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Intercambio entre Everton y Crystal Palace: McNeil y Johnson cambian de aires

Everton y Crystal Palace han cerrado uno de los movimientos más llamativos del verano en la Premier League: un trueque directo entre Dwight McNeil y Brennan Johnson que cambia el paisaje de ambos ataques y reabre viejas heridas en Selhurst Park.

Un intercambio con cuentas pendientes

Por un lado, Brennan Johnson, 25 años, aterriza en Goodison Park con un contrato de cuatro temporadas y la misión de aportar velocidad, gol y ambición europea a un Everton que terminó 13.º el curso pasado y se desinfló en la recta final.

Por el otro, Dwight McNeil, 26, por fin se viste de Eagle tras un intento frustrado que dejó cicatriz.

McNeil estuvo a un paso de fichar por Crystal Palace en febrero. El acuerdo estaba trazado: cesión con obligación de compra este verano por 20 millones de libras. Pasó el reconocimiento médico, todo parecía hecho… hasta que el reloj se convirtió en enemigo. La documentación no llegó a tiempo y la operación se vino abajo en el último suspiro administrativo.

El episodio no fue inocuo. Su pareja, Megan Sharpley, acusó públicamente al club londinense de jugar con la salud mental del futbolista. El asunto dejó un poso incómodo alrededor de Selhurst Park.

Meses después, el mismo club que dejó a McNeil en el aire lo recibe ahora como pieza clave de un proyecto que viene de levantar títulos.

McNeil llega a un Palace campeón

Crystal Palace no es el mismo equipo que coqueteaba con la zona baja hace unos años. En las dos últimas temporadas ha conquistado FA Cup, Community Shield y Europa Conference League. Un botín que explica por sí solo el atractivo del destino para un jugador en plena madurez competitiva.

McNeil llega tras dos años en Everton, club al que se incorporó desde Burnley en julio de 2022 por 20 millones de libras. En Goodison dejó 15 goles y 19 asistencias en 128 partidos en todas las competiciones: números sólidos, de futbolista fiable, más que de estrella rutilante.

El propio jugador no esconde que le seduce sumarse a un vestuario acostumbrado recientemente a levantar trofeos. Habla de “éxitos” y de un grupo al que quiere integrarse cuanto antes. El mensaje es claro: no va a Selhurst Park a reconstruir, sino a sostener una dinámica ganadora.

Steve Parish, presidente del club, lo define como “un jugador con capacidad probada en la Premier League”. No es un fichaje de apuesta, es un fichaje de garantía. Un extremo zurdo con recorrido, trabajo sin balón y producción ofensiva demostrada en un contexto exigente.

Johnson, nuevo motor para el Everton

El otro lado del intercambio tiene un peso similar. Brennan Johnson no llega a Liverpool como una incógnita. Internacional galés con 45 partidos con su selección, ya ha pasado por escaparates de máxima presión.

En 2023, Tottenham Hotspur pagó más de 45 millones de libras a Nottingham Forest para hacerse con sus servicios. Un año después, su nombre quedó grabado en la historia reciente del club londinense al firmar el gol del triunfo en la final de la Europa League el pasado mayo.

En enero de este año, Crystal Palace apostó fuerte por él: 35 millones de libras y un rol protagonista inmediato. Sin embargo, su etapa en Selhurst Park no terminó de arrancar. Disputó 26 encuentros en todas las competiciones, pero se marchó sin ver puerta. Mucho trabajo, mucha energía, poca recompensa estadística.

Ahora, el reto cambia de acera y de contexto. En Everton le piden algo muy concreto: chispa, verticalidad y, esta vez sí, goles.

Johnson, presentado ya como nuevo jugador toffee, no dudó cuando le llegó la llamada. Asegura que “inmediatamente” quiso formar parte del club en cuanto conoció el interés. Cita al entrenador, al vestuario y a la dirección del proyecto como razones de peso. Ve a un Everton que quiere “ir en la dirección correcta” y se ve a sí mismo empujando en el mismo sentido.

El galés va más allá. Habla de “hacer todo para volver a competiciones europeas” y menciona sin tapujos la ambición del club por ganar trofeos. No suena a discurso vacío: viene de marcar en una final continental y sabe lo que es moverse en noches grandes.

Dos clubes, una misma fecha marcada

El intercambio no solo cruza trayectorias, también carga de tensión una cita temprana del calendario. Everton y Crystal Palace se verán las caras en el Hill Dickinson Stadium el 22 de agosto, en la jornada inaugural de la Premier League.

Será el primer examen real del trueque. McNeil regresará inmediatamente a Goodison, esta vez como visitante y con la camiseta de un Palace que llega reforzado por su palmarés reciente. Johnson debutará ante la afición que ahora le exige ser la chispa ofensiva que faltó en los últimos meses del curso pasado.

No es un simple partido de apertura. Es la primera fotografía de dos proyectos que han decidido atarse el destino intercambiando a sus extremos. Uno llega a un campeón reciente que quiere seguir coleccionando finales. El otro, a un histórico herido que se niega a acostumbrarse a la mitad de la tabla.

El juicio sobre quién salió ganando en este trueque no llegará en agosto. Pero la respuesta, para bien o para mal, empezará a escribirse desde el primer balón dividido entre McNeil y Johnson.