Iraola y la resistencia de Liverpool ante Tottenham
Andoni Iraola apenas lleva unas semanas al mando de Liverpool y ya se ha topado con la cara más cruda del calendario inglés: partidos cada tres días, viajes, máxima exigencia física… y cero margen para el error.
El técnico fue claro cuando le preguntaron si podía alinear siempre su once más fuerte en la Carabao Cup ante Tottenham: no. No por falta de ambición. Por pura supervivencia.
«Puedes decidir y poner a los mismos jugadores en cada partido. El problema es que llegará un momento en el que estarán realmente cansados. Y el riesgo de lesión será mayor», advirtió.
Hay futbolistas que aguantan ese ritmo sin pestañear. Otros no. «Hay jugadores muy robustos, que juegan cada tres días y su rendimiento no cambia demasiado. Hay otros en los que el riesgo es mayor y las prestaciones son distintas». Iraola está en plena fase de estudio.
«Tengo que aprender quién está listo para jugar cada tres días y quién necesita descanso para que su nivel no se vea afectado», reconoció. Pensaba tener el mapa claro con algunos, con otros todo es nuevo, incluso para ellos, porque nunca habían acumulado tantos minutos. «Estamos aprendiendo».
Un sorteo incómodo y un debate abierto
La teoría dice que las primeras rondas de la EFL Cup sirven para dar vuelo a los suplentes y a los canteranos. La práctica, esta vez, es otra cosa. En lugar de un rival de categorías inferiores, Liverpool se ha cruzado con Tottenham. Un Premier contra otro Premier. Rotar aquí es un riesgo mayor.
El contexto tampoco ayuda a la prudencia. El equipo viene de un empate frustrante en casa ante Fulham y parte de la grada pide una reacción inmediata, un once fuerte para recuperar sensaciones. La otra parte mira el calendario, ve Champions, liga y copas apretadas y reclama cabeza fría: rotación, piernas frescas y menos gasolina gastada en septiembre.
La disyuntiva es evidente para Iraola: proteger la plantilla o apretar ya el acelerador. La respuesta, seguramente, estará a medio camino.
Un gigante de la League Cup… que busca el número 11
Liverpool no es un invitado cualquiera en la Carabao Cup. Es el dueño del torneo. Diez títulos lo avalan como el club más laureado en la historia de la competición.
La primera conquista llegó en 1980-81, inicio de una racha feroz: cuatro títulos consecutivos hasta 1984. Luego, un paréntesis largo. El quinto trofeo no aterrizó hasta 1995, con un doblete de Steve McManaman ante Bolton en Wembley.
El nuevo milenio reabrió la vitrina. En 2001, con Gerard Houllier en el banquillo, el trofeo volvió a Anfield. El séptimo llegó en 2003, otra vez con el francés al mando y con un sabor especial: victoria en la final ante el eterno rival, Manchester United.
En 2012, en su segunda etapa como entrenador del club, Kenny Dalglish añadió otro título más tras superar a Cardiff City en los penaltis. Después, otra espera larga hasta 2022, cuando el Liverpool de Jürgen Klopp se impuso a Chelsea en una tanda memorable, 11-10 desde los once metros.
Klopp firmó la décima en 2024, de nuevo ante Chelsea en la final, para redondear una relación casi obsesiva del club con esta copa. Ahora la pregunta es directa: ¿será Iraola el hombre que lleve a Liverpool al título número 11?
Un arranque en casa que deja dudas
Dos partidos de Premier League en Anfield. Dos empates. No es el guion habitual. De hecho, es solo la tercera vez en 63 años que Liverpool no gana ninguno de sus dos primeros encuentros ligueros como local.
Tras la exhibición de energía y agresividad ante Atlético de Madrid en Champions, el 0-0 frente a Fulham se sintió como un frenazo seco. El rival llegaba tocado, con siete goles encajados en sus tres primeros partidos de liga. El escenario invitaba a un triunfo convincente. No ocurrió.
El equipo se vio cansado. De piernas y de cabeza. Como si fuese otro Liverpool distinto al que había doblegado a un conjunto de Diego Simeone semifinalista de Champions la temporada pasada. Era la primera prueba real del estilo Iraola con dos partidos por semana. La foto no gustó ni al técnico ni a la grada.
La racha sigue siendo de invicto y nadie habla de crisis, pero seis puntos en cuatro jornadas saben a poco. Más aún con cuatro de esos puntos dejados en Anfield ante Nottingham Forest y Fulham, otro empate en Newcastle y la única victoria liguera en Ipswich.
Un ataque millonario que aún no despega
El tridente de 364 millones de libras –Alexander Isak, Bradley Barcola y Florian Wirtz– fue titular por primera vez en liga. El cartel impresionaba. El rendimiento, bastante menos.
Liverpool generó ocasiones, sí, pero no las suficientes para un equipo de ese potencial ofensivo. Isak apenas tocó el balón: 16 intervenciones en 90 minutos, la segunda cifra más baja para un jugador de campo del club desde que hay registros, solo por encima de las 14 que firmó él mismo ante Forest hace dos semanas.
Wirtz, brillante en Europa ante Atlético, pareció una sombra de sí mismo. Barcola e Isak dejaron algún destello, pero la conexión entre ellos aún está verde. Es una sociedad que necesitará tiempo, automatismos y, quizá, un respiro en este carrusel de partidos.
Iraola y la plantilla ya han asumido una realidad incómoda: con tan poco margen entre encuentros, el plan ideal rara vez será posible. Habrá que adaptarse, cambiar registros, aprender a sacar puntos en días grises.
Con al menos siete partidos más de Champions por delante y un cruce de Carabao Cup ante Tottenham este martes, la exigencia solo irá a más. La cuestión es clara: ¿cuánto tardará este Liverpool en encontrar la mezcla perfecta entre rotación, energía y resultados para pelear de verdad por los títulos?






