Liverpool y Jeff Bezos: FSG vende participación minoritaria
Fenway Sports Group (FSG) ha dado un giro de peso en el accionariado de Liverpool. El grupo propietario ha confirmado la venta de una participación minoritaria del club de la Premier League a un consorcio que incluye a Jeff Bezos, el multimillonario estadounidense y fundador de Amazon, en lo que supone su primera incursión real en el mundo del deporte.
El acuerdo, anunciado este viernes tras unas negociaciones que salieron a la luz en julio, no detalla el tamaño exacto del paquete accionarial. Fuentes con conocimiento directo de la operación, que pidieron anonimato por la confidencialidad del proceso, sitúan la venta en una horquilla cercana al 30 por ciento, hasta un máximo aproximado de un tercio del club.
Un consorcio de grandes fortunas
La entrada de Bezos se articula a través del fondo K5 Sports. Sin embargo, el rostro principal del acuerdo no será el fundador de Amazon, sino Amit Bhatia, ex copropietario de Queens Park Rangers, que ha liderado y gestionado el consorcio 1892 Holdings.
Junto a Bhatia y K5 Sports se suma la oficina familiar de Eduardo Saverin, cofundador de Facebook, y su esposa Elaine Saverin. Un bloque de capital que refuerza el músculo financiero del club sin alterar, al menos sobre el papel, el centro de mando.
Bhatia asumirá el cargo de vicepresidente del Liverpool y se incorporará al consejo de administración. En el máximo órgano de gobierno del club también se sentarán Elaine Saverin y Bryan Baum, representante de K5 Sports. Bezos, pese a su peso económico, no tendrá asiento en el consejo, según aseguran fuentes conocedoras de la estructura que se ha diseñado.
Se trata de la primera inversión minoritaria externa de calado desde que Dynasty Equity adquirió en septiembre de 2023 en torno al tres por ciento del club por una cifra cercana a los 200 millones de dólares.
FSG mantiene el control… y el timón
El mensaje de FSG es nítido: el control no se toca. El comunicado que oficializa la operación subraya que el grupo seguirá conservando la mayoría accionarial y el control operativo del Liverpool. Fuentes internas recalcan que no habrá cambios en el liderazgo ni en la gestión diaria del club.
Mike Gordon, presidente de FSG, lo enmarcó en la línea histórica del proyecto: “Liverpool siempre se ha construido pensando más allá de una temporada y tomando decisiones con los intereses a largo plazo del club en mente. Ese enfoque continúa atrayendo el interés de inversores y líderes empresariales respetados en todo el mundo. A medida que analizamos esta oportunidad, quedó claro que Amit y el consorcio compartían nuestra filosofía a largo plazo y la apreciación por lo que hace especial a Liverpool. Su experiencia y perspectiva complementarán la sólida base ya existente y esperamos trabajar juntos”.
Bhatia, en nombre de 1892 Holdings, respondió en la misma línea: “Estamos increíblemente orgullosos de invertir en Liverpool Football Club y de hacerlo junto a FSG. Sentimos el máximo respeto y admiración por FSG como propietarios y por todo lo que han logrado en Anfield. Ser bienvenidos como socios en un club de esta talla es un enorme privilegio. Hacemos esta inversión porque creemos profundamente en Liverpool y en su liderazgo, y esperamos apoyar el éxito continuado del club durante muchos años”.
Sin cheque extra para este mercado… pero con vistas al futuro
El ruido del nombre de Bezos podría hacer pensar en un desembarco inmediato de millones para fichajes. No será así. Al menos, no ahora.
El plan deportivo no se mueve. Este mercado de fichajes no recibirá un plus de fondos por la entrada del consorcio, y la estrategia diseñada para el verano se mantiene intacta. La política de contratación, basada en planificación y sostenibilidad, seguirá el mismo guion.
El impacto real apunta más lejos. A los próximos años. FSG insiste en que no buscaba “ayuda financiera” urgente. Aceptó la operación porque ve un valor añadido para su entramado global. Bhatia puede abrir puertas en Asia, mientras que los perfiles ligados a la tecnología dentro del consorcio apuntan a impulsar todavía más una marca ya gigantesca.
El trabajo pesado seguirá recayendo en FSG. Ellos conservan la mayoría y la gestión. Cuánto peso real tendrá Bhatia en las decisiones es una incógnita. Si se mantiene en un segundo plano, quizá ahí esté la clave de por qué FSG ha dado el visto bueno: el grupo recibe capital y conexiones sin ceder el volante.
La jugada, en términos de negocio, es rotunda. Vender en torno a un 30 por ciento del club con una plusvalía enorme y seguir mandando lo coloca como uno de los grandes golpes financieros de la historia de la Premier League.
Quién es quién: Bezos, Saverin y Bhatia
Jeff Bezos, 62 años, es el fundador de Amazon, el gigante del comercio electrónico. Según el ‘Real Time Net Worth’ de Forbes, es la tercera mayor fortuna del planeta, solo por detrás de Elon Musk y Larry Page, con un patrimonio estimado de 272,1 mil millones de dólares.
Lanzó Amazon desde su garaje en 1994 tras dejar su puesto en el banco de inversión D.E. Shaw en Nueva York. En 2021 dejó el cargo de consejero delegado. También es propietario de The Washington Post y fundador de la empresa aeroespacial Blue Origin.
Eduardo Saverin, nacido en Brasil y cofundador de Facebook junto a Mark Zuckerberg en su etapa en Harvard, se trasladó a Estados Unidos en 1993 y, posteriormente, a Singapur en 2009, renunciando a su ciudadanía estadounidense antes de la salida a bolsa de la red social. En 2015 lanzó el fondo de capital riesgo B Capital junto a Raj Ganguly, que gestiona más de 12 mil millones de dólares en activos.
Amit Bhatia, británico-indio de 46 años, es exbanquero de inversión, con pasado en Morgan Stanley. Es presidente de la constructora británica Breedon Group, director general de AyBe Capital Advisors y socio fundador de la firma inmobiliaria Summix Capital. En 2004 se casó con Vanisha Mittal Bhatia, hija del magnate del acero Lakshmi Mittal. Este llegó a ser la tercera mayor fortuna del mundo según Forbes y hoy figura en el puesto 64 con unos 33,9 mil millones de dólares estimados. Saverin se sitúa apenas dos peldaños por debajo, con 33,2 mil millones.
Experiencia previa en el deporte
Bhatia no aterriza en el fútbol por primera vez. En julio anunció su salida del consejo de Queens Park Rangers y la transferencia de sus acciones al propietario mayoritario Ruben Gnanalingam, cerrando una etapa de casi 19 años en el club. Fue vicepresidente hasta 2018 y posteriormente presidente hasta 2023.
Para Saverin, tampoco es el primer intento de entrar en la propiedad de un club. Formó parte del consorcio que respaldó en 2022 la oferta de Steve Pagliuca, ex copropietario de Boston Celtics, para comprar Chelsea a Roman Abramovich, obligado a vender por la presión del Gobierno británico tras la invasión rusa de Ucrania.
Bezos, por su parte, había sonado en repetidas ocasiones en el deporte estadounidense, con exploraciones para comprar franquicias de la NFL como Washington Commanders o Seattle Seahawks, pero nunca había concretado una inversión.
Por qué vende FSG ahora
Billy Hogan, director ejecutivo del Liverpool, ya había preparado el terreno el mes pasado: “John Henry ha sido muy claro en que, si surgía alguna oportunidad de inversión que ayudara al club, la considerarían seriamente”.
El mensaje encaja con lo que FSG comunicó en noviembre de 2022: bajo las condiciones adecuadas y siempre que fuera en beneficio del club, estaban dispuestos a contemplar nuevos accionistas.
No es la primera vez que el grupo abre la puerta a capital externo. En marzo de 2021, RedBird Capital Partners inyectó alrededor de 735 millones de dólares para adquirir un 11,5 por ciento de FSG, estabilizando las finanzas tras la pandemia. Más de dos años después, Dynasty Equity compró en torno al tres por ciento del Liverpool por algo menos de 150 millones de dólares, dinero que se destinó a la ampliación de la Anfield Road Stand, la recompra de la ciudad deportiva de Melwood —ahora casa del equipo femenino— y al pago de parte de la deuda bancaria.
Incluso vendiendo cerca de un 30 por ciento, FSG conserva el mando. Pero reparte el peso de seguir haciendo crecer el negocio.
Hay otro factor: todo inversor debe decidir cuándo es “un buen momento para monetizar su activo”, como apunta Arjun Nagarkatti, responsable de banca privada para EE.UU. y Europa internacional en Deutsche Bank, hablando en términos generales. El fútbol, con su riqueza en expansión constante, no es ajeno a esa lógica. FSG lleva década y media en Anfield, con títulos y un crecimiento de valor descomunal. Vender ahora una gran participación minoritaria supone una rentabilidad gigantesca.
¿Más músculo financiero para competir?
Desde que compró el Liverpool en octubre de 2010, FSG ha apostado por un modelo autosuficiente: lo que genera el club, se reinvierte. Un enfoque que ha chocado a veces con el deseo de parte de la afición de ver un gasto más agresivo en momentos de fuerza deportiva, pero que ha devuelto al equipo a la élite inglesa y europea.
La entrada de un consorcio formado por grandes fortunas debería reforzar, en teoría, la posición financiera del club. Se abren posibles nuevas vías de patrocinio y alianzas comerciales que podrían impulsar aún más unos ingresos ya muy elevados temporada tras temporada. El verano pasado ya se vio voluntad de invertir fuerte en la plantilla, y bajo las nuevas normas de “squad cost ratio” que sustituyen al actual marco de beneficio y sostenibilidad, un club con más ingresos tendrá más margen para gastar en salarios y fichajes.
La inversión de Dynasty supuso, por primera vez en casi una década, una inyección directa de 146,5 millones de libras en caja entre las temporadas 2023-24 y 2024-25, gran parte destinada a infraestructuras. Es muy improbable que el dinero de este nuevo paquete minoritario se destine de forma directa y masiva al presupuesto deportivo, no solo por la filosofía de FSG, sino porque la regulación financiera del fútbol ha reducido la eficacia de los cheques de los propietarios.
Lo que sí cambia es el contexto: un socio minoritario con respaldo casi ilimitado ofrece más opciones a la hora de ajustar el modelo de financiación de un club que, hasta ahora, ha vivido principalmente de sí mismo.
¿Un paso hacia una venta total?
La gran pregunta es obvia: ¿abre esto la puerta a que el consorcio termine comprando el club?
Las fuentes del Liverpool insisten en que no hay un camino predefinido. Los documentos del acuerdo contemplan flexibilidad para que la relación evolucione con el tiempo, pero no fijan una ruta obligada hacia una venta mayoritaria ni un aumento automático de la participación.
Hoy, FSG sigue al mando. Alrededor, nombres como Bezos, Saverin y Bhatia se sientan ya en la misma mesa. El negocio se expande. El club mira al futuro. La cuestión es cuánto tardará Anfield en notar, sobre el césped, el peso real de este nuevo poder en la sombra.






