Messi ilumina a Argentina en Alabama antes del Mundial
Lionel Messi necesitó apenas un toque para encender a Argentina y cerrar, a su manera, la última función antes del Mundial. En Auburn, Alabama, la selección de Lionel Scaloni venció 3-0 a Islandia en un amistoso cómodo en el marcador, pero cargado de mensajes para lo que viene.
El capitán empezó en el banquillo, protegido tras las molestias en el isquiotibial izquierdo que lo dejaron fuera del amistoso ante Honduras y lo obligaron a retirarse antes de tiempo en su último partido con Inter Miami el 24 de mayo. Esta vez, el plan fue claro: dosificarlo… hasta que el partido lo pidiera.
Un experimento con susto inicial
Scaloni apostó por una alineación experimental. En la banda, junto a Messi, esperaban también Julián Álvarez, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister. Sobre el césped, una mezcla de habituales y futbolistas que buscaban su lugar definitivo en la lista, frente a un marco imponente: unas 88.000 personas en las gradas.
El ensayo estuvo a punto de arrancar torcido. Islandia dispuso de una ocasión clarísima en los primeros minutos: Mikael Egill Ellertsson se encontró con el arco prácticamente vacío y mandó el remate por encima del travesaño. Un aviso serio.
Argentina respondió con jerarquía. En una acción enredada dentro del área islandesa, la defensa apenas logró despejar y el balón cayó a los pies del defensor de Strasbourg, Valentín Barco. Control, disparo seco al rincón y 1-0. Gol de zaguero, de esos que alivian a cualquier entrenador en un partido de pruebas.
Nico Paz, uno de los que tenían la lupa encima ante la ausencia inicial de Messi, no logró aprovechar del todo su oportunidad. Tuvo una ocasión inmejorable para el 2-0 antes del descanso, pero su potente disparo se estrelló, literalmente, en el rostro del portero Elias Olafsson. El marcador se fue al entretiempo corto para lo que había sido el dominio argentino.
Revolución desde el banquillo
El descanso trajo cambios en cascada. Enzo Fernández y Alexis Mac Allister saltaron al campo entre cinco modificaciones, y con ellos también Lautaro Martínez, que agitó el ataque y, al mismo tiempo, dejó la sensación de que el resultado pudo ser más abultado mucho antes.
El delantero del Inter tuvo dos remates al palo cuando ya se cantaba el gol. Dos avisos, dos suspiros en la grada, y una certeza: el segundo tanto se estaba haciendo esperar demasiado.
La gente, en realidad, esperaba otra cosa. Esperaba a uno. El reloj cruzó la barrera del minuto 70 y, por fin, el estadio explotó: Messi se levantó del banquillo y entró al campo para la última media hora de rodaje antes del Mundial.
Un toque, un penal, un gol
El impacto fue inmediato. Literal. En su primera intervención, Messi filtró un pase al espacio para Lautaro Martínez. El nueve llegó antes al balón, Olafsson lo derribó y el árbitro señaló penal. El guion perfecto para el capitán.
Messi tomó la pelota, respiró y la colgó en el ángulo superior. Firme, arriba, inalcanzable. Gol número 117 con la selección. 2-0 y una sensación inequívoca: el físico responde y el pie sigue afinado.
Con su presencia en el Mundial prácticamente asegurada, el argentino se prepara para firmar, junto a Cristiano Ronaldo, un registro histórico: seis Copas del Mundo disputadas. Un récord que habla de longevidad, pero también de peso específico en la élite.
La noche en Alabama aún guardaba una jugada más con su sello. Messi se retrasó unos metros, recibió y encontró a Rodrigo De Paul con un pase al espacio. El mediocampista llegó al fondo y sirvió el gol en bandeja a Thiago Almada, que solo tuvo que empujarla para el 3-0 definitivo. Otra combinación conocida, otro tanto que refuerza sociedades ya probadas.
Argentina cerró el amistoso sin lesionados, con los suplentes en ritmo y con su estrella sumando minutos y confianza. Para un último ensayo antes de un Mundial, poco más se puede pedir.
Golpe para Irak en su último ensayo
En Bridgeville, Illinois, el cierre de la preparación mundialista tuvo otro tono. Irak cayó 2-0 ante Venezuela en su último amistoso antes de viajar al torneo, un resultado que deja más preguntas que certezas.
El equipo sudamericano se adelantó pronto. Al minuto 17, el centrocampista Cristian Cásseres apareció en el área para definir a quemarropa y poner el 1-0. Justo después del descanso, la presión venezolana volvió a castigar: Cásseres robó el balón, habilitó a Jesús Ramírez y el delantero se deshizo de un defensor antes de soltar un disparo potente para el 2-0.
La noche se complicó aún más para Irak con la expulsión directa del atacante Ali Youssef en el minuto 72. Con diez hombres, ya no hubo reacción posible.
Irak regresa a una Copa del Mundo por primera vez en 40 años. Debutará en el Grupo I ante Noruega el 17 de junio y luego se medirá con Francia y Senegal. La derrota ante Venezuela no cambia el dato histórico, pero sí deja una incógnita evidente: ¿alcanzará con la ilusión para competir contra tres potencias en pleno ritmo de crucero?






