Liverpool considera a Jarrod Bowen como opción segura tras la salida de Salah
El descenso de West Ham United ha abierto una puerta inesperada en Anfield. Jarrod Bowen, capitán y referente ofensivo de los ‘Hammers’, se ha convertido en uno de los nombres más serios para ocupar el hueco que dejará Mohamed Salah este verano. Y para Danny Murphy, excentrocampista del Liverpool, la operación es tan clara como su etiqueta: “sin riesgo”.
Un goleador que desciende… y se pone en el escaparate
West Ham se ha caído de la Premier League tras 14 años seguidos en la élite. En medio del naufragio, Bowen fue de los pocos que mantuvo el tipo: nueve goles y once asistencias en 38 partidos de liga. Cifras de jugador importante en un equipo que se derrumba.
Tiene 29 años y cuatro temporadas más firmadas en su contrato, pero el contexto manda. Un capitán que baja a Championship y un club que necesita reajustar cuentas. El resultado: un futbolista que, por primera vez en mucho tiempo, parece claramente disponible.
Ahí entra Liverpool. Salah se marcha libre después de nueve años, 257 goles en 442 partidos y cuatro Bota de Oro de la Premier League. Un legado que asusta. Un vacío que obliga a moverse con precisión.
Danny Murphy: “Es bueno para Liverpool, y sin riesgo”
En el programa ‘Kick Off’ de talkSPORT, Natalie Sawyer lanzó la pregunta a Murphy: ¿Bowen para el Liverpool? La respuesta fue directa.
“No me decepcionaría verle en el Liverpool”, explicó el excentrocampista. “Tiene gol, tiene asistencias, es duradero. Creo que es suficientemente bueno”.
Murphy reconoció que Bowen no encaja del todo en el patrón habitual de fichajes del club: no es joven promesa, no garantiza una gran revalorización futura, no responde a ese modelo de inversión-venta que ha marcado la última década en Anfield. Pero precisamente ahí ve la oportunidad.
Sería un cambio de enfoque. Un fichaje menos especulativo y más inmediato. Un jugador que llega para rendir ya, sin pensar tanto en la plusvalía futura.
La clave, para Murphy, está en el precio. El mercado dicta que un extremo de primer nivel para el costado derecho cuesta entre 50 y 80 millones de libras. Ese es el rango que se maneja para cualquiera que aspire a acercarse, siquiera, a la influencia de Salah.
Con West Ham en Championship, el escenario cambia. Murphy imagina un traspaso en la franja de 20 a 30 millones. Y baja aún más la cifra si el jugador aprieta para salir y el club necesita aligerar masa salarial. “Si fueran 20 millones porque está desesperado por irse y quieren sacarlo de la lista de salarios, entonces no hay riesgo”, remató.
El peso del ‘11’ y la sombra de Salah
La comparación con Salah es inevitable. Y, para muchos, injusta. El egipcio se marcha como cuarto máximo goleador de la historia de la Premier League, con 193 tantos en la competición. Sus números en Liverpool son casi irrepetibles.
Murphy lo tiene claro: Bowen no viene a ser Salah. Viene a ser Bowen. “No va a alcanzar los números de Salah, son ridículos, pero es un jugador probado año tras año en la Premier League”, subrayó.
Incluso el dorsal entra en el debate. ¿El ‘11’ para Bowen? Murphy no lo cargaría de simbología: no se lo impondría. “Si lo quisiera, se lo daría, pero no me preocuparía demasiado por eso”. Un mensaje claro: menos culto al número, más foco en el rendimiento.
Entre la ganga Bowen y los grandes nombres
El elogio a Bowen no implica renunciar a grandes operaciones. Murphy no cierra la puerta a que Liverpool apueste por un fichaje de impacto mundial para la banda. Cita, por ejemplo, a Kvicha Kvaratskhelia como ese tipo de estrella que justificaría un esfuerzo total si se diera la oportunidad.
La realidad del mercado, sin embargo, es dura. El club sabe que reemplazar de golpe la producción y el peso competitivo de Salah es casi imposible. Y que la planificación del verano no se reduce a un solo extremo: hay “muchos otros sectores del campo” que requieren inversión y ajustes.
Ahí gana fuerza la idea de un movimiento inteligente: un futbolista contrastado en la liga, precio razonable, cero periodo de adaptación al ritmo inglés. Un “esto ya está resuelto” en la banda derecha mientras el club se centra en el resto de frentes.
Un verano agitado en Anfield
Arne Slot encara su primer gran mercado al mando de Liverpool tras un quinto puesto que dejó sabor a poco. El plan pasa por reforzar el ataque con profundidad: la salida de Salah abre la puerta a fichar dos jugadores de banda, o un extremo puro y un atacante versátil capaz de moverse por todo el frente ofensivo.
El nombre que más seduce a la dirección deportiva ahora mismo es el del internacional marfileño Yan Diomande, de RB Leipzig. Encaja por perfil, por edad y por impacto potencial como heredero natural del rol de Salah. Pero tiene un problema evidente: el precio. El club alemán lo valora en 86 millones de libras.
No está solo en la puja. Paris Saint-Germain y Manchester United también siguen de cerca a Diomande, lo que amenaza con inflar aún más el coste de la operación. En paralelo, Liverpool mantiene sobre la mesa a otros dos objetivos: Bradley Barcola y Anthony Gordon, dos perfiles distintos para un mismo propósito: regenerar las alas del ataque.
En ese contexto, Bowen se presenta como una solución de mercado muy distinta. Menos glamur, más pragmatismo. Un jugador de Premier, con números sólidos, accesible tras un descenso y sin la etiqueta de fichaje galáctico.
La pregunta, entonces, se instala en Anfield: ¿apostar por el golpe de efecto millonario o por la fiabilidad de un “sin riesgo” que conoce cada rincón de la liga? La respuesta marcará el tono del nuevo Liverpool de Slot.






