Juventus busca fichar a Jhon Lucumí: ¿se concretará el traspaso?
A mitad de agosto, en Turín ya se siente ese zumbido inconfundible de final de mercado. Las horas se encogen, las oportunidades también. Y la Juventus, después de un sexto puesto que aún escuece, busca a contrarreloj los últimos retoques para devolver el proyecto a la altura de su escudo.
En el centro del radar hay un nombre que no se ha movido de la agenda en todo el verano: Jhon Lucumí.
Lucumí ya ha dicho “sí”
Según informó Tuttosport, Juventus y el central de Bologna han alcanzado un acuerdo total sobre los términos personales. El defensa colombiano tiene sobre la mesa un contrato de cinco años, con un salario de 2,5 millones de euros más hasta 1 millón adicional en bonus. Para Lucumí, es un salto económico notable respecto a lo que percibe actualmente en Bologna. Para la Juve, es la confirmación de que el jugador está dispuesto a esperar.
Y no solo a esperar. También a renunciar.
Distintas informaciones apuntan a que Lucumí ha rechazado ofertas más lucrativas con tal de mantener vivo su sueño de jugar en el Allianz Stadium. No es un simple “interés”; es una apuesta personal. El defensa, de 26 años, ha decidido plantarse y aguardar a que el club bianconero mueva ficha definitiva.
Bologna aprieta, la Juve calcula
El problema, como casi siempre en agosto, está en los números.
Bologna sigue exigiendo alrededor de 25 millones de euros por el traspaso del central, después de que su cláusula de 28 millones expirara a mediados de julio. El margen de negociación existe, pero no es enorme. El club emiliano sabe que tiene un activo cotizado, con contrato y pretendientes, y no está dispuesto a regalarlo.
Mientras tanto, en Turín miran el balance. Para que llegue otro central, alguien debe salir. Los nombres que flotan en el aire son conocidos: Federico Gatti, Lloyd Kelly, Juan Cabal o alguna otra pieza de la zaga que permita liberar espacio deportivo y financiero. Hasta que no se resuelva al menos una de esas carpetas, el movimiento por Lucumí difícilmente pasará de la fase de intención.
Así que el colombiano, en realidad, está atrapado en un juego de espera que no controla. Él ya ha elegido. Falta que la Juventus pueda ejecutar.
Turquía insiste, Lucumí resiste
El contexto hace que la postura del jugador cobre todavía más peso.
Entre los clubes a los que Lucumí habría dicho que no destacan Galatasaray y Besiktas. El dato no es menor: en Besiktas dirige ahora Vincenzo Italiano, su exentrenador en Bologna, alguien que conoce perfectamente su rendimiento y su encaje táctico. Aun así, el central habría preferido resistir la tentación y seguir mirando hacia Turín.
Durante el verano también se le relacionó con Inter y con varios clubes de la Premier League. Ese ruido, sin embargo, se ha ido apagando con el paso de las semanas. La sensación es clara: el único destino que el jugador persigue con convicción es Juventus.
La ecuación, hoy, se resume en una línea: él quiere a la Juve, y la Juve le quiere a él. Pero el mercado no se mueve solo por deseos.
Un fichaje atascado en el tiempo
La cronología del caso ayuda a entender la tensión del momento. Mientras la cláusula de 28 millones estuvo activa, la operación parecía demasiado rígida para los planes de la Juventus. Una vez caducó, Bologna mantuvo el listón alto, pero abrió la puerta a negociar. Desde entonces, las conversaciones han ido y venido, sin romperse, pero sin el avance definitivo que el jugador espera.
En el club turinés saben que necesitan elevar el nivel de la línea defensiva si quieren dejar atrás la mediocridad del sexto puesto. Lucumí encaja por edad, perfil físico y experiencia en Serie A. El acuerdo contractual ya está. El encaje deportivo, también. Lo que falta es el paso más incómodo: vender.
Y ahí se atasca todo.
Cada día que pasa acerca el cierre del mercado y endurece las posturas. Bologna no tiene prisa por rebajar sus pretensiones. Juventus no puede permitirse un movimiento en falso. Lucumí observa el reloj, confiando en que el dominó de salidas y entradas termine por caer a su favor.
El desenlace, de momento, sigue en el aire. El central ha elegido su camiseta. La Juventus ha marcado su objetivo. La única incógnita que queda, mientras el verano se consume, es si el club bianconero será capaz de transformar ese deseo mutuo en un fichaje real antes de que se baje la persiana del mercado.






