Maresca no cederá ante el ultimátum de Chelsea por Enzo Fernández
Maresca se prepara para su primer gran examen al frente de Manchester City con el Community Shield del domingo ante Arsenal en Cardiff, pero el ruido de mercado no se detiene. El italiano asume que se viene un final frenético de ventana… aunque ya ha dejado clara una cosa: no entrará en el juego del ultimátum de Chelsea por Enzo Fernández.
El club londinense fijó un límite claro: oferta que alcance su valoración de 120 millones de libras por el argentino antes del viernes a las 17.00 o se acaba la conversación. El City, interesado en un jugador al que Maresca conoce bien de su etapa en Stamford Bridge, no se moverá a ese ritmo ni a ese precio.
«No hoy, siendo sincero, no creo que vayamos a hacer algo hoy», admitió el técnico. «Seguro que hay cosas que tenemos que hacer, cuántas no lo sé, puede ser una, pueden ser dos, depende también de si los jugadores quieren salir. Ya quedan 48 horas para la final, mi primera final en este club, me gustaría ganar mi primer trofeo, así que mi atención no está en los que pueden irse o llegar, mi foco está en el partido».
Un banquillo nuevo, una final a la vista y un vestuario en plena agitación. Ese es el escenario con el que Maresca arranca su etapa en el campeón de la Premier.
Bouaddi se acerca, Rodri en el escaparate
Mientras el caso Enzo Fernández se enfría por el lado del City, el club sí acelera en otras operaciones. La dirección deportiva ultima la llegada de Ayyoub Bouaddi, prometedor centrocampista de 18 años de Lille, un movimiento que encaja con la apuesta del club por talento joven y moldeable.
Al mismo tiempo, el campeón inglés resiste por una de sus piezas clave. El City ha rechazado ya dos ofertas de Barcelona por Rodri, que entra en su último año de contrato. Se espera un tercer intento del club azulgrana, decidido a tentar al mediocentro tras su exitoso Mundial.
Rodri regresó este viernes a la ciudad deportiva tras sus vacaciones y se reencontró con Maresca, pero el técnico evitó posicionarse sobre el futuro inmediato del internacional español.
«El mercado está abierto, podemos comprar jugadores, podemos vender jugadores, puede pasar cualquier cosa. Acabo de ver a Rodri ahora en el edificio, le he dado un gran abrazo, tiene buena pinta, así que veremos qué pasa», se limitó a decir.
La frase resume bien el momento del City: puertas abiertas a casi todo, con la única prioridad inmediata puesta en levantar el primer título de la temporada.
Reijnders, rumbo a Arabia; salidas en cadena
Uno que sí tiene la puerta de salida prácticamente abierta es Tijjani Reijnders. El centrocampista neerlandés, llegado el pasado verano desde Milan, está a un paso de marcharse a Al-Qadsiah de la Saudi Pro League, después de que ambos clubes hayan acordado una cifra cercana a los 51 millones de libras.
El jugador quiere más minutos, algo que no tuvo de forma regular en su primer curso en el Etihad. Maresca entiende ese deseo, aunque no deja de ser un problema competitivo para él.
«Todos trabajan cada día, todos entrenan cada día y al final de la semana todos quieren jugar un partido», explicó. «Cuando no juegan, les cuesta entender o ver la razón y lo puedo entender, después de una temporada algunos quieren jugar un poco más. Es una situación normal».
Normal, pero cara: el City está dispuesto a hacer caja con piezas que han vivido en la periferia del once. James Trafford ya ha sido traspasado a Leeds. Omar Marmoush, Rico Lewis y Savinho, que pasaron buena parte de la última campaña de Pep Guardiola en un segundo plano, también podrían salir si llegan ofertas convincentes.
Cada operación abre huecos, pero también plantea preguntas incómodas: ¿hasta qué punto puede desarmarse el fondo de armario sin tocar la competitividad de un equipo que aspira a todo?
Entre el mercado y el césped
Maresca, recién aterrizado en el banquillo de uno de los vestuarios más exigentes de Europa, intenta blindarse del ruido. El Community Shield ante Arsenal no es un título mayor, pero sí un mensaje. Un primer trofeo, una primera foto levantando plata, una primera señal hacia dentro y hacia fuera.
El italiano lo sabe. Y por eso, mientras los teléfonos no dejan de sonar en las oficinas del club, él insiste en que su mirada está en Cardiff, no en los plazos de Chelsea ni en las ofensivas de Barcelona ni en los millones de Arabia.
El mercado seguirá girando hasta el último minuto. La verdadera cuestión es cómo llegará el City al cierre de la ventana: reforzado y reconocible o transformado a golpe de chequera y salidas sonadas. La respuesta empezará a dibujarse este domingo, con Maresca ya en la banda y un trofeo en juego.






