma 6 porterías a cero en total, Real Sociedad apenas 3. La diferencia la marcan los detalles en las áreas, los penaltis —ambos con un 100.00% de acierto desde los once metros esta temporada, sin penaltis fallados— y la gestión emocional de los últimos minutos, donde las tarjetas se disparan y las defensas se parten.
Este empate deja la sensación de que ambos equipos son exactamente lo que dicen sus números: Girona, un conjunto valiente pero vulnerable, sostenido por el trabajo silencioso de su zaga y el poso de Witsel; Real Sociedad, un aspirante europeo que vive del talento de su línea de tres cuartos y de la eficacia de Oyarzabal, pero que aún no ha encontrado la estabilidad defensiva necesaria para dar un salto definitivo en la tabla. En Montilivi, las estadísticas no mintieron: el guion del partido fue, casi al milímetro, el reflejo de toda una temporada.






