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Inicio de temporada desastroso de United

El arranque de temporada de United roza lo desastroso. El equipo de Michael Carrick solo ha sido capaz de ganar uno de sus cinco primeros partidos de Premier League y la sensación es de bloqueo total, sin rastro de impulso ni confianza.

Las derrotas ante Hull City y frente a un Manchester City con diez hombres han dejado cicatrices. Los empates contra Everton y Fulham han añadido frustración: puntos que se escapan, dudas que crecen. La única alegría liguera llegó en forma de goleada, un 5-2 contundente contra el recién ascendido Ipswich Town que, visto en perspectiva, parece más un espejismo que un punto de inflexión.

El golpe más reciente ha dolido todavía más. En la Carabao Cup, en Old Trafford, United se puso 2-0 arriba contra Brighton. Partido encarrilado, público enchufado, sensación de control. Y entonces, el desplome: 3-2 para los visitantes y eliminación sonrojante. Un síntoma más de un equipo que se descompone con una facilidad preocupante.

Fernandes, en el foco

En medio del caos colectivo, un nombre se repite en los debates: Bruno Fernandes. El portugués, durante años faro del equipo, está bajo la lupa. No solo por lo que hace, sino por lo que ya no transmite.

El exdefensa de United Phil Bardsley, formado en la cantera de Old Trafford, no escondió su inquietud. Fernandes suma tres goles y una asistencia en esta Premier League, pero todos esos números llegaron en el festival ofensivo ante Ipswich. Fuera de ese partido, silencio estadístico.

“Bruno Fernandes se ve un poco plano para mí este año”, admitió Bardsley en declaraciones a Lyllo Casino. Recordó que es uno de sus mayores defensores, que admira el trabajo invisible del luso, ese esfuerzo que no siempre aparece en los resúmenes. Pero la preocupación está ahí. No ve al mismo líder, no ve la misma chispa.

Y eso, subraya, es un problema serio para un club que ha vivido de su talento y su carácter durante las últimas cuatro o cinco temporadas. Sin él al máximo nivel, el escenario sería —y quizá ya es— radicalmente distinto.

Una defensa a la deriva

Bardsley no se quedó solo en el análisis de la estrella portuguesa. Apuntó directamente a la estructura defensiva del equipo. Lo que vio en la derrota inaugural ante Hull le dejó perplejo: falta de energía, de piernas, de intensidad. Lo definió con una palabra que pesa: “alarmante”.

La comparación con el curso pasado es inevitable. Bajo Carrick, United ofreció por momentos una imagen sólida atrás. Esta temporada, en cambio, la zaga parece descoordinada, “a doses y treses”, como describió el exjugador de Sunderland. Líneas partidas, coberturas tardías, poca agresividad en los duelos.

Para Bardsley, el problema va más allá de los nombres propios. Reconoce que el once defensivo no es “el mejor del mundo”, pero insiste en que como bloque el equipo debe ser mucho más agresivo. Falta colmillo. Falta orgullo.

Lo que más le inquieta es la ausencia de exigencia interna. Habla de goles encajados tras los cuales el equipo simplemente vuelve al círculo central para sacar de centro, casi con resignación, sin reproches, sin gritos, sin nadie que apriete a los demás.

Reclama algo básico en un vestuario de élite: que los jugadores se pidan cuentas entre ellos. Que se señalen errores, que se denuncien las marcas perdidas, los centros no bloqueados, los disparos permitidos sin oposición. En su diagnóstico, el vacío es claro.

Falta liderazgo. Y hasta que alguien lo ocupe de verdad, United seguirá caminando por el filo.