Manchester City busca a Elliot Anderson y Nottingham Forest exige más
Manchester City ha decidido ir a por Elliot Anderson con todo. No solo quiere ficharlo. Está dispuesto a convertirlo en el jugador inglés más caro de la historia. Pero al otro lado de la mesa está un Nottingham Forest que no se mueve un milímetro sin que se pague hasta el último centavo de su tasación.
El centrocampista de 23 años explotó en la temporada 2025–26. Pasó de promesa interesante a uno de los mediocentros más dominantes de la Premier League y se ganó un sitio en la selección para el Mundial de 2026. Un salto de nivel que ha cambiado por completo su precio, su estatus y el tablero del mercado.
En Manchester lo tienen claro. En los despachos del Etihad ven en Anderson el perfil ideal para el City de la era post-Pep Guardiola: un centrocampista total, capaz de sostener, crear y llegar. No es el único que lo ha detectado. Manchester United también lo tiene en su lista, lo que añade presión, ruido y urgencia a la operación.
Una oferta gigantesca… y aún insuficiente
Según Fabrizio Romano y David Ornstein, City ya ha presentado una propuesta que arranca en 141,7 millones de dólares (106 millones de libras) garantizados y que, con variables, podría superar los 160,4 millones de dólares (120 millones de libras).
Solo la parte fija ya supera ligeramente el acuerdo que llevó a Declan Rice al Arsenal en 2023, la referencia hasta ahora para un futbolista inglés. Y, aun así, Forest no se da por satisfecho.
En el City Ground miran otro baremo. Ornstein recuerda el traspaso de Alexander Isak desde Newcastle United a Liverpool en 2025: 167,1 millones de dólares garantizados, con pluses casi simbólicos. Ese es el listón. Forest considera que Anderson está, como mínimo, en esa franja.
Romper esa cifra no solo establecería un nuevo récord de la Premier League. Colocaría al inglés en una escala en la que, hasta ahora, solo han estado Neymar y Kylian Mbappé antes de contar los bonus. Un territorio reservado a muy pocos.
Por qué Forest puede permitirse pedir tanto
Forest no negocia desde la debilidad. Anderson tiene todavía tres años de contrato por delante. No hay amenaza de salida libre, no hay reloj apretando. Y sobre el césped, su rendimiento respalda cada millón que exigen: actuaciones de alto nivel, incluidos partidos de impacto frente a los dos gigantes de Manchester, y la sensación de que su techo aún está lejos.
Para el club, venderlo no es el escenario ideal. Anderson es el símbolo de un proyecto que quiere asentarse en la élite. Pero el planteamiento es frío y claro: o nadie llega a la cifra marcada y el jugador sigue un año más, o alguien la iguala y Forest ingresa una cantidad que, en teoría, debía ser disuasoria. En ambos casos, el club sale reforzado.
Con ese margen, Forest puede tensar la cuerda. Y lo está haciendo.
Un mercado moldeado por precedentes
En el fútbol actual, ningún traspaso se entiende sin mirar alrededor. Lo que se pagó por otros jugadores sirve de guía, de excusa y de argumento.
El caso Isak es el espejo inmediato para Forest, aunque no sea una comparación perfecta. El sueco, además, no ha tenido un primer año fácil en Liverpool: problemas de forma, falta de ritmo y una grave lesión de pierna que lo dejó fuera durante meses. Un recordatorio de lo arriesgado que es pagar cifras astronómicas… pero también de cómo esos precios se normalizan en la élite.
Aun así, colocar a Anderson cerca de los 170 millones de dólares no suena tan descabellado si se repasan los últimos grandes fichajes de centrocampistas en la Premier League. Ahí están Rice, Enzo Fernández, Moisés Caicedo. Tres operaciones cerradas en 2023, todas en el rango más alto del mercado. Y desde entonces, el fútbol de élite no ha hecho más que generar más ingresos, subir salarios y mover las porterías del mercado un poco más lejos.
Hace tres décadas, en 1993, fue el propio Nottingham Forest quien marcó un récord británico al vender a Roy Keane a Manchester United por 3,75 millones de libras, unos 5 millones de dólares al cambio actual. Blackburn Rovers incluso había ofrecido más. Hoy esas cifras parecen de otra era. Lo son. Pero el mecanismo es el mismo: todo es relativo al momento y al dinero que circula.
La apuesta de City: presente caro, futuro amortizado
Desde la óptica de Manchester City, el cálculo es distinto. Lo que hoy parece desmesurado puede no serlo dentro de cuatro, siete o diez años. Anderson cumple 24 en noviembre. Si el fichaje se cierra, podría pasar una década en el club. Visto así, los casi 170 millones de dólares empiezan a verse como una inversión a muy largo plazo.
El modelo está probado. En los años dorados del City, no ha sido raro que los grandes fichajes se queden nueve o diez temporadas: David Silva, Yaya Touré, Sergio Agüero, Kevin De Bruyne, y más recientemente John Stones o Bernardo Silva. El club no tiene reparos en mover piezas cuando hace falta, pero los jugadores que encajan y rinden suelen quedarse mucho tiempo. Y terminan justificando cada euro.
Todo, claro, depende de que Anderson responda al nivel de la apuesta. De que soporte el peso del precio, se adapte a un vestuario lleno de estrellas y mantenga la curva ascendente que ha mostrado en Forest. Pero hay un dato que no pasa desapercibido en el Etihad: City casi nunca se equivoca en el mercado. Su porcentaje de acierto con grandes inversiones es muy alto, y eso les anima a ir un paso más allá.
La negociación sigue abierta. Forest aprieta. City insiste. United observa. El precio sube. Y la pregunta ya no es si Anderson vale tanto, sino hasta dónde está dispuesto el fútbol inglés a seguir estirando los límites de su propio mercado.






