Martin O'Neill se recupera tras intervención médica, confirma Celtic
La figura de Martin O'Neill sigue marcando el pulso de Celtic incluso lejos del banquillo. El técnico de 74 años permanece ingresado en el hospital tras someterse a “un pequeño procedimiento”, según confirmó el club, que transmite calma y optimismo sobre su estado.
Celtic explicó que el entrenador debería recibir el alta “en el próximo día o dos”, un horizonte inmediato que rebaja la inquietud generada en torno a su situación. No se han hecho públicos detalles médicos de la intervención, una línea de discreción que el propio club ha querido blindar.
En su comunicado, la entidad de Parkhead agradece de forma explícita el apoyo que ha llegado desde la grada y más allá. “Nos gustaría agradecer a los aficionados sus buenos deseos”, señala la nota, en la que también se pide respeto absoluto a la intimidad de O'Neill y de su familia. El mensaje es claro: tranquilidad, agradecimiento y privacidad.
La noticia irrumpe apenas días después de que O'Neill dirigiera con normalidad el inicio de la defensa del título liguero. El lunes estuvo en el banquillo en el triunfo por 1-0 ante Dundee en Parkhead, el primer paso de Celtic en una temporada en la que vuelve a cargar con el peso del favorito.
Nombrado técnico permanente este verano, O'Neill llega a esta campaña impulsado por un curso anterior impecable: doblete con Premiership y Scottish Cup. Ese éxito le consolidó al mando y reforzó la sensación de proyecto sólido, tanto en el vestuario como en la grada.
Mientras el entrenador se recupera, el calendario no se detiene. El próximo compromiso asoma ya en el horizonte inmediato: visita a Kilmarnock el domingo, en un duelo televisado en directo por Sky Sports. La gran incógnita es si O'Neill estará ya disponible para ocupar su lugar en la banda o si el cuerpo técnico deberá gestionar otro partido sin su presencia física.
Por ahora, Celtic cierra filas en torno a su entrenador. La prioridad está fuera del césped. El equipo puede seguir ganando sin él unos días. Lo que nadie discute en Glasgow es que el proyecto, el carácter y el pulso del campeón siguen llevando su nombre.






