Manchester City ficha a Gerónimo Rulli hasta 2028
Manchester City ha cerrado el fichaje del guardameta argentino Gerónimo Rulli procedente de Marseille, en un acuerdo por dos temporadas que lo vincula al club hasta junio de 2028.
El club inglés pagará alrededor de 1,7 millones de libras por el portero de 34 años, que llevará el dorsal 28 y llega para ocupar el lugar de James Trafford, traspasado a Leeds tras su etapa como relevo en la portería del Etihad.
Un regreso con muchos más galones
Rulli vuelve a Manchester casi una década después. Ya perteneció a City en la temporada 2016/17, aunque entonces no llegó a debutar con el primer equipo. Era un proyecto. Hoy es un portero hecho, con kilómetros y noches grandes a sus espaldas.
Su carrera le ha llevado por buena parte de Europa: Real Sociedad, Montpellier, Villarreal, Ajax y Marseille. En cada parada, más minutos, más responsabilidad, más jerarquía. City lo recupera ahora como un guardameta contrastado, acostumbrado a escenarios de máxima exigencia.
Campeón del mundo y de América
Internacional con Argentina en ocho ocasiones, Rulli formó parte del plantel que conquistó el Mundial 2022 y la Copa América 2024. No fue el rostro principal de los títulos, pero sí una pieza de confianza en el grupo campeón, un perfil que los grandes valoran en el vestuario tanto como en el césped.
En Inglaterra muchos aún lo asocian a una noche concreta: la final de la Europa League 2021, cuando defendiendo la portería de Villarreal participó en la histórica victoria ante Manchester United. Aquel partido, resuelto en una tanda de penaltis interminable, consolidó su imagen de portero capaz de soportar la presión al límite.
Un rol claro en el Etihad
City incorpora a Rulli con una misión definida: cubrir la salida de James Trafford y reforzar el fondo de armario bajo palos. Llega como portero experimentado, conocedor del fútbol europeo y con la madurez suficiente para responder cuando le toque entrar en escena.
Con contrato hasta 2028 y el número 28 a la espalda, el argentino afronta una segunda oportunidad en Manchester muy distinta a la primera: ya no es una promesa por pulir, sino un campeón del mundo que aterriza para competir, sostener y, cuando haga falta, decidir.






