Modric apoya a Leao en su futuro en el Milan: "Quiero a Rafa en mi equipo"
En un Milan que vive un verano de dudas y tentaciones, la figura que levanta la mano para hablar de Rafael Leao no es cualquiera. Es Luka Modric. El veterano centrocampista, recién aterrizado en San Siro para aportar jerarquía y oficio, se ha asomado al debate más delicado del mercado rossonero: qué pasará con el portugués que lleva siete años siendo el faro ofensivo del equipo.
Leao dejó caer al final de la temporada 2025-26 que quería probarse en otro entorno. Un mensaje claro, casi una declaración de intenciones, que encendió las alarmas en la directiva y en la grada. El contexto no ayuda: Milan afronta un curso sin Champions League, sin ese escaparate deportivo y económico que tantas decisiones condiciona.
En medio de ese ruido, Modric eligió un tono distinto. Ni presión ni paternalismo. Respeto.
“No, no quiero darle consejos. Rafa es lo bastante maduro como para saber qué es lo mejor para él. Sabe cuánto le quieren los aficionados y el club. Es un gran jugador y es fantástico tenerlo aquí. Solo tiene que trabajar duro y dar lo mejor de sí para Milan, como siempre ha hecho”, explicó en una entrevista con La Gazzetta dello Sport.
No es un elogio vacío. El croata no esquiva la realidad: Leao no viene de su mejor temporada. Entre problemas físicos y altibajos, el portugués perdió continuidad, chispa, impacto. Lo notó el equipo. Lo notó la Serie A.
“Quizá no viene de la mejor temporada, tuvo un par de lesiones y no se sentía en su mejor momento físicamente, pero sigue siendo un grandísimo futbolista. En mi opinión, si se quedara sería fantástico para todos nosotros, porque es uno de los mejores del mundo cuando está en su pico”, subrayó Modric.
Ahí está el punto clave. Modric no habla solo como compañero, habla como competidor. Sabe que compartir vestuario con un Leao sano, enfocado y con hambre multiplica las opciones de un Milan obligado a reinventarse sin la Champions. Para un futbolista que ha vivido todas las cimas posibles, la idea de liderar un proyecto con un talento así a su lado es un estímulo, no un problema.
Mientras tanto, Ruben Amorim también ha tenido que entrar en escena. El técnico, cuestionado de forma recurrente por el futuro del extremo, percibe un ambiente distinto al de aquellas declaraciones de final de curso. Desde la concentración en la gira de pretemporada en Australia, el mensaje del entrenador fue claro: compromiso.
“Todos los jugadores están trabajando muy bien: tanto los que empezaron desde el primer día como los que llegaron más tarde. Rafa tiene la suerte de estar en un club como Milan, así que debería estar feliz. Yo siento que está feliz y motivado”, aseguró Amorim.
El vestuario, al menos de puertas hacia fuera, se alinea. Modric apela al orgullo futbolístico de Leao. Amorim insiste en que lo ve enchufado. El club, mientras, escucha ofertas, mide riesgos y calcula el impacto de perder a su jugador más desequilibrante en plena reconstrucción.
Las palabras finales de Modric destapan la tensión entre el fútbol y el negocio, esa línea fina que marca tantas carreras: “Como dije, él y el club decidirán cuál es la mejor solución, pero como futbolista, por supuesto que quiero a Rafa en mi equipo”.
En San Siro lo saben bien: hay decisiones que definen una era. Y el próximo movimiento de Rafael Leao puede marcar el rumbo de todo el proyecto rossonero.






