Musiala habla sobre sus colapsos: diagnóstico y mensaje de calma
El susto fue mayúsculo. Dos veces en cuatro días, Jamal Musiala se desplomó sobre el césped con la camiseta del Bayern, helando la sangre de compañeros, rivales y aficionados. Primero en el Telekom Cup ante RB Leipzig. Después, en el amistoso 4-2 frente a Heidenheim, donde el internacional alemán se vino abajo apenas seis minutos después de entrar como suplente.
Esta vez, las imágenes fueron difíciles de digerir: Musiala, aturdido, ayudado por el cuerpo médico, abandonando el campo para someterse de inmediato a exámenes. Demasiadas preguntas. Muy pocas respuestas. Hasta ahora.
Un diagnóstico preciso y un mensaje directo
Horas después del último partido, el propio Musiala tomó la palabra en Instagram. Nada de rumores, nada de especulaciones. Explicó que ha sido “diagnosticado con episodios de ausencia breves, temporales pero fácilmente tratables, causados por una disfunción neurológica”.
Es decir, episodios cortos en los que, de repente, se desconecta. Sin previo aviso. Sin golpe aparente. Sin contacto. Un apagón.
El jugador, de 23 años, quiso cortar de raíz el miedo a lo peor. Subrayó que se mantiene “optimista” tanto con el tratamiento como con la continuidad de su carrera al máximo nivel. El mensaje era evidente: preocupación, sí; pánico, no.
Tranquilidad desde dentro del Bayern
La agencia alemana DPA contrastó la información con fuentes del Bayern, y la respuesta desde el club fue igual de clara: no hay indicios de que la carrera de Musiala esté en peligro.
Desde el entorno del campeón alemán insistieron en que su participación en los dos últimos encuentros fue “completamente no problemática” y que cada paso se tomó tras amplias consultas con especialistas médicos. No hay, por ahora, un calendario cerrado para su regreso a la competición, pero nadie en Múnich habla de final de trayecto.
Cautela, sí. Alarma, no.
Qué son los episodios de ausencia
El término puede sonar lejano, pero el fenómeno es conocido en medicina. Las llamadas crisis de ausencia, históricamente conocidas como “petit mal”, forman parte del espectro de la epilepsia y se dividen en tipos típicos y atípicos.
En los casos típicos, la persona se detiene en seco. Deja de hacer lo que estaba haciendo, como si alguien hubiera pulsado un interruptor. Durante 10 a 20 segundos, parece “desconectada”, a veces con un leve aleteo de los ojos hacia arriba, antes de regresar de golpe a la normalidad.
Según la Epilepsy Foundation, el origen está en “una breve actividad eléctrica anormal en el cerebro”. Puede pasar años sin ser detectada, incluso en adultos, y manifestarse de manera súbita. Hay personas que llegan a sufrir “cientos de breves crisis de ausencia al día”, pero la organización recalca que el cuadro suele controlarse bien con tratamiento específico y, en general, no impide mantener una actividad física normal.
En el caso de un futbolista de élite, la clave será ajustar medicación, tiempos de esfuerzo y controles constantes. Ciencia y paciencia.
El Bayern mira al Supercup con el ojo puesto en Musiala
Mientras el caso del internacional alemán se sigue evaluando con lupa, la temporada del Bayern no se detiene. El equipo arranca su curso competitivo ante el Borussia Dortmund en el Signal Iduna Park, en una Supercopa alemana rebautizada este año como Franz Beckenbauer Supercup.
Tras el doblete doméstico del curso pasado, el gigante bávaro inicia también la defensa del título de la Bundesliga frente al VfB Stuttgart en Múnich, el viernes 28 de agosto. Dos citas de alto voltaje para medir el pulso del proyecto… y para comprobar hasta qué punto puede contar con uno de sus talentos más determinantes.
En el club lo tienen claro: no habrá prisas. Los responsables deportivos y el cuerpo médico avanzarán paso a paso, vigilando de cerca la respuesta de Musiala al tratamiento antes de darle luz verde para competir.
El Bayern ya sabe vivir bajo presión. La pregunta es otra: ¿cuándo volverá Musiala a encender, sin sombras, la luz de su fútbol en el centro del campo?






