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Messi regresa tras la muerte de su padre y reflexiona sobre su retirada

Lionel Messi regresó a los terrenos de juego en la noche más difícil de su carrera reciente. Entró desde el banquillo con la camiseta de Inter Miami, días después de despedir a su padre Jorge en Rosario y tras confesar públicamente que empieza a pensar seriamente en la retirada.

El argentino, de 39 años, saltó al césped en el descanso del partido ante León, en el último duelo de la fase de grupos de la Leagues Cup. El estadio estalló en una ovación tan emotiva como dolorosa. Miami perdió 3-2 y quedó eliminando en la primera fase del torneo por primera vez desde la ampliación del formato en 2023, el año en que Messi aterrizó en el club y levantó el trofeo. Esta vez, la historia fue muy distinta.

Un adiós íntimo y una confesión pública

La semana pasada, Jorge Messi falleció en Rosario a los 68 años tras una larga enfermedad. No era solo su padre. Era su agente desde los 14 años, el hombre que le acompañó en cada gran decisión, en cada contrato, en cada título, y que estuvo a su lado cuando levantó la Copa del Mundo con Argentina en 2022.

Tras el funeral privado celebrado el domingo en Argentina, Messi voló de regreso a Estados Unidos. Antes, había dejado un mensaje que sacudió al fútbol. En una publicación cargada de emoción, reconoció que está replanteándose su futuro en el deporte y escribió que “realmente no estoy seguro de seguir haciéndolo por mucho tiempo más”.

En ese mismo texto reveló que, incluso con la salud muy deteriorada, su padre le insistía en una última misión: jugar “un último Mundial”. Argentina volvió a una final este verano, pero cayó 1-0 en la prórroga ante España. El sueño se les escapó, y el contexto personal del capitán añade ahora un peso distinto a cualquier decisión que tome.

Ausente ante Monterrey, presente en el partido límite

Messi no estuvo en la derrota 2-1 frente a Monterrey el sábado, también en la Leagues Cup. El duelo ante León, sin margen de error, llegó demasiado pronto en lo emocional, pero el capitán se declaró disponible para Guillermo Hoyos. Quiso estar. Y estuvo.

Entró tras el descanso con su equipo contra las cuerdas. No cambió el resultado, pero sí el pulso del estadio. Cada toque suyo se leyó de otra manera, con la grada entendiendo que no se trataba de una noche cualquiera, sino de la primera aparición pública del astro tras la pérdida de su padre y con la sombra de una posible retirada sobrevolando cada jugada.

La eliminación duele en Miami por lo deportivo, pero el foco se clavó inevitablemente en la figura de Messi y en lo que vendrá después.

Un vestuario volcado con su capitán

En el campo, sus compañeros intentaron responder. Yannick Bright, autor del segundo gol de Inter Miami, definió el impacto del regreso del argentino con una sola palabra: “increíble”. El centrocampista confesó que no esperaba verlo en el vestuario para este partido decisivo.

“Cuando vi que estaba aquí, lo único que pensaba era en dar mi 150% por él”, explicó Bright, que subrayó el peso emocional del momento. Insistió en que el grupo intenta estar cerca de su capitán, acompañarlo, sostenerlo, aunque todos son conscientes de que la carga es enorme.

El rival también tomó nota. El técnico de León, Javier Gandolfi, resumió la sensación general con una frase que se ha repetido durante años, pero que ahora cobra otro matiz: Messi “es un ser humano diferente al resto”. Y añadió que, una vez más, el argentino demostró “de qué está hecho”.

En medio del ruido, de los resultados y de los titulares, la pregunta ya no es solo qué puede dar Messi a Inter Miami o a Argentina. La verdadera incógnita es cuánto tiempo más quiere seguir cargando con todo eso. Y la respuesta, esta vez, solo la tiene él.