Kompany respalda a Sacha Boey tras el cierre del mercado
El verano terminó sin destino para Sacha Boey, pero también sin ruptura definitiva con el Bayern. Tras semanas en las que el club bávaro buscó sin éxito una salida para el lateral francés, Vincent Kompany ha decidido cambiar el tono: el jugador sigue, y ahora toca protegerlo.
El Bayern intentó colocarlo en el mercado, pero nunca llegó una oferta que consideraran adecuada. El tiempo se agotó, el mercado se cerró y el escenario dio un giro obligado.
«Ahora que la ventana de traspasos está cerrada, Sacha forma parte de nuestro equipo y tiene nuestro apoyo», afirmó Kompany en rueda de prensa.
Sin rodeos, sin dramatismos. A partir de aquí, el técnico quiere que hable el césped: «Mi papel ahora es que rinda».
La competencia, eso sí, es brutal. Kompany no lo escondió: «La realidad es que tenemos a Josip Stanišić y Konrad Laimer en esa posición, y la competencia ya es feroz». El mensaje es claro: no hay promesas, hay batalla diaria por un sitio.
El técnico belga marcó el camino para Boey: paciencia y trabajo. «Necesitas paciencia y trabajo duro. Pero cualquier cosa puede pasar en el fútbol si tienes la actitud correcta». No es un cheque en blanco, es un reto público.
Kompany insistió en que, pese al intento de venta, el club no va a aislar al jugador: «Simplemente le tratamos con respeto. Se está entrenando muy bien en este momento, y todo lo demás encajará», añadió. Una frase que suena a rehabilitación interna tras un verano incómodo.
Un Bayern directo con sus descartes
Kompany también abrió una pequeña ventana a los despachos del Bayern, donde Max Eberl y Christoph Freund han pilotado este mercado. El técnico destacó la forma de trabajar de la dirección deportiva, especialmente en un terreno tan delicado como decirle a un futbolista que ya no entra en los planes.
«Lo que he visto trabajando con Max Eberl y Christoph Freund es que el club es claro y directo; también en el trato con los jugadores», explicó.
Nada de medias tintas. Y eso, reconoció, duele: «No siempre es agradable para el jugador, pero también ganas mucho respeto de ellos cuando les hablas con claridad y honestidad».
Boey, que pasó de ser fichaje de futuro a activo prescindible en cuestión de meses, se encuentra ahora en un punto decisivo de su etapa en Múnich. El mercado ya no le ofrece salida inmediata. El vestuario, en cambio, le ofrece algo distinto: una última oportunidad para pelear por su lugar.






