La llama de Hiroshima y los Juegos Asiáticos 2023
En Hiroshima, ciudad marcada para siempre por el 6 de agosto de 1945, el fuego volvió a cobrar protagonismo. Esta vez no como destrucción, sino como símbolo de unión. En el Parque Conmemorativo de la Paz se celebró este jueves el encendido de la llama para el relevo de la antorcha de los próximos Juegos Asiáticos, que tendrán como sede principal la prefectura de Aichi.
Bajo un cielo tranquilo, el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, se acercó a la Llama de la Paz, dedicada a las víctimas del bombardeo atómico de Estados Unidos. De ese fuego, que nunca se apaga, prendió una antorcha. Un gesto cargado de memoria. Un puente directo entre la tragedia y el deseo de un futuro distinto.
Con esa antorcha, se encendió luego la vara que sostenía Hajime Moriyasu, seleccionador del combinado masculino de fútbol de Japón. El fuego pasó de mano en mano y terminó resguardado en una linterna dorada. Una escena breve, solemne, que condensó décadas de historia y el espíritu de unos Juegos que quieren hablar de paz tanto como de competición.
Moriyasu conoce bien la ciudad. Aquí comenzó su carrera como futbolista, primero en el ámbito corporativo y después como profesional. Volvió ahora como técnico nacional y como rostro visible de un mensaje que va más allá del marcador. “Creo que el deporte tiene la fuerza de unir valores y culturas diferentes. Quiero que los atletas que van a participar en los Juegos Asiáticos compitan con todas sus fuerzas mientras desean la paz”, declaró durante el acto.
No fue un simple protocolo. Hiroshima ya sabe lo que es situarse en el centro del mapa deportivo del continente: fue sede de los Juegos Asiáticos en 1994. Tres décadas después, la llama vuelve a encenderse en la ciudad, pero esta vez para viajar hacia Aichi, el nuevo corazón del evento.
Los Juegos, de carácter cuatrienal, se celebrarán principalmente en la prefectura de Aichi, en el centro de Japón, del 19 de septiembre al 4 de octubre. La organización ha querido tejer un relato que conecte generaciones y sedes históricas. No solo Hiroshima entró en juego: el martes también se llevó a cabo un encendido de llama en Tokio, anfitriona de los Juegos Asiáticos de 1958.
El mapa del fuego queda así trazado: Tokio, Hiroshima y Nagoya, capital de Aichi. Tres ciudades, tres llamas, una sola antorcha por nacer. Este sábado, las tres llamas se unirán en el Castillo de Nagoya. De esa fusión surgirá el fuego que recorrerá la prefectura en el relevo oficial de la antorcha, previsto para comenzar ese mismo día.
De la devastación a la celebración deportiva. De la memoria al futuro. La llama que salió de Hiroshima no solo iluminará los estadios de Aichi; también pondrá a prueba hasta qué punto el deporte puede sostener, de verdad, ese mensaje de paz que hoy vuelve a encenderse.





