Maresca y su primer tropiezo con el City ante Arsenal
El estreno serio de Enzo Maresca al frente de Manchester City dejó más ceños fruncidos que certezas. No fue solo la derrota ante Arsenal en la Community Shield. Fue la forma. Un equipo plano, desordenado, lejos de la idea que el técnico había ido dibujando durante el verano, especialmente en la gira por Asia.
Hasta el domingo, el relato era claro: patrones de juego reconocibles, automatismos creciendo, una identidad en construcción. De repente, en Wembley, todo pareció desmontarse. City se vio muy por debajo de la suma de su talento. Y eso que el once titular incluía a cuatro de sus mejores futbolistas, recién aterrizados de sus vacaciones.
Un once para ganar… o para acelerar la pretemporada
La alineación inicial sorprendió. Erling Haaland, Elliot Anderson, Nico O'Reilly y Jeremy Doku, todos con apenas unos cuantos entrenamientos, fueron titulares. Sonó a decisión de entrenador que quiere levantar un trofeo desde el primer día. Había alternativas con más rodaje en la pizarra de Maresca, pero se quedaron fuera.
Tras el partido, el técnico dio otra lectura. Explicó que su prioridad era tenerlos listos para el duelo de este fin de semana ante Bournemouth y para el arranque de la Premier League. Mejor darles una hora desde el inicio que lanzarlos desde el banquillo en un contexto menos familiar.
“Sometimes players prefer to start doing the proper warm up and start from the beginning”, explicó.
El plan, dijo, era cambiarlos a los 45 minutos o, como mucho, a la hora de juego. Traducido: la Community Shield fue, ante todo, un acelerador de preparación para los pesos pesados del vestuario, más que una apuesta total por el título del día.
Anderson fuera de sitio y un medio campo desbordado
El caso de Anderson fue el más llamativo. Días antes, Maresca había sido cristalino: su mejor versión aparece como mediocentro (No.6) o interior (No.8). Sin embargo, ante Arsenal lo desplazó a la derecha, en una especie de rol flotante que no encajó ni con sus virtudes ni con las necesidades del equipo.
El peaje lo pagó también Mateo Kovacic, obligado a sostener él solo el mediocampo como único pivote. El croata quedó desbordado, sin red de seguridad a su alrededor, mientras Arsenal castigaba cada pérdida y cada desajuste.
Anderson dejó un par de destellos desde ese costado, con dos centros de mucha calidad para Haaland y Doku. Chispazos, nada más. La sensación general fue de experimento forzado, alejado de lo que Maresca había predicado durante la pretemporada.
A eso se sumó otra ausencia difícil de entender: Matheus Nunes. El club lo ha respaldado como lateral derecho titular hasta el punto de aparcar la búsqueda de competencia en ese puesto durante el mercado. Sin él, Abdukodir Khusanov sufrió como el resto de la zaga. La banda derecha se convirtió en una autopista para Arsenal.
Dos decisiones que hicieron la tarde mucho más cuesta arriba y que abren interrogantes sobre el planteamiento. Pero, a la vez, chocan tanto con el trabajo previo del técnico que invitan a pensar en un partido más circunstancial que revelador.
La aparición inesperada de Grealish
El otro giro de guion llegó tras el descanso. Jack Grealish, que la temporada pasada jugó cedido en Everton y que ni siquiera viajó a la gira veraniega porque el club planea traspasarlo, saltó al campo para disputar la segunda parte.
Sus minutos podrían haber servido para dar rodaje a jugadores como Rayan Ait-Nouri. Sin embargo, City optó por exponer al extremo de 100 millones en un escaparate de máxima visibilidad. El mensaje es claro: cualquier club interesado tomó buena nota de su actuación. Y eso puede acelerar una salida que el club lleva tiempo preparando.
¿Alarma real o falso aviso?
Como primer gran examen, la Community Shield deja a Maresca señalado. La imagen del equipo abre dudas sobre cómo piensa implantar sus ideas y si bastarán para sostener la pelea por la Premier League y la Champions League tras la era Pep Guardiola.
Pero el contexto también importa. Las decisiones más chocantes —Anderson fuera de posición, Nunes en el banquillo, cuatro titulares recién reincorporados— parecen más propias de un técnico que está jugando a largo plazo con la preparación que de alguien que ya enseña su versión definitiva del equipo.
City debería ofrecer una cara muy distinta con Anderson en su zona natural y Nunes reforzando la defensa. Con más piernas, más sincronía y menos experimentos.
El juicio rápido sobre este nuevo City se ha disparado tras 90 minutos malos en Wembley. La cuestión es si esa tarde gris fue el primer capítulo de un declive sin Guardiola o solo un borrador torcido en una pretemporada aún inacabada. La respuesta llegará en la Premier, no en un trofeo de agosto.






