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Nainggolan y el Roma-Inter: Un duelo crucial por el Scudetto

Radja Nainggolan no necesitó rodeos para describir el Roma–Inter que se avecina en el Stadio Olimpico. Para el ex centrocampista de ambos clubes, el campeón visitante llega como el equipo a batir en la lucha por el Scudetto… y con bastante diferencia.

“Inter hoy es un equipo bien construido, ha llegado a dos finales de Champions League y tiene reservas importantes”, señaló en una entrevista con La Gazzetta dello Sport. Para él, el título que Napoli levantó hace dos temporadas “lo perdió Inter”. Y el diagnóstico actual es tajante: “Hoy no tiene rivales, pero respetar al rival no significa no atacar”.

Un examen final para la Roma de Gasperini

Nainggolan, ahora en Patro Eisden, ve el duelo como una prueba definitiva para medir el crecimiento del equipo de Gian Piero Gasperini. No habla de un partido más en la jornada de Serie A, sino del auténtico termómetro de una Roma que intenta dar el salto definitivo ante el líder.

El belga insiste en que el choque será, sobre todo, un examen de madurez táctica. El margen de error es mínimo, y ahí su mensaje al banquillo romanista es claro: pragmatismo atrás, sin inventos.

La batalla de las áreas: Svilar firme, Martínez bajo lupa

Para Nainggolan, el partido puede decidirse en los detalles del área propia. Apunta directamente a la defensa y a la portería como factores que pueden inclinar la balanza.

“Mile Svilar lo hizo muy bien el año pasado y lo está confirmando”, subraya, elevando al guardameta de Roma como uno de los pilares silenciosos del equipo. El contraste llega en la otra portería, donde ve a Josep Martinez sometido a una presión enorme en su primer curso como titular en Inter, tras algunos errores recientes.

“Martinez está en su primer año como titular y se siente la presión”, advierte. En un escenario como el Olimpico y con un título en juego, cada balón suelto, cada salida dudosa, pesa el doble.

Dybala, el hombre distinto

Nainggolan no duda cuando se le pregunta quién puede romper el partido del lado local: Paulo Dybala. “Dybala puede marcar la diferencia en estos partidos, es un jugador fantástico”, afirma.

En un encuentro que promete estar apretado, el belga coloca al argentino como el futbolista capaz de torcer un plan perfecto de Inter con un solo gesto técnico. Una falta al borde del área, un giro entre líneas, un pase filtrado. Roma necesita que su número 10 juegue como tal.

Marcar a Lautaro: cero experimentos

El foco táctico de Nainggolan se posa en una misión concreta: cómo frenar a Lautaro Martinez. Su consejo a Gasperini es directo, casi una orden desde la experiencia: elegir estabilidad por encima del riesgo.

“¿Ndicka o Balerdi? Todos los defensores de Roma están rindiendo, pero para un partido así y contra un rival tan fuerte, jugar con Balerdi puede ser arriesgado”, explica. “Yo jugaría con los que son más estables”.

Nada de pruebas de laboratorio ante el capitán de Inter. El mensaje es claro: frente a Lautaro, mejor veteranos curtidos que apuestas por pulir.

La Roma que corre hacia adelante

Nainggolan también reconoce el cambio de piel de Roma con Gasperini. Le gusta lo que ve, sobre todo en la agresividad sin balón y en la capacidad de sumar gente en ataque.

Cita un detalle que, para él, simboliza esta evolución: las apariciones de Gianluca Mancini en campo rival. Esas carreras desde atrás, sorprendiendo líneas, son para el belga un arma que puede desordenar incluso a un bloque tan trabajado como el de Cristian Chivu.

Esa Roma más vertical y valiente encaja de lleno con la idea de fútbol que siempre defendió Nainggolan. No oculta que, en este contexto, se habría divertido: admite que le habría encantado jugar con un atacante como Donyell Malen en el sistema actual.

Heridas abiertas y una conexión intacta

Más allá de la pizarra, el ex internacional belga no esconde que los partidos de Roma siguen removiéndole algo especial. Su vínculo con el club permanece, aunque la salida en 2018 aún escuece.

Nainggolan recuerda cómo, según su versión, las mentiras de algunos dirigentes empujaron su marcha hacia Inter, pese a que antes había rechazado ofertas de Chelsea y de China para seguir vestido de giallorosso. Ese episodio dejó cicatriz, pero no rompió el lazo emocional con la grada ni con la camiseta.

Por eso este Roma–Inter no es un simple cruce entre pasado y presente para él. Es una cita cargada de memoria, de reproches internos y de cariño intacto hacia un club que, siente, no le dejó marcharse en sus propios términos.

El escenario está listo: un Inter que llega como favorito indiscutible al título, una Roma que quiere romper su techo ante el líder y un ex protagonista, Nainggolan, que ve en este choque algo más que tres puntos. ¿Será la noche en la que el Olimpico demuestre que el campeón, por fin, tiene rival?