El inicio inquietante del Manchester United de Carrick
La temporada arrancó con ilusión en Old Trafford. No una ilusión impostada, sino alimentada por los números: desde que Michael Carrick tomó el relevo como técnico interino en enero, Manchester United había sumado más puntos que cualquier otro equipo de la Premier League, remontando hasta un meritorio tercer puesto.
Siete partidos después, ese clima se ha evaporado. Y las comparaciones con el arranque del curso 2025-26 bajo Ruben Amorim empiezan a incomodar a más de uno en el club.
Mismos tropiezos, distinto entrenador
Los fríos datos delatan el bache. Tras siete encuentros oficiales de esta nueva campaña, el United de Carrick solo ha ganado dos partidos y ha perdido tres. Exactamente el mismo balance que firmó Amorim a estas alturas el curso pasado. Si alguien quisiera ser más duro con el portugués, podría añadir a la cuenta aquella eliminación por penaltis ante Grimsby en la Carabao Cup 2025-26.
Este año, el golpe en la copa ha llegado antes. United ya está fuera de la Carabao Cup tras caer la semana pasada ante Brighton. Otro torneo que se escapa a las primeras de cambio.
En la Premier League, el panorama tampoco invita al entusiasmo: el equipo marcha 12º con apenas cinco puntos en cinco jornadas. Es su cifra conjunta más baja a estas alturas de una temporada de Premier League, igualando el registro de 2014/15 con Louis van Gaal. Solo el recién ascendido Ipswich ha sido derrotado por los de Carrick en el campeonato.
Con Amorim, seis de sus siete primeros partidos también fueron ligueros. Entonces, el United era 14º, con victorias en casa ante Burnley y Chelsea como único alivio.
Distintas narrativas. Mismo vértigo en la clasificación.
Los números avanzados cuentan otra historia
El déjà vu no se queda en la tabla. También aparece cuando se escarba en los datos.
Hace un año, el modelo de puntos esperados colocaba al United cuarto en esa clasificación alternativa, muy lejos de su 14ª posición real. Esta temporada, el equipo figura sexto en la tabla de puntos esperados, mientras que en la vida real mira el calendario desde el 12º puesto.
La razón principal se repite: generan más de lo que convierten. El ataque produce, el marcador no lo refleja.
Con Amorim, el United había marcado solo siete goles en liga a estas alturas, pese a acumular un xG de 12,04. Un desfase enorme. Ahora el agujero es algo menor, pero sigue siendo notable: 10,59 de xG y solo ocho goles anotados.
Traducido a lenguaje de vestuario: el equipo falla demasiado. Las ocasiones están ahí, la puntería no. La temporada pasada el United terminó con un xG apenas tres goles por encima de los tantos realmente marcados, una señal de que el rendimiento de cara a puerta acabó corrigiéndose.
La lectura es doble. O el equipo está a punto de ajustar la mira y normalizar sus cifras, o, sencillamente, no tiene suficientes rematadores de élite para sostener lo que el modelo sugiere.
Amorim bajo fuego, Carrick con crédito
Si algo sí ha cambiado respecto a hace doce meses es el clima alrededor del banquillo.
Carrick disfruta de un colchón que Amorim nunca tuvo. El tercer puesto del curso pasado pesa mucho en el juicio de aficionados y medios. El inglés tiene crédito acumulado, margen para equivocarse, tiempo para ajustar.
Amorim, en cambio, vivía en el alambre. Tras siete partidos de la 2025-26, ya se hablaba abiertamente de su futuro. Sus 34 puntos en 33 encuentros de Premier y la incapacidad para encadenar dos victorias seguidas le dejaron sin red desde muy pronto.
También había una explicación clara para su fracaso: su sistema con carrileros fue objeto de críticas constantes. Se le pedía cambiar a una defensa de cuatro, se le acusaba de encorsetar a una plantilla que parecía más cómoda con otro dibujo. Él se mantuvo firme. Y pagó el precio.
Carrick, por ahora, no arrastra una etiqueta táctica tan marcada. Las críticas tras el empate del domingo ante un Fulham de la parte baja se centraron en otra cosa: la falta de intensidad sin balón. Los datos respaldan esa sensación de apatía en la presión y en los esfuerzos defensivos.
No es una cuestión de sistema. Es una cuestión de actitud. Y eso en Old Trafford siempre pesa.
El recuerdo de Amorim y la advertencia para Carrick
Tras el séptimo partido de la temporada pasada, una derrota por 3-1 en el campo de Brentford, Amorim lanzó una frase que sonó a desafío: “Nunca estoy preocupado por mi trabajo”. La realidad le desmintió. La situación nunca terminó de enderezarse.
Aun así, aguantó hasta enero. Se fue, en parte, después de elevar el tono contra la directiva. En el momento de su salida, el United era sexto. Hoy Amorim dirige a AC Milan, está invicto y a solo dos puntos del liderato en la Serie A. El fútbol no olvida, pero sí cambia de escenario muy rápido.
Carrick no está todavía en ese punto de ebullición. Fue confirmado como técnico permanente en mayo con un contrato de dos años y, de momento, no se ha desatado el ruido del despido. Pero los avisos ya han empezado a sonar.
Gary Neville lo resumió el domingo con crudeza: “Si ese tipo de actuaciones continúan, se meterá en muchos problemas”.
La estadística le protege. La tabla le delata. El crédito del curso pasado le sostiene, pero no es infinito. La pregunta ya no es si los números prometen una mejora. La verdadera cuestión es cuánto tiempo va a esperar Old Trafford a que esa mejora llegue de verdad al marcador.






