Karim Benzema y su apoyo a Zidane como seleccionador
Karim Benzema no duda: “Si es Zidane, sí, estoy seriamente contento”.
La selección francesa se asoma a un cambio de era y Karim Benzema ya ha elegido bando. El delantero, lejos de la escena europea pero no de los focos, ha lanzado un mensaje claro mientras la Fédération Française de Football se prepara para oficializar lo que parece inevitable: la llegada de Zinedine Zidane al banquillo de Les Bleus.
En una charla distendida con Konbini, en la sección “In or Out”, Benzema dejó a un lado cualquier cálculo político. Habló como lo que se siente: parte de la familia futbolística de Zidane.
“Es una leyenda, es el hermano mayor”, soltó, sin rodeos, al recordar la relación construida en el Santiago Bernabéu, donde juntos levantaron Champions League en serie. Y remató, con una mezcla de prudencia formal y alegría imposible de disimular: “¿Estoy contento con que se convierta en seleccionador de Les Bleus? No sé seguro si será él, pero si es él, sí, estoy seriamente contento”.
Fin de la era Deschamps, puerta abierta para Zidane
Tras la dolorosa eliminación de Francia en semifinales del Mundial 2026, el ciclo de Didier Deschamps se apaga a gran velocidad. La FFF ha convocado para este martes una rueda de prensa encabezada por su presidente, Philippe Diallo, después de una reunión extraordinaria del comité ejecutivo esa misma mañana.
Todo apunta en la misma dirección. Salvo giro de guion de última hora, Diallo presentará oficialmente a Zidane como sucesor de Deschamps. El propio presidente ya había prometido un anuncio antes de que acabe el mes, y la cita del martes encaja perfectamente con ese calendario. La federación aún no ha estampado el comunicado definitivo, pero el escenario está montado y el protagonista, preparado.
El eco inmediato: ¿y ahora qué con Benzema?
La sola idea de Zidane en el banquillo de Francia dispara otra pregunta inevitable: ¿puede haber un último capítulo internacional para Karim Benzema?
A sus 38 años, el delantero no vive de recuerdos. Juega, compite y marca. Ahora en Al-Hilal, mantiene una producción que no admite condescendencia: nueve goles en 13 partidos esta temporada. Antes, en Al-Ittihad, firmó 57 tantos en 87 encuentros, cifras que sostienen el relato de un goleador que se resiste a ceder el protagonismo únicamente al calendario.
Un regreso, sin embargo, no dependería de la nostalgia ni de los viejos tiempos en el Bernabéu, sino de la mirada de Zidane sobre el presente y el futuro del equipo. La delantera de Francia ha cambiado de piel. Se ha rejuvenecido, se ha abierto a nuevos perfiles. Michael Olise y Bradley Barcola se han sumado a una línea ofensiva en la que ya mandan Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé. El paisaje no es el mismo que Benzema dejó atrás.
El vínculo Zidane–Benzema, una sociedad que marcó época
Pese a ese nuevo contexto, la historia entre Zidane y Benzema pesa. Y mucho. Bajo las órdenes de Zizou en el Real Madrid, en dos etapas (2016-18 y 2019-21), el francés se convirtió en una de las piezas más fiables del ataque blanco. Marcó 108 goles en ese periodo, solo superado por Cristiano Ronaldo dentro de aquellas plantillas.
No eran solo números. Era una sociedad táctica y emocional. Zidane, en la banda, le ofreció confianza absoluta; Benzema, en el césped, respondió con sacrificio, lectura del juego y una eficacia silenciosa que sostuvo algunos de los momentos más letales del Madrid. Incluso cuando compartía foco con Cristiano y Gareth Bale en la famosa “BBC”, su rol de delantero total –asistente, generador y finalizador– encajaba como un guante en el plan de su entrenador.
Ese entendimiento derivó en una colección de títulos que marcó una era. Con Zidane al mando, el Real Madrid encadenó tres Champions League consecutivas (2016, 2017 y 2018), un hito sin precedente en el formato moderno. A eso se sumaron dos Ligas, varias Supercopas de Europa y de España, y coronas del Mundial de Clubes. Benzema estuvo en todas esas fotos, siempre cerca de Zidane, siempre en el centro del proyecto.
Un nuevo tablero para Les Bleus
Ahora, esa complicidad se traslada, al menos en teoría, al escenario más sensible del fútbol francés: la selección. Zidane llega –o está a punto de llegar– a un vestuario repleto de talento, con Mbappé como bandera y una generación joven que empuja desde atrás. La delantera se ha diversificado, el juego pide nuevas soluciones, el país exige títulos y estilo.
En ese tablero, la figura de Benzema aparece como una incógnita poderosa. Su jerarquía es incuestionable, su relación con Zidane, también. Pero la realidad competitiva de Les Bleus ya no gira en torno a él. Cualquier hipotético regreso dependería de si Zizou ve en su “hermano mayor” del área un recurso todavía útil, una referencia puntual para grandes citas o, simplemente, una etapa gloriosa que debe quedar en el recuerdo.
La federación ha puesto fecha y hora a su gran anuncio. El banquillo de Francia está a un paso de cambiar de dueño. Zidane se prepara para tomar el mando. Y Benzema, desde la distancia, sonríe ante la posibilidad de volver a cruzar su camino con el del hombre que, durante años, convirtió sus goles en parte de una dinastía. La próxima convocatoria dirá si esa historia tiene realmente un último capítulo o si la alianza Zidane–Benzema se queda, para siempre, en blanco y en club.






