Liverpool busca su primer partido completo ante Fulham herido
Liverpool estrenó por fin su casillero de victorias en la Premier League 2026-27 el pasado fin de semana. El alivio llegó, sí, pero Andoni Iraola sigue esperando algo más que un simple resultado: una actuación completa, sostenida, con autoridad de principio a fin. El siguiente examen llega este sábado, en Anfield, frente a un Fulham sin puntos pero con más filo ofensivo del que indica la tabla.
El golpe temprano de Isak y una victoria engañosa
En el viaje al campo del recién ascendido Ipswich Town, el guion se escribió en apenas diez minutos. Alexander Isak firmó un doblete relámpago y, a partir de ahí, el partido se inclinó sin que el Liverpool necesitara pisar el acelerador ni someter a los Tractor Boys con un dominio abrumador. Tres puntos, poco desgaste, sensación de control… pero también la certeza de que el equipo aún no ha mostrado todo su potencial.
Venían de dos empates que dejaron mal sabor de boca, 2-2 ante Newcastle y Nottingham Forest, encuentros en los que el Liverpool se dejó escapar ventajas y ritmo. Por eso la figura de Isak, celebrando temprano y con frecuencia, cayó como agua en el desierto para una grada que necesitaba un referente claro en el área.
La cuestión ahora es otra: ¿puede este Liverpool mantener la intensidad y la concentración durante todo el partido, no solo en ráfagas?
Un Fulham sin puntos, pero con gol
Al otro lado llega un Fulham dirigido por Álvaro Arbeloa que vive una paradoja incómoda. No ha sumado ni un solo punto en las tres primeras jornadas, pero ha marcado más de un gol en dos de esos tres encuentros. No es el perfil de colista dócil.
El arranque fue duro. Chelsea y Sunderland castigaron a los Cottagers en las dos primeras semanas con derrotas claras, sin demasiadas objeciones. Sin embargo, el 3-2 encajado ante Crystal Palace el pasado fin de semana dejó otra sensación: Fulham compitió, golpeó, y probablemente mereció más de lo que dictó el marcador. El equipo genera, se suelta en campo rival, pero paga caro cada desajuste atrás.
En Anfield, esa fragilidad puede ser letal. Pero si Liverpool vuelve a desconectarse como en las primeras jornadas, Fulham tiene argumentos ofensivos para agitar el partido.
Horario, escenario y televisión
El encuentro se disputará este sábado 12 de septiembre, a las 10:00 am ET, en un Anfield que espera ver algo más que ráfagas de buen fútbol. El duelo podrá seguirse por televisión a través de Peacock, con emisión también en directo en su plataforma de streaming.
Parte médico: bajas sensibles en Liverpool
Iraola afronta el choque con una lista de ausencias que condiciona su once. No estarán Hugo Ekitike, fuera por un problema en el tendón de Aquiles, ni Conor Bradley y Giovanni Lenoi, ambos con rotura de ligamento cruzado anterior. Tampoco podrá contar con Federico Chiesa, lesionado de la espalda, ni con Joe Gomez, cuya dolencia no se ha detallado públicamente.
Son bajas de peso, que obligan a ajustar rotaciones y a exprimir al máximo a los disponibles, sobre todo en una fase de la temporada en la que el físico todavía se está afinando.
Fulham, casi en cuadro solo en el centro del campo
Arbeloa, en cambio, llega con un parte médico mucho más corto, pero no menos importante en lo simbólico: Tom Cairney, referencia veterana en el centro del campo, se pierde la visita a Anfield por una lesión de rodilla. Su ausencia resta pausa y criterio en la salida de balón, justo lo que se necesita en un estadio que aprieta cada error.
Un pronóstico marcado por la exigencia
Liverpool parte como favorito en casa. Tiene más plantilla, más pegada y un estadio que suele inclinar partidos por pura energía. Pero el contexto es claro: el equipo todavía no ha encadenado un partido completo, sólido, sin lagunas. Fulham, sin puntos pero con gol, llega con la urgencia de quien necesita estrenar su casillero para no quedarse enganchado al fondo de la tabla desde septiembre.
El duelo se presenta como algo más que tres puntos para Iraola. Es una oportunidad para que su Liverpool deje de vivir de ráfagas y empiece a parecerse al aspirante que la afición exige. Porque en Anfield, las victorias valen, pero las dudas no se perdonan durante mucho tiempo.






