Leicester City en venta: del milagro de la Premier a Proyecto Lineup
El imperio King Power ha movido ficha. Según desvela BBC Sport, el grupo tailandés, presidido por Aiyawatt “Top” Srivaddhanaprabha, ha encargado al banco de inversión estadounidense Citigroup que gestione la venta del Leicester City. El club campeón de la Premier League en 2016 se ofrece ahora al mejor postor envuelto en un dosier de ocho páginas con un nombre frío y quirúrgico: “Project Lineup”.
Ese documento ya circula entre potenciales inversores y pone sobre la mesa un paquete completo: primer equipo masculino, equipo femenino, el King Power Stadium de 32.000 asientos y la moderna ciudad deportiva de Seagrave. Todo, en bloque. Todo, en venta.
Un escaparate millonario… con letra pequeña
El folleto presume de ladrillo y de infraestructuras. Más de 200 millones de libras en activos físicos, con un valor de 121 millones asignado a la ciudad deportiva inaugurada en 2020. Terreno, hormigón, césped perfecto, tecnología de última generación.
Donde el documento pisa el freno es en la valoración de las plantillas. No hay una cifra clara para los equipos. Citigroup prefiere vestirlo de otra forma: una “oportunidad poco habitual de adquirir un club con un excelente historial de ascensos a divisiones superiores”. Historia, potencial y relato por encima de números cerrados.
Las previsiones de negocio también se usan como gancho. El dosier proyecta una facturación superior a los 97 millones de libras para el ejercicio 2026. Suena potente. Pero al mirar por debajo de la alfombra, el cuadro cambia de tono: entre 2023 y 2025, el Leicester ha acumulado pérdidas superiores a los 180 millones de libras en un periodo tan volátil como doloroso. Y las cuentas de 2025 añaden otra losa: 103,6 millones en préstamos bancarios. Un club con estadio propio, ciudad deportiva puntera… y una deuda que aprieta.
King Power, en apuros y sin la magia de Vichai
La decisión de poner el club en el mercado no nace en el vacío. El negocio de duty free de King Power en Tailandia atraviesa sus propios problemas económicos, golpeado por los cambios en los flujos turísticos y en los mercados globales. La sinergia que en tiempos de Vichai Srivaddhanaprabha parecía inquebrantable —un gigante comercial alimentando el sueño futbolístico— ya no fluye con la misma fuerza.
En 2010, la familia Srivaddhanaprabha compró el Leicester City a Milan Mandaric por apenas 35 millones de libras. De aspirante en Championship a icono mundial. Aquella apuesta culminó con uno de los títulos más improbables de la historia del fútbol moderno: la Premier League de 2016. Después llegó la FA Cup. Y la League Cup, para completar un palmarés que muy pocos pueden exhibir desde el cambio de siglo.
Hoy, el contexto es otro. El orgullo se ha teñido de frustración. Dos descensos consecutivos han erosionado la paciencia de la grada. El malestar, cocinado a fuego lento durante meses, estalló con protestas sonoras a las puertas del estadio tras el último descenso desde Championship. El divorcio emocional entre parte de la afición y la propiedad ya no se puede disimular.
Un gigante herido que aún presume de vitrina
En medio del pesimismo, el propio “Project Lineup” se encarga de recordar a los inversores quién es el Leicester City en el mapa reciente del fútbol inglés. El documento sitúa a los Foxes como uno de los únicos cinco clubes que han levantado las tres grandes competiciones nacionales —Premier League, FA Cup y League Cup— desde el año 2000.
No es un detalle menor. Es la carta de presentación de un club que, pese a su caída, conserva un aura de élite reciente, de proyecto que ya sabe lo que es romper jerarquías y desafiar a los gigantes tradicionales.
Otro de los pilares del discurso de venta es la cantera. Citigroup define la estructura formativa del Leicester como “un sólido flujo de talento respaldado por una infraestructura de ojeadores de primer nivel, una gestión activa de traspasos y un sistema de academia altamente desarrollado que produce de forma constante grandes jugadores”. No es solo palabrería: el traspaso de Jeremy Monga, canterano, al Manchester City por 10 millones de libras sirve como ejemplo fresco de esa capacidad de generar valor.
Para cualquier comprador, esa combinación —historia reciente de títulos, instalaciones de alto nivel y una academia respetada— resulta tentadora. Siempre que esté dispuesto a asumir el peaje de la deuda y el reto deportivo inmediato.
El futuro se juega en League One
Mientras el dosier viaja por despachos de Londres, Nueva York o Bangkok, la realidad en el césped es otra muy distinta. El Leicester se prepara para arrancar una temporada en League One, la tercera categoría del fútbol inglés, por solo segunda vez en su historia. Un club que hace nada se medía de tú a tú con los grandes en la Premier y en Europa, ahora mira el calendario buscando puntos en campos mucho más modestos.
El primer examen llega ya: una visita a Notts County este sábado. Sin glamour, sin focos globales, pero con una carga simbólica enorme. Cada balón dividido, cada punto, pesará más de lo habitual en un club que intenta reinventarse mientras se pone en venta.
Entre balances, folletos de inversión y previsiones de ingresos, la pregunta flota sobre el King Power Stadium: ¿quién se atreverá a comprar un campeón reciente de la Premier hundido en League One y a qué precio está dispuesto a resucitarlo?






