El Madrid se salva en Elche: Bellingham y Mbappé brillan
El Real Madrid pasó del paseo al vértigo y del vértigo al alivio en Elche. Ganaba 0-2, se dejó empatar y acabó rescatando un 3-2 en el descuento gracias a un gol de Carlos Espí, nacido de una acción que empieza a ser rutina: genialidad de Jude Bellingham y lucidez de Kylian Mbappé.
Minuto 90+… Bellingham controla largo cerca del círculo central, se quita a un rival de encima con un toque elegante y acelera. Ve el desmarque de Mbappé, lo habilita en carrera y el francés, ya dentro del área, no se pone nervioso: pase raso al corazón del área y Espí, llegando desde atrás, empuja el balón a la red. Gol de nueve puro, fabricado por dos estrellas que se entienden a la primera mirada.
El tanto vale algo más que tres puntos. Coloca al Madrid igualado a puntos con el Barcelona y mete presión al vigente campeón, que puede recuperar el liderato este miércoles en casa ante el recién ascendido Racing Santander.
De la comodidad al susto
El partido parecía encarrilado muy pronto. En el 25’, un centro envenenado terminó en autogol de Matías Dituro y abrió el marcador para el Madrid. Elche se descolocó, y el conjunto blanco olió sangre.
Ocho minutos después, otra dentellada. Yan Diomande encontró espacio y sirvió un balón medido para Mbappé, que apareció donde hacen daño los delanteros: en el área pequeña. Definición corta, seca, y 0-2 en el 33’. El francés sumaba así otro tanto a su inicio arrollador en la liga.
El golpe dejó helado al estadio. Pero el susto llegó del lado madridista. Nada más marcar, Mbappé se quedó tendido en el césped, gesto de dolor, silencio en la grada. Entraron los médicos, se temió algo serio. Tras unos minutos de incertidumbre, el atacante se levantó, probó sensaciones y regresó al campo. Respiró el banquillo, respiró el club.
Antes del descanso incluso celebró otro gol, pero duró poco: el asistente levantó el banderín y el tanto se anuló por fuera de juego.
Elche se rebela y el partido se rompe
Parecía controlado. Demasiado. El Madrid se replegó medio metro, Elche se soltó. El castigo llegó en el tramo final.
En el 71’, Abiel Osorio ganó el duelo en el área y conectó un cabezazo que devolvió a los locales al partido. El 1-2 encendió a la grada y cambió el guion. Elche se lanzó arriba, el Madrid reculó sin terminar de cerrar el duelo.
El empate era cuestión de detalles, y cayó del lado ilicitano. Minuto 83: Fer Niño cazó su oportunidad y firmó el 2-2. El Martínez Valero se vino abajo, el Madrid se miró al espejo. De un 0-2 cómodo a un 2-2 incómodo y con la sensación de haberse dejado llevar.
Entonces apareció de nuevo la jerarquía de sus fichajes estrella. Bellingham para iniciar, Mbappé para decidir. Espí para rubricar. Una jugada, tres toques de calidad, y un mensaje: este equipo puede sufrir, pero tiene pólvora para salir vivo de casi cualquier incendio.
Mbappé se marcha de Elche con otra muesca: ya suma siete goles en seis jornadas de liga, uno más que Lamine Yamal, Raphinha, Sergio Camello y Roberto Fernández. Llega lanzado tras el doblete en el 4-1 ante Rayo Vallecano en la jornada anterior. El único borrón liguero de los blancos sigue siendo la derrota en el campo del Real Betis hace dos fechas. Nada más.
Valencia respira en Mendizorroza
La otra gran sacudida del día llegó en Vitoria. El Valencia, en plena tormenta institucional y deportiva, encontró un respiro con un 0-1 en el campo del Alavés que corta una racha de cuatro derrotas consecutivas y tumba la condición de invicto del conjunto vitoriano.
El club había dinamitado el proyecto el fin de semana: destitución de Carlos Corberán, salida del CEO deportivo Ron Gourlay, llegada de Braulio Vázquez como nuevo director deportivo y ascenso del técnico del filial, Óscar Sánchez, al banquillo del primer equipo de forma interina.
Con ese ruido de fondo, el equipo se jugaba algo más que tres puntos. Llegaba con un balance demoledor: 10 goles encajados y solo 1 a favor en la racha negra. Esta vez, en cambio, encontró la puntería y el temple.
Luis Rioja apareció en el minuto 78 para marcar el gol del triunfo. Un tanto que vale oxígeno para el vestuario y algo de calma para un entorno abrasado. La afición venía de estallar tras el 5-0 encajado en Mestalla ante el Barcelona, llamando “mercenarios” a los jugadores y reavivando una vez más el rechazo frontal al propietario Peter Lim. La victoria no apaga el fuego, pero al menos frena la caída libre.
Rayo, último baile en Butarque
La jornada dejó también la tercera victoria “prestada” del Rayo Vallecano en Butarque. El conjunto franjirrojo se impuso 2-1 a Espanyol con dos golpes en la primera parte, firmados por Álvaro García y Adria Pedrosa.
El duelo puede pasar a la historia reciente del club como el último “pseudo-casa” lejos de Vallecas. Rayo ha tenido que exiliarse a Butarque, estadio del Leganés, por los problemas de seguridad en su propio feudo. Allí ha construido un pequeño fortín: 3-2 a Racing Santander, 1-1 ante Alavés y ahora este 2-1 a Espanyol.
El equipo catalán maquilló el marcador en el descuento gracias a Roberto Fernández, que mantiene un ritmo demoledor: seis goles en seis partidos. Cifras de delantero de élite en un Espanyol que aún busca estabilidad.
La liga apenas empieza a tomar forma y ya deja imágenes potentes: un Madrid que se salva en el alambre, un Valencia que intenta levantarse entre protestas y un Rayo que convierte un estadio prestado en hogar. La pregunta es quién mantendrá el pulso cuando lleguen los meses en los que ya no basta con sobrevivir.






