Mohamed Salah llega a Trabzonspor: fin de una era
El vuelo que llevó a Mohamed Salah a Trabzon no solo cambió de país. Cerró un capítulo de nueve años en la élite inglesa y abrió otro, inesperado, en la costa del Mar Negro. El egipcio, ya exestrella de Liverpool, ha firmado oficialmente por dos temporadas con Trabzonspor, libre de contrato y convertido en el fichaje más ruidoso del verano en Turquía.
La escena en el aeropuerto lo dijo todo. Miles de aficionados desbordaron las instalaciones para recibir a su nuevo ídolo. Banderas, bengalas, cánticos incesantes. Salah, con la camiseta de Trabzonspor ya puesta, avanzó entre una marea granate y azul, visiblemente emocionado, casi sorprendido por la magnitud del recibimiento.
“Estoy muy feliz de estar en este ambiente increíble. No recuerdo haber visto algo así antes”, lanzó el delantero en su primera aparición ante la hinchada. Miró a las gradas improvisadas, sonrió y repitió la idea, incrédulo: “Hay 25.000 personas aquí, esto es increíble. No he visto nada igual. He tenido éxito en todas partes. Quiero vivir el éxito también en Trabzonspor”.
Adiós a un gigante de Anfield
Su firma con el club turco certifica el final de una etapa monumental en Liverpool. Nueve años en los que Salah se instaló en la historia de la Premier League como uno de los atacantes más devastadores que ha pisado Inglaterra.
Las cifras hablan con crudeza: 257 goles y 123 asistencias en 442 partidos con el conjunto ‘red’, en todas las competiciones. Títulos mayores en la vitrina: dos Premier League, una Champions League, una FA Cup y una Carabao Cup. De fichaje ilusionante a leyenda del club.
Su último curso en Anfield, sin embargo, no estuvo a la altura del resto. Liverpool se descolgó en la pelea por la parte alta y el propio Salah perdió filo. Solo siete goles en liga en 27 apariciones, la primera vez que no alcanzó las dos cifras en el campeonato desde que aterrizó en Merseyside. Un final gris para una relación brillante.
Pero ni ese bajón empaña el peso de su figura. Salah abandona Inglaterra como icono global, aún decisivo con su selección y con cuerda competitiva para seguir marcando diferencias.
Capitán de Egipto, reto en Turquía
Mientras su club se apagaba, Salah seguía tirando del carro de Egipto. Con el brazalete de capitán, lideró a su país hasta los octavos de final del Mundial 2026, donde rozaron la gesta ante la vigente campeona, Argentina. Se pusieron 2-0 por delante antes de caer 3-2. Una derrota cruel, pero también una prueba de que el delantero sigue siendo un futbolista de noches grandes.
Ese mismo carácter es el que espera exprimir ahora Trabzonspor. El club del Mar Negro, tercero la pasada temporada en la Super Lig y campeón de la Copa de Turquía, se prepara para un curso exigente, con la Europa League como escaparate continental y el campeonato doméstico como obsesión.
El plan es claro: rodear a Salah de un bloque ya competitivo y darle galones desde el primer día. El egipcio se integrará de forma inmediata en una plantilla que terminó a solo ocho puntos del campeón, Galatasaray, y que ve en su llegada la pieza que puede inclinar la balanza.
Papara Park, escenario de una presentación de estrella
La fiesta no se quedará en el aeropuerto. Trabzonspor presentará oficialmente a su nueva superestrella este jueves a las 19.30, hora local, en Papara Park, un estadio con capacidad para 41.000 espectadores que se prepara para un lleno absoluto. No será una simple presentación: será una declaración de intenciones.
El club turco se mueve con ambición. Necesitaba un rostro reconocible, un líder, alguien capaz de cambiar partidos y también de cambiar percepciones. Salah cumple todas esas casillas. Llega libre, pero con el peso de un palmarés que muy pocos pueden igualar y con la expectativa de convertirse en el gran faro de la Super Lig.
La pregunta ya no es qué fue Salah en Liverpool. Eso está escrito. La cuestión, ahora, es qué puede ser en Trabzon. Un último gran baile europeo. Un título de liga que el club no levanta desde la temporada 2021-22. O quizá la chispa que devuelva a Papara Park la sensación de que todo es posible cuando el balón cae en la zurda del egipcio.






