Jesse Bisiwu, el prometedor talento del Barça
El 1 de agosto, en plena resaca de fichajes y negociaciones interminables, un chico de 18 años se plantó en el primer entrenamiento con el FC Barcelona. Era Jesse Bisiwu, recién llegado del Club Brugge tras un acuerdo de 8,5 millones de euros. Desde entonces no se ha movido de ahí: del ecosistema del primer equipo.
Han pasado más de dos semanas y Hansi Flick ya lo ha incluido en su primera criba. Mientras varios canteranos han ido regresando al filial o se entrenan al margen a la espera de resolver su futuro, el belga sigue subiendo cada día al vestuario de los mayores. No es casualidad. En el club hablan de él como uno de los proyectos más ilusionantes de los últimos años.
La gran duda, sin embargo, sigue flotando en el aire: ¿pasará la temporada más cerca del primer equipo o del Barça Atlètic? De momento, todos los gestos apuntan hacia arriba. Presentación con foco mediático, presencia estable en los entrenamientos de Flick y, detalle nada menor, inclusión oficial en la plantilla del primer equipo en la web del club.
Un debut con nervios y destellos
Bisiwu ya sabe lo que es vestir la camiseta del Barça en partido, aunque sea en un amistoso. Debutó en la pretemporada ante Udinese, entrando desde el banquillo para disputar media hora. Este domingo, frente a Basel, se espera que tenga todavía más protagonismo.
Su estreno dejó una sensación doble. Por un lado, los nervios del primer día: decisiones precipitadas, alguna conducción de más, poca pausa. Por otro, chispazos de ese perfil que tanto seduce a los técnicos y que ha provocado comparaciones inevitables con Ousmane Dembélé: desborde, cambio de ritmo, atrevimiento en el uno contra uno.
En estos primeros entrenamientos, sus compañeros ya han detectado que no es un extremo cualquiera. Tiene algo distinto. Pero también le han visto las costuras: si quiere imponerse en la élite, debe ser mucho más determinante en los últimos metros.
El propio cuerpo técnico lo ha comprobado desde el primer día. Bisiwu todavía no ha interiorizado del todo la obligación de presionar con continuidad, una condición casi innegociable en el Barça actual. También su definición necesita un salto importante: le falta precisión en el disparo y temple en el área.
El plan de Flick: pulir un diamante en la banda izquierda
Hansi Flick tiene claro por dónde empezar. Hasta ahora, tanto en su debut como en las sesiones de trabajo, ha utilizado a Bisiwu como extremo izquierdo. Ahí le espera una competencia feroz: Raphinha y Anthony Gordon ocupan esa zona y no están dispuestos a regalar minutos.
El belga, eso sí, puede actuar también en la derecha, pero se siente más cómodo a pie cambiado, arrancando desde la izquierda para encarar hacia dentro. El técnico alemán lo ve como un proyecto a medio plazo, uno de esos talentos que, bien trabajado, puede cambiar partidos.
El mensaje interno es nítido: hay muchas esperanzas depositadas en él. El club lo trata como uno más del primer equipo, pero la exigencia será la misma que para el resto. No basta con ser “especial” en los entrenamientos; debe transformar ese potencial en cifras, en goles, en asistencias, en impacto real.
Bisiwu, por su parte, tiene claro el objetivo: ganarse un lugar fijo en la plantilla de Flick. No quiere ser solo “el fichaje joven” del verano ni el nombre de moda en pretemporada. Quiere quedarse. La pregunta es cuánto tardará en demostrar que está preparado para hacerlo en el nivel más alto.






