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Mundial: Australia, Argentina y Colombia buscan avanzar a octavos

El Día 23 del Mundial baja el telón de los dieciseisavos de final con un reparto de lujo: la Australia de la resistencia, una Egipto pendiente del muslo de Mohamed Salah, la Argentina campeona del mundo con Lionel Messi desatado y la sorprendente Cabo Verde, más una Colombia brillante ante una Ghana áspera y rocosa. Tres duelos, tres ciudades, billetes a octavos en juego.

Australia–Egipto: historia o vacío

A las 14:00 ET, en el Dallas Stadium, se abre la jornada con un partido que huele a oportunidad única. Ni Australia ni Egipto han ganado jamás un duelo de eliminación directa en una Copa del Mundo. Hoy, uno de los dos rompe su techo histórico. El otro se va a casa con una cicatriz que tardará en cerrarse.

Australia llega desde el Grupo D con cuatro puntos, construidos a base de oficio: victoria 2-0 ante Turkiye, derrota frente a Estados Unidos y un 0-0 duro ante Paraguay. Equipo áspero, competitivo, que se siente cómodo en el barro. Pero su gran historia está bajo palos.

La decisión de Popovic de sentar al veterano y ex capitán Matthew Ryan en el estreno del torneo fue un terremoto. Apostó por Beach, guardameta de Melbourne City, casi un desconocido internacional con solo cinco partidos con la selección. Y el chico respondió: actuación enorme en el triunfo ante Türkiye y otra portería a cero frente a Paraguay. De golpe, el puesto ya no admite debate. Si Australia quiere seguir viva, necesitará otra noche grande de su nuevo número uno.

Egipto llega desde el Grupo G con cinco puntos, pero tocado. El equipo de Hossam Hassan perdió a su capitán en el peor momento: Mohamed Salah se retiró con una lesión en los isquiotibiales en el cierre de la fase de grupos ante Irán. El técnico se muestra optimista con la presencia de su estrella, pero el matiz es evidente: una cosa es jugar, otra es estar realmente bien.

Sin un Salah pleno, el ataque egipcio pierde filo, sorpresa y miedo. Con él, incluso a medio gas, el partido cambia de temperatura. La eliminatoria puede girar en un detalle, un desmarque, un golpeo. El margen de error, mínimo. La recompensa, histórica.

Argentina–Cabo Verde: el campeón contra el cuento de hadas

A las 18:00 ET, el Mundial se detiene en Miami Stadium. Juega Argentina. Juega Messi. Y enfrente, la selección que ha enamorado a medio planeta: Cabo Verde.

La campeona del mundo llega lanzada. Pleno de victorias en el Grupo J, todas por más de un gol de diferencia. Diez triunfos consecutivos en todas las competiciones. Y un Messi de 39 años que se niega a soltar el foco: seis goles, colíder de la tabla de artilleros del torneo, 19 tantos ya en su historia mundialista. Cada vez que entra al campo, parece escribir un capítulo nuevo.

El rival es, quizá, la mejor historia de esta Copa del Mundo. Cabo Verde ha sobrevivido en el Grupo H sin perder un solo partido: tres empates, incluida una igualdad sin goles ante España que dio la vuelta al planeta. Un equipo compacto, valiente, que ha hecho de la resistencia una virtud. Y con un héroe claro: Vozinha.

El guardameta caboverdiano ha sido un muro. Ha sostenido a los Blue Sharks cuando el equipo se encogía, ha volado en noches en las que el empate sabía a victoria. Hoy, el reto es de otra dimensión. Enfrente no solo está el campeón vigente; está un ataque que llega en modo rodillo y un genio que, a esta altura de su carrera, parece jugar con el tiempo a su favor.

No hay engaño posible: el jugador a seguir es Messi. No existe otra elección realista. Llega como máximo goleador compartido del torneo, como líder emocional y futbolístico, como la figura que nadie ha logrado detener. Cabo Verde ha demostrado que sabe sufrir, que sabe aguantar. La pregunta es si podrá hacerlo contra alguien a quien, por ahora, nadie consigue sacar del marcador.

Colombia–Ghana: talento contra hierro

La jornada se cierra a las 21:30 ET en Kansas City Stadium con un duelo de estilos marcados. Colombia, una de las selecciones que mejor ha jugado al fútbol en este Mundial, se mide a una Ghana que ha hecho de la sobriedad y el orden su escudo.

El equipo colombiano dominó el Grupo K con autoridad: victorias ante Uzbekistán y DR Congo y un 0-0 trabajado frente a Portugal. Su ataque, con Luis Díaz y James Rodríguez como estandartes, ha sido de los más fluidos del torneo. Ritmo, asociación, llegada desde segunda línea. Fútbol que se ve y se disfruta.

Ghana, por su parte, se coló en los cruces como una de las mejores terceras de Grupo L. La mano de Carlos Queiroz se nota: defensa reparada en tiempo récord, líneas juntas, pocos espacios. El dato habla claro: solo 15 tiros en toda la fase de grupos. Producción ofensiva mínima, pero una estructura que compite, que incomoda, que arrastra a los rivales a partidos espesos.

Colombia parte como favorita. Lo sabe el vestuario, lo sabe la grada, lo dicen las sensaciones. Pero el guion no será sencillo. Ghana propondrá un partido de baja velocidad, mucho contacto, pocas ocasiones. Un choque más mental que brillante.

Ahí aparece la figura de James Rodríguez. El capitán no vive sus mejores días a nivel de clubes, pero con la selección vuelve a ser faro. Su reto no es solo jugar bien, filtrar pases o activar a Díaz. Debe liderar. Mantener la calma cuando el duelo se vuelva áspero, cuando el rival trate de romper el ritmo a base de interrupciones y duelos físicos.

Al final del día, seis selecciones habrán pasado por el foco y solo tres seguirán vivas. Para algunas, será un paso más en la lógica del poder. Para otras, la noche que cambió su historia. ¿Quién aprovechará la ocasión cuando el margen ya es de todo o nada?