Lavia rompe su bloqueo mental en Chelsea: 90 minutos y pizza
La pretemporada de Chelsea ya es pasado. El próximo paso es la Premier League. Pero la gira veraniega dejó una historia que dice mucho del nuevo vestuario blue y del estilo de gestión de Xabi Alonso. El protagonista: Romeo Lavia.
En Yakarta, ante AC Milan, el centrocampista completó 90 minutos por primera vez con Chelsea en tres años en un contexto competitivo. Ni siquiera en amistosos lo hacía desde hacía dos temporadas. Para muchos, un simple dato físico. Para el jugador, un muro psicológico.
El bloqueo de Lavia y la decisión de Xabi
Según informó Kieran Gill en el Daily Mail, Alonso detectó algo más que un historial de lesiones en Lavia. Vio un complejo. Un freno mental cada vez que se acercaba el minuto 70, el 80, el final.
El técnico habló con él sobre su “infierno” de problemas físicos. No era solo el cuerpo: era la cabeza. Lavia arrastraba un bloqueo con la idea de terminar un partido entero. Y ahí el entrenador tomó una decisión clara: nada de protección excesiva, nada de cambios por compasión.
Lo alineó de inicio contra AC Milan en la capital de Indonesia y decidió no tocarlo. Pase lo que pase, hasta el 90.
Otro entrenador quizá habría mirado al banquillo en cuanto el belga empezara a acusar el desgaste. Alonso no. Optó por llevarlo al límite, convencido de que ese cansancio extremo sería parte de la cura, no del problema.
Piernas de gelatina, vestuario en pie
El plan llegó a su clímax al final del encuentro. Lavia terminó el partido exhausto, con las piernas “como gelatina”, tal y como describió Gill. Justo lo que su técnico quería: que sintiera que podía llegar hasta el final, aunque doliera.
La reacción dentro del grupo fue inmediata. Sus compañeros no lo trataron como un trámite de pretemporada, sino como una pequeña victoria personal. Lo rodearon, lo felicitaron, celebraron con él ese paso adelante que llevaba años sin dar.
Y luego llegó el detalle que convierte una buena historia en una gran escena de vestuario: una docena de cajas de Pizza Marzano apareció en la zona de Chelsea. Un premio sencillo, casi juvenil, pero cargado de mensaje. Te has vaciado, has roto el bloqueo, ahora toca disfrutarlo.
No fue una noche de títulos ni de grandes titulares globales. Fue una noche de gestión, de confianza y de un jugador que, por fin, volvió a sentir lo que es acabar un partido de verdad. Con el inicio de la Premier a la vuelta de la esquina, Lavia ya sabe que su primera gran victoria de la temporada no llegó en agosto… sino en Yakarta, con las piernas temblando y una porción de pizza en la mano.






