Loïs Openda y su paso por Juventus: reflexiones y aprendizajes
Loïs Openda no reniega de su elección. Asegura que fichar por Juventus en 2025 “no fue un error”, aunque admite que nunca encontró en Turín el ecosistema ofensivo que le había hecho brillar junto a Jonathan David. Y deja un mensaje claro sobre la convivencia en ataque: “Vlahovic tendía a quedarse el balón para él”.
El internacional belga repasó en una entrevista con *L’Équipe* su única temporada en la Juventus, una campaña 2025-26 que se le hizo larga: un solo gol en 34 partidos oficiales, muchas dudas alrededor y, al final, la puerta de salida.
De Leipzig a Turín: una apuesta difícil
Openda llegó a la Juventus procedente de RB Leipzig con la idea de dar un salto competitivo. Sabía lo que le esperaba, lo admite sin rodeos, pero confiaba en su perfil de delantero profundo, de desmarque al espacio, para abrirse hueco.
Recordó una conversación clave antes del fichaje. “Hablé con Damien Comolli, que entonces era el director del club, y me explicó cómo pensaba utilizarme en una liga difícil”, contó el belga. El mensaje era claro: un campeonato táctico, cerrado, donde el espacio a la espalda de las defensas es un tesoro.
Ahí apareció el primer choque con la realidad del fútbol italiano. “En Italia, el equipo que realmente explota la profundidad es Inter. Roma está empezando a entenderlo”, apuntó Openda, subrayando que su especialidad no es precisamente la más demandada en la Serie A.
Competencia feroz y química incompleta
El delantero explicó que el entrenador lo quería, pero el panorama ofensivo estaba abarrotado. “El entrenador me quería, pero Vlahovic y David ya jugaban en mi posición”, señaló.
La convivencia con Jonathan David, a quien ya conocía, fue lo más natural de su etapa en Turín. “Tenía buena química con David”, reconoció. La sintonía, sin embargo, no bastó para cambiar los hábitos de un equipo acostumbrado a otro tipo de ataque. “El equipo no estaba acostumbrado a jugar con un jugador que ataca la profundidad”, lamentó.
El contraste con Dusan Vlahovic fue evidente en su relato. Openda no atacó al serbio, pero sí describió un estilo que le complicó aún más las cosas: “Vlahovic tendía a quedarse el balón para él”.
Entre esa falta de costumbre del bloque para lanzar al espacio, la jerarquía de los delanteros establecidos y un contexto táctico poco propicio, Openda fue quedando relegado.
Tudor, Spalletti y una decisión inevitable
Durante ese curso 2025-26, Openda trabajó a las órdenes de Igor Tudor y Luciano Spalletti. Dos técnicos con personalidad fuerte, dos ideas diferentes, pero un mismo resultado para él: poco protagonismo.
“Iba intentando ganarme mi oportunidad, y a veces lo conseguía”, explicó. Entraba, sumaba minutos, pero sin continuidad ni gol. Con el final de temporada a la vista, la conclusión fue dolorosa y sencilla: “Hacia el final de la temporada me di cuenta de que, para jugar, tenía que irme”.
No fue un portazo, ni un ajuste de cuentas. Más bien la constatación de que el encaje nunca terminó de producirse.
“No fue un error”
Pese a las cifras modestas y al desgaste mental de un año sin brillo, Openda se niega a catalogar su paso por la Juventus como un fracaso. “No fue un error, y me permitió trabajar en aspectos que no había considerado”, afirmó.
Insiste en que llegó a Turín con los ojos abiertos. “Sabía exactamente en lo que me metía, y estoy seguro de que, en otras circunstancias, habría ido mejor”, concluyó.
Esas “otras circunstancias” ya no serán en la Juventus. Al menos, no de inmediato.
Nuevo capítulo en Lyon
Ahora, con 26 años, el belga intenta relanzarse en la Ligue 1. Lyon pagó 3,5 millones de euros por su cesión para la temporada 2026-27, sin opción de compra. Una apuesta fuerte a corto plazo, un examen sin red.
Openda ha marcado dos goles en ocho partidos con el club francés. No son cifras deslumbrantes, pero sí un punto de partida en un entorno que, sobre el papel, se adapta mejor a su juego vertical y a sus desmarques en ruptura.
Sin cláusula para quedarse en propiedad, cada carrera al espacio y cada gol en Lyon no solo hablan de su presente. También reabren una pregunta que lo acompaña desde que salió de Turín: en el contexto adecuado, ¿hasta dónde puede llegar realmente Loïs Openda?






