McGovern lidera remontada de Shamrock Rovers contra Waterford
En Tallaght Stadium no hubo respiro. Ni para los jugadores ni para los nervios. Shamrock Rovers, dos veces por detrás en el marcador, necesitó de un héroe inesperado: el suplente John McGovern, autor de un doblete en apenas cinco minutos que volteó un partido frenético ante un Waterford en racha.
El campeón fue, precisamente, el último equipo que había derrotado a los Blues a mediados de junio. Desde entonces, 13 partidos de liga sin perder. La serie terminó donde había empezado. Y Rovers, tras cuatro jornadas sin ganar, recuperó la cima de la tabla, aunque sea solo por 24 horas. Eso sí, sudó cada punto.
Un Waterford confiado golpea primero
Waterford llegó a Dublín 24 con la seguridad de un once repetido por cuarta jornada consecutiva. Se notó desde el inicio. Conan Noonan, ex de Rovers, conectó una volea tras el primer córner de Benny Couto, que fue bloqueada, un aviso de que los Blues no venían a refugiarse.
Rovers tardó en asentarse, pero cuando lo hizo monopolizó el balón. Un ataque trenzado terminó con un disparo de Will Fitzgerald taponado, preludio de un intercambio de golpes de área a área.
El primer tiro a puerta llegó en el minuto 20: Evan McLaughlin probó desde fuera y obligó a Ed McGinty a una parada sencilla. Al instante, Matt Healy respondió en el otro arco con otro intento que no inquietó a Stephen McMullan. El encuentro se abrió, con transiciones constantes.
McGinty, sin embargo, tuvo que lucirse de verdad cinco minutos después. Un saque largo de McMullan fue peinado con inteligencia por el capitán Padraig Amond hacia su compañero de ataque Tommy Lonergan. El delantero controló y sacó un disparo raso que el guardameta de Rovers desvió a córner con una gran estirada.
Ese susto despertó a los locales, que dispusieron de dos ocasiones clarísimas. Jack Byrne, tras una buena combinación entre Adam Brennan y Aaron Greene, se resbaló en el momento clave y terminó enviando el balón a las nubes. Poco después, Graham Burke, habilitado por Dylan Watts, cruzó en exceso ante McMullan.
Rovers dominaba su mejor tramo del primer tiempo… y encajó. Minuto 35. Un balón bombeado de Lonergan desde la derecha cayó en el área. Couto la dejó de primeras para McLaughlin, que controló y fusiló la escuadra, arriba, con un derechazo imparable. Golazo y 0-1.
Antes del descanso, John Mahon frustró con una entrada providencial una ocasión clara de disparo para Greene. Y en la última jugada del primer acto, los locales volvieron a temblar: un córner de Couto terminó en los pies de Amond, cuyo remate fue bloqueado por el propio Greene en plena área.
Rovers reacciona… y vuelve a tropezar
El campeón salió del vestuario con otra cara. Más ritmo, más agresividad, más metros ganados. El empate debió llegar en el 56: Watts conectó un cabezazo potente y McMullan respondió con una parada soberbia.
El premio, esta vez, no se hizo esperar. En el córner posterior, el envío de Byrne no fue despejado con contundencia. Brennan devolvió el balón al área con un globo, Roberto Lopes lo peinó y Greene, de espaldas, enganchó un remate acrobático para el 1-1.
Tallaght rugió. El alivio duró un suspiro.
Prácticamente en la siguiente acción, Rovers se disparó en el pie. Un centro raso de Noah Mawene atravesó el área sin oposición. Lonergan la dejó atrás y Couto, ya perfilado a su pierna derecha, ajustó un disparo desde la frontal que superó a McGinty. 1-2 y mazazo inmediato para los de Stephen Bradley.
Bradley mueve el banquillo y aparece McGovern
Con el partido escapándose, el técnico de Rovers buscó soluciones en el banquillo. Doble cambio en el 61: John McGovern y Tunmise Sobowale por Fitzgerald y Greene. Seis minutos después, otra doble sustitución: Jake Mulraney y Naj Razi entraron por Brennan y Byrne.
Los relevos cambiaron la energía del encuentro. Rovers empezó a atacar con más amplitud y velocidad por fuera. El empate llegó en el 73, obra directa de los recién incorporados. Watts y Mulraney combinaron por la izquierda, el balón llegó a Burke y su centro tenso al corazón del área lo empujó McGovern, llegando desde segunda línea. 2-2. El suplente ya había dejado su huella.
No se detuvo ahí.
Dos minutos más tarde, Mulraney encaró a Hayden Cann por el costado izquierdo, lo superó con potencia y centró al área pequeña. De nuevo McGovern, esta vez con una volea a quemarropa, envió el balón a la red. En cinco minutos, el joven suplente había transformado un 1-2 en un 3-2.
Sufrimiento hasta el final
El tramo final no concedió respiro. Waterford, fiel a su racha de 13 partidos sin perder, no se rindió. Cann estuvo a punto de aguar la noche local con un cabezazo que se estrelló en el larguero de McGinty. En la jugada posterior, Lonergan cazó el rebote y disparó con todo, pero el portero de Rovers firmó una parada extraordinaria para conservar la ventaja.
El pitido final de Aaron O’Dowd certificó una victoria trabajadísima para Shamrock Rovers: tres puntos, remontada y liderato provisional. Waterford se marcha sin premio de Tallaght, pero con la sensación de que estuvo a un poste y a una mano milagrosa de McGinty de alargar una racha que ya miraba de frente al campeón.
La pregunta ahora es sencilla y contundente: ¿ha sido esta montaña rusa el punto de inflexión que necesitaba Rovers para defender su corona hasta el final de la temporada?






