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Liverpool busca cerrar el doble fichaje de Barcola y Mbaye

Liverpool no levanta el pie del acelerador en este mercado. Tras reforzar la defensa y las bandas con las llegadas de Jeremy Jacquet desde Stade Rennais por 55 millones de libras, Victor Munoz desde Osasuna por 34,5 millones y la cesión de Ronald Araujo desde Barcelona, el club de Anfield ha pasado a su siguiente objetivo: asaltar el vestuario de Paris Saint-Germain.

El nombre de Bradley Barcola lleva meses orbitando alrededor de Liverpool. No es un interés pasajero. Es una persecución sostenida. El club inglés lleva tiempo intentando reducir la distancia entre lo que está dispuesto a pagar y lo que exige PSG, y esa partida de ajedrez ha entrado en una fase clave.

El periodista Fabrizio Romano ya avisó la semana pasada en su canal de YouTube: los movimientos de mercado alrededor de otros jugadores no hacían sino reforzar la idea de que el futuro de Barcola podía agitarse. Según su información, la situación del atacante francés “sigue absolutamente ligada a Liverpool”. Romano insiste en que nunca dejó de creer en esta operación, incluso cuando el relato dominante era que Barcola era “intocable” para PSG.

La realidad hoy es clara: Liverpool sigue negociando por Barcola. Existe un acuerdo financiero con el jugador, según esas mismas informaciones, y el pulso se libra ahora directamente entre clubes. Liverpool y PSG continúan en contacto, intercambiando propuestas y mensajes. La operación no está cerrada, pero tampoco muerta. “El acuerdo está vivo”, resumía Romano.

Un precio que asusta… pero no frena

El gran muro es el precio. PSG valora a Bradley Barcola en torno a 130 millones de libras. A su lado aparece otro nombre que Liverpool tiene en la agenda: Ibrahim Mbaye, tasado por el club parisino en unos 42 millones. En total, un paquete que se eleva hasta los 172 millones de libras. Una cifra que, por sí sola, explica por qué la negociación avanza a base de pequeños pasos y no de golpes definitivos.

Aun así, desde Inglaterra aseguran que Liverpool ha decidido ir un poco más lejos. Un conocido perfil de la red social X, con más de 700.000 seguidores y que se atribuye un equipo de “cinco reporteros de élite”, aseguró que este mismo lunes, alrededor de las 17:00, el club de Anfield lanzó “un doble bombazo”: nuevas ofertas formales tanto por Bradley Barcola como por Ibrahim Mbaye.

Según esa versión, dentro de Liverpool hay confianza en que el fichaje de Barcola termine concretándose. En el caso de Mbaye, el optimismo es más contenido, pero el club se mantiene “esperanzado” en que la propuesta también pueda convencer a PSG.

El mensaje de Luis Enrique

Mientras los despachos echan humo, el discurso público en París deja pistas. Luis Enrique, sin mencionar directamente a Barcola, dejó entrever su postura sobre los jugadores que dudan de su rol en PSG. “Somos un equipo muy joven, muy ambicioso. Es importante para nosotros hacer cambios y buscar jugadores que disfruten jugando a nuestra manera y que amen jugar para PSG”, explicó el técnico.

El entrenador fue más allá con una frase que resuena en pleno mercado: “Cuando un jugador no quiere venir aquí, o no tiene una sonrisa en la cara por estar aquí, es mejor encontrar otra solución”. Sin nombres propios, pero con destinatarios evidentes en un vestuario en plena reconfiguración.

El domingo, en la derrota de PSG ante Lens en el Trophée des Champions, ni Bradley Barcola ni Ibrahim Mbaye entraron en la convocatoria. Una ausencia que alimenta las especulaciones. Luis Enrique, preguntado por esa situación, se limitó a posponer cualquier explicación: “Hablaré de la situación después de que pase el mercado de fichajes”.

Un verano decisivo en Anfield

Liverpool, mientras tanto, sigue su hoja de ruta. Ya ha renovado su línea defensiva y sus bandas con Jacquet, Munoz y Araujo. El siguiente paso es dar un salto de calidad en ataque y en la construcción de plantilla a medio plazo. Barcola encaja en ese plan como un extremo joven, con margen de crecimiento y experiencia en la élite. Mbaye, por su parte, añadiría otra pieza a una plantilla que busca profundidad y frescura.

El problema es el de siempre: el precio. PSG no tiene prisa por vender y se mantiene firme en sus valoraciones. Liverpool no quiere pagar cualquier cifra, por muy convencido que esté del talento de los dos futbolistas. Entre esas dos posturas se define una negociación que puede marcar el tono del final de mercado para ambos clubes.

Las nuevas ofertas ya están sobre la mesa. El teléfono no se ha apagado. Y mientras Luis Enrique habla de “encontrar otra solución”, en Anfield se preparan para comprobar si este doble asalto a París será el movimiento que termine de elevar el techo competitivo del equipo o el gran golpe que se les escapa en el último momento.